Púberes, comentarios indebidos, netiqueta… ¿y?

Cuando camino a diario por los pasillos de los aularios noto, cada vez con más frecuencia, cómo mozalbetes y jovencitas me hacen comentarios sin venir a cuento, pretenden que se les resuelva instantáneamente lo que se les pasa por la cabeza en ese momento o exigen que se les repita personalmente lo dicho en público varias veces mientras no prestaban atención. Con creciente frecuencia, no me libro de escuchar sandeces o interpretaciones disparatadas sobre lo que se organiza escolarmente o se les dice. Simplezas, en fin, que llenarían un curioso libro recopilatorio de frases increíbles, pero que son tan efímeras como habituales, por lo que sería complicado reunir una buena y actualizada selección.

Ya no me escandalizo demasiado de lo que oigo. Uno acaba por acostumbrarse a tanto brochazo grueso y fuego fatuo si quiere centrarse en su cometido principal. Salvo que medie ofensa personal o se menoscabe el debido respeto a colectivos concretos, suelo responder con el humor, el diálogo, el consejo o el socorridísimo silencio con mirada de través. He comprobado que si no aprecias lo que desmerece, adviertes con gracejo, amonestas con tono más grave o, llegados al extremo, sancionas (dependiendo del grado de la metedura de pata) logran recapacitar mal que bien, y poco a poco aprenden a no cometer idéntico desliz. Excepciones hay, sea porque hay quienes tardan en recapacitar sea porque para los adolescentes actuales cada acción es juzgable en sí misma y no parece poder ser sometida a una norma general, con lo que hay que estar continuamente recordando las pautas e insistiendo en los buenos modales. Tienen dificultad estos púberes de ahora para abstraerse de sí y para comprender que todos estamos sometidos a las mismas normas.

Al tiempo que capeo los despropósitos verbales, no me quito de encima la preocupación por los exabruptos, devaneos, ridiculeces y preguntas infantiloides que algunos de nuestros jovencitos vuelcan en los muros de redes sociales y plataformas de aprendizaje que empleamos en los centros escolares. Conste que no son cualitativamente diferentes de lo que hacen verbalmente, pero pienso que su huella es mayor. Intuyo que al no ser la respuesta inmediata y no contar con el inestimable soporte del lenguaje no-verbal del adulto (que es más del 90% de lo que comunicamos, dicen), o al confiar en que el docente lea sin entender por las prisas o porque le dé igual como al autor si es sandez o vale la pena, creen que no hay consecuencias reales inmediatas. Porque el medio plazo, esto es, con el que se crean una imagen, es algo que ni se les pasa por la cabeza.

Son varias las ocasiones en las que he dedicado una clase a comentar las normas de netiqueta. Es decir, cuáles son los usos de urbanidad en la red. Las uso para ilustrarles acerca de las consecuencias que la mala educación y la exposición indebida en el espacio público de internet puede tener para ellos. Me entienden muy muy a medias. Son normas grandes y lejanas, adulteces que no les atañen.

Me gustaría redactar un decálogo básico para adolescentes. Pero me encuentro con que, si lo pienso bien e independientemente de mi incompetencia, estamos en las mismas que en el otro espacio público que es la vida cotidiana. En ambas, hace tiempo que los adultos no acabamos de dar con la tecla para que entiendan que los foros real y virtual son espacios de responsable libertad compartida; o, como dice aquel gran maestro budista, de coprocedencia dependiente.

No obstante, como todo gran viaje comienza con un primer paso al que seguirá otro, comencemos por adaptar alguno de los puntos del sabido decálogo de la netiqueta que, sin ir más lejos, tomo prestado de Wikipedia. Ruego al lector que añada lo que considere y que me ilustre, corrigiendo o mejorando mi reflexión.

  • Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es otro ser humano con sentimientos que pueden ser lastimadosBonita colina a conquistar tras escaramuzas y combates a campo abierto con los púberes, quienes sólo entienden sus propios sentimientos (a veces). Además de impedir desafueros y corregir, por supuesto, añadiría que quizá haya que enseñarles también a aceptar que a veces es mejor oír como quien oye llover, porque no son pocas las veces que se lastiman entre sí.
  • Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real. No necesariamente. Si sus comportamientos son como los de la vida real, con idéntica ansiedad o en los que priman los intereses personales que buscan un beneficio ilimitado o fuera de norma, absténganse. Recuerden que obran bajo pautas comunes que atañen a todos; que los criterios de trabajo y evaluación deben ser universales salvo que alguna adaptación los modifique. Ah, y que no gozan del privilegio del olvido, porque en la plataforma se guarda todo. En definitiva, que la red no es una prolongación de su mundo personal olvidadizo, sino un foro compartido en lo que todo deja huella en la propia reputación.
  • Regla 3: Escribir todo en mayúsculas se considera como gritar y, además, dificulta la lectura. Más aún: no usen emoticonos, código ASCII extendido, corta-pega de páginas cuyo código base hará de sus comentarios unos párrafos inmensos o llenos de símbolos raros. No griten, bien, y tampoco se comuniquen en jeroglífico; no nos invadan con imágenes o textos sobre sus aficiones o fobias; sean concisos, no se dejen notar. Recuerden que el espacio no es para eso. Eviten lo que les repele de algunos chats, de la televisión y de ciertos canales de YouTube que acaban por abandonar. Y, por supuesto, ni se les ocurra trolear.
  • Regla 4: Respete el tiempo y el ancho de banda de otras personas. ¡Qué peligro! Esta norma debería ser grabada en piedra sobre la pizarra digital o televisión táctil, ser de obligado cumplimiento para los docentes hiperactivos que contestan a cualquier hora y/o mandan hacer en cualquier momento, y de manual para el estilo de los centros. Hay un tiempo para el trabajo y otro para el descanso (¿lo escribo en negrita mayúscula cursiva de mayor tamaño?). Ojo con las tecnologías actuales, que pueden llevar a la escuela fuera de sus límites horarios lógicos. Ya tenemos bastante con la inflación de actividades extraescolares que añaden más cursos, clases y aprendizajes a sus horarios. Formemos a los próximos adultos en la conciliación de la vida laboral consigo mismos, por favor, empezando por racionalizar el trabajo con las tecnologías en las escuelas.
  • Regla 5: Muestre el lado bueno de sí mismo mientras se mantenga en línea. Añádase, sea alumno para el docente y docente para el alumno: no coleguee. Añádase: sea buena persona sin artificios ni extravagancias, tenga su edad y comprenda la ajena.
  • Regla 6: Comparta sus conocimientos con la comunidad. Por favor, sólo los que le pidan. No proveche el foro de tal materia de su EVA para inundar de links, comentarios o extras a los demás. Evite el postureo, el salirse de tema o de madre.
  • Regla 7: Ayude a mantener los debates en un ambiente sano y educativoOjalá pudiera usarse una plataforma para esto, porque sería muestra de un aprendizaje de orden superior en la taxonomía de Bloom. Aun no siendo frecuente, puede trabajarse que la comunicación por escrito requiere de una mayor precisión y prudencia que la verbal, porque falta completamente esa componente no-verbal que mencionábamos antes. Ah, y por cierto, admita el docente que le corrijan: es sano, educativo… y más bilateral, lo agradecerá.
  • Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas… Y los apelativos coloquiales del intragrupo, los nicks, los juegos de palabras y los chascarrillos propios de la relación entre iguales. También el debido respeto al profe, que tiene su corazoncito.
  • Regla 9: No abuse de su poder o de las ventajas que pueda usted tener… Y no provoque que haya que emplear el poder en el foro con alumnos. El docente debe saber que lo que hace, concede, limita o prohíbe tiene consecuencias; y el alumno que lo que hace, manifiesta o se permite, también.
  • Regla 10: Excuse los errores de otros. Comprenda los errores de los demás igual que usted espera que los demás comprendan los suyosAproveche el foro para pedir disculpas por algún exceso cometido. Y usted, docente, recuerde que las sanciones reales nunca pueden extenderse más allá de lo que el marco de convivencia establece: no se pase, están aprendiendo. Y, de cuando en cuando, emplee un ratito para comentar lo que aparece en el muro: los jóvenes agradecen las pautas, aunque pongan caras raras.

Cuando camino a diario por los pasillos de los aularios noto, cada vez con más frecuencia, que tengo que volver a aprender a escuchar, a valorar, a aconsejar, a corregir, a reconvenir. En esta ocasión, escritos. Es una competencia lectora y visual que debo desarrollar continuamente. Está claro que vivo en un entorno de aprendizaje permanente como persona y docente. Es muy necesario que lo haga porque en nuestras plataformas, los púberes se están entrenando para el comportamiento social en la red. Los varios años que pasan con nosotros nos deben permitir (e impelir a) que trabajemos estas nuevas necesidades de comunicación y relación. Son tiempos nuevos: estas nuevas necesidades requieren nuestra actualización y una renovada toma de conciencia de lo que nuestros adolescentes necesitan de nosotros.

Fuente de la imagen de cabecera: https://es.wikipedia.org

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