Por Fátima Santaló-Ossorio. Religiosa del Sagrado Corazón

El otro día, al salir de trabajar en el barrio madrileño de la Ventilla (Madrid), había un grupo de jóvenes sentados en un portal. Tendrían alrededor de 20 años. Una de las chicas decía: “si yo tuviera la ESO, un coche, mi pisito y un trabajo ya no querría nada más”. Imagino que algo bastante habitual es que los chicos salgan del instituto o del colegio con su título de secundaria debajo del brazo,  aunque cada día me doy cuenta que esto no puede presuponerse en muchos de los barrios de nuestras ciudades. Desde hace tiempo tengo la intuición de que muchos de los chavales y chavalas del barrio no tienen la secundaria, como era el caso de esta chica que escuché al paso y tantos de los chicos a los que veo a diario.

Imaginen que abren un portal de búsqueda de empleo y encuentran esta oferta de trabajo: “Se necesita una persona joven, que no tenga formación, que no tenga experiencia laboral. Las condiciones laborales son alta en seguridad social, 40 horas semanales y sueldo según convenio. Ofrecemos formación en el oficio”.

Resulta casi impensable encontrar en algún medio de comunicación o en la red una oferta de trabajo como ésta: no hay más que entrar en alguna de las webs de búsqueda de empleo o echar una ojeada a las ofertas que nos suelen llegar por otros medios para concluir que estamos ante algo excepcional.

Encontrar un empleo para jóvenes sin experiencia y sin apenas formación, incluso sin tener la secundaria obligatoria es casi imposible en este momento. Y el problema es que en nuestros barrios, lugares donde el absentismo escolar es alto, las tasas de fracaso escolar están por las nubes, los jóvenes no tienen ninguna oportunidad de acceder a un empleo. La falta de formación y capacitación para un oficio, así como la inexperiencia, son la causa de que muchos de ellos no tengan ni la más mínima posibilidad de incorporarse al mundo laboral.

¿Qué pasaría si en el barrio de la Ventilla, barrio en el que trabajo, pusiese en la puerta el anuncio con estas características? Imagino que la cola de aspirantes daría la vuelta a la esquina. Los jóvenes tienen ganas de ocupar su tiempo en lugar de estar todo el día en la calle sin nada que hacer, o tumbados en el sofá esperando pase el tiempo. Tienen ganas de tener ingresos económicos para echar una mano en sus casas, en la mayoría de los casos con problemas económicos. Los jóvenes tienes ganas de tener un oficio y experiencia para poder ofrecerse y tener oportunidad de responder a ofertas de trabajo, sobre todo aquellos que no han tenido muchas posibilidades. Tienen ganas de vivir con esperanza porque pueden ofrecer algo y ganarse la vida. Y así, como decía la chica a la que me refería al principio, tener su piso, su coche…. y, como la edad va pidiendo, poderse emancipar y formar su propia familia.

Entiendo muy bien que el Papa invite a rezar este mes para que crezcan las oportunidades de formación y de trabajo para todos los jóvenes. Si en un país como el nuestro del primer mundo existen pocas oportunidades formativas y las laborales son escasas, ¡¿qué será en otros lugares?!