De progres, sectarios e intolerantes

-¡Qué difícil es hacer predicciones!, ¿verdá usté?

-¡Ya lo creo, hermano! ¡Sobre todo cuando se trata del futuro!

Del futuro no sabemos nada –ya lo dije el otro día. Lo que con frecuencia ocurre, es la eterna trampa en el solitario de confundir la realidad de las cosas con nuestros propios deseos… Por eso, debiéramos poner algo de sordina y no pontificar demasiado cuando hablamos respecto al mañana: no vaya a ser que no hagamos sino proyectarnos de manera ingenua. Y que, en el peor de los casos, si no andamos con algo de ojo crítico y con una dosis remecida de talante humilde, acabemos haciendo el ridículo, al creernos nuestras propias fabulaciones…

Con respecto al futuro lo que debemos  hacer es soñarlo, tratar de verlo-venir, atisbarlo… luchar por construirlo… crearlo… ayudarlo a nacer… desde la propia creencia, desde valores compartibles; mediante el contraste lúcido de planteamientos opuestos; a través del respeto a las personas –y en su caso a las convicciones de cada quien, siempre que vayan expuestas de manera razonable, por su orden, mediante un debate desapasionado y al amor de un diálogo constructivo…

Insisto: Parece ser verdad que, en lo tocante al futuro, no sabemos nada cierto. Pero intuimos cosas… Eso sí. Y además, optamos por metas, más o menos utópicas –más o menos quiméricas-, que quisiéramos ver plasmadas en la realidad que hayamos de vivir mañana y que estamos configurando entre todos desde el presente, desde ya mismo. ¡Colaboremos!…  Ese verbo en imperativo debiera poder llegar a convertirse en consigna… Buena cosa sería: ¡Ya lo creo! Pero, a raíz de lo visto en Madrid la semana pasada, la cosa no parece tener visos de convertirse en realidad. Más bien, en una suerte de epiciclo, tuve la impresión de haber vuelto al pasado más cutre, más rancio y casposo, menos democrático y colaborativo, más reaccionario, más sectario, más cerril e intolerante.

Escribo hoy, lunes y 13, muy cerca ya de los Idus Martiae… Hace años -¡muchos años ya!- que Julio César cayó asesinado, por no haber hecho suficiente caso al adivino aquél que le había advertido: “¡Cuídate de los Idus de Marzo!”… Escribo, por tanto, a poco menos de un mes para que volvamos a recrearnos con Ben-Hur y a que las antiguas golondrinas vuelvan a colgar sus nidos de tu balcón… Con eso ya deberíamos tener suficiente revival… Dicho a lo llano: ¡Que, por favor, no nos vuelvan a echar la triste película de la intolerancia represora, consistente en suprimir las ideas que no nos gustan o que nos dan miedo, mediante el fácil recurso de quitar de en medio al que mantiene el discurso disonante! Mordazas, asesinatos, tormentos, crucifixiones, abucheos, inquisidores de uno y de otro pelaje… Jacobinos, estalinistas, maoístas, Polpotistas… nazis… ¡Ya está bien!… ¡Otra vez más no, hombre!...: Si uno no puede expresar libremente lo que cree; si no puede decir lo que piensa, que no nos vengan luego con monsergas democráticas.

Por lo demás, la única manera de conseguir algo de conocimiento –de conocimiento del presente; no del sueño del futuro-, pasa por subir desde el escalón de las opiniones al –más o menos objetivo y auténtico- saber. Y para ello se necesita discutir, entrar en debate, llevar a efecto la contraposición de planteamientos; institucionalizar los cauces pacíficos que aseguren la discrepancia  tranquila y la argumentación coherente: ¡Viva la Lógica!… ¡Que disentir no significa necesariamente -¡ni mucho menos!- tener que ejercer violencia física!

Libertad de pensamiento la tengo siempre. ¡Sólo faltaba!: La tenemos todos los bichos pensantes, cualquier res cogitans… La gracia está en tener libertad –como la que ejercía el miope de don Francisco ante el omnipotente valido del Rey Nuestro Señor Felipe, que Dios Guarde…- de decir lo que se piensa…; de no callar…  “por más que con el dedo/ ya tocando la boca o ya la frente/ silencio avises o amenaces miedo”…

Pero -¡ay!- es esta libertad la que no parece querer ser tolerada por parte de algunos, cuando otros dicen saber algo -¡ojo!: del presente… ¡no del futuro!-… Y se trata de algo que no acompasa bien con la música que aquéllos, intolerantes, por otro lado, se empeñan en hacer sonar para que todos bailemos al compás –y lo mismo me da valses que polkas-, tengamos gana de murga o no…

Viene esto a cuento de si se puede o no se puede dejar que un autobús circule por Madrid diciendo, verbi gratia, que “cuando llueve se moja como los demás”…; que “a razón de catorce, siete la media”…; o que “Al buen comer llaman Sixto porque Sixto da calidad”…

Viene esto a cuento de si se debe dejar que quien quiera –sobre todo si se lleva a efecto en ámbitos y contextos como el universitario donde la fuerza de la razón, y no la razón de la fuerza, debiera ser lo imperante-… Digo que viene esto a cuento de si se debe dejar que quien quiera exponga abiertamente su pensar, su sentir, su “creer-saber”, o sus datos… respecto a la cuestión que en cada momento esté ofreciendo pábulo al debate.

Yo por mi parte tengo la respuesta clara y la opción bien hecha. Pero no es la mía la única manera de plantear el problema. Hay muchos que parecen decirse: ¿Será mejor tapar la boca al discrepante? ¿Por qué no ir más allá…? : ¡Insultémosle… -“¡facha!, ¡hijoputa!”!… ¿Por qué no?: ¡Abucheemos más fuerte!… ¡Peguémosle! “¡Que se joda!”… ¡Acabemos con él… !Acabemos con él y con lo que representa! A saber: A quienes no comulgan con nuestros postulados; a quienes no comparten nuestro diagnóstico del presente –más o menos objetivo; más o menos ideologizado- ni nuestros diseños para el futuro; pero con los que nos vemos obligados a convivir hoy y con los que debiéramos tratar de construir un mañana compartible… pero que  -¡vaya petardos!-, sería mejor anularlos, desintegrarlos, aniquilarlos -del latín nihil: nada… Ya se sabe que siempre se gobierna más fácilmente sin oposición

Diz que fue nuestro tatarabuelo François-Marie Arouet, alias Voltaire, el que -hablando por todos los liberales que aún no estábamos in hac lachrymarum valle–  sentenciara para los restos: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.  Ahora no tengo modo de atribuir con certeza la cita ni de formularla con seguridad… Pero, como dicen por Italia: se non è vero è ben trovato… Pues eso: que, liberal a fuer de crítico, yo tengo claro que un delito casi imperdonable es el de energumenismo tolila que tapa la boca sin argumentar… Parecen decirse aquello de que “¡no hay mejor destete que matar la madre!”, como sentencia mi compadre Velasco Fernández…

¡Pero, hombre!: ¡Hablemos! ¡Calculemos! ¡Veamos!…

Y llegados a este punto, tengo la tentación de soltar el lápiz y cerrar esta tribuna de un bajonazo… Siento al mal espíritu que me insta a aliviarme ¡Para qué lo voy a negar! Soy consciente de estar exponiéndome ante un ganao de embestida poco noble y con mucho resabio… Pero bueno: Como creo que aún no estoy bastante en sazón -¿saben aquél de la rana que, en una pota con agua que se va calentando poco a poco, llega a acabar cocida sin darse cuenta?- … Y como no considero estar aún por la labor de caer en la mayor de las censuras –la que uno se impone a sí mismo, por miedo a ser tildado de políticamente incorrecto o de insuficientemente progre-, incluiré un par de párrafos más. Lo hago a la salud del maestro Padilla-el-pirata… al que deseo una pronta recuperación… ¡Y que sea lo que Dios quiera!

He leído el otro día un documento que lleva el nada ambiguo  título de: Gender Ideology Harms Children. Yo no soy médico, ni pediatra. Y como de esto –aunque sea del presente y no de mixtificaciones del futuro- no sé nada tampoco…, trato de asesorarme de los que pasan por sabios en la materia. ¡Entendámonos: yo no séen el sentido del Wissen-… Pero pienso, en el sentido del Denken! Pues bien, quienes suscriben, quienes elaboraron hace un año el informe en cuestión y quienes lo pusieron al día el pasado mes de enero son los doctores del reputado American College of Pediatricians.

¿Y qué dicen esos médicos de niños americanos? Como es corto, sugiero que el lector lleve a cabo por su cuenta una lectura que no le habrá de llevar más de diez minutos, pinchando aquí. De todas maneras, las tesis fundamentales, son las siguientes: (1) La sexualidad humana es un rasgo biológico binario objetivo: “XY” y “XX” son los marcadores genéticos de machos y hembras respectivamente –y no los marcadores genéticos de un desorden.  Por lo demás, no hay nada que se pueda llamar “tercer sexo” –más allá de que usemos esa etiqueta para referirnos a un desorden que afecta al 1,7% de la población mundial -DSD. (2) Nadie nace con género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género –el sentimiento de que uno es macho o hembra- es un constructo psico-sociológico . (3) Si una persona cree que es algo distinto de lo que es, cuando menos cabría hablar de que estamos en presencia de un pensamiento confuso confused thinking-, de que tenemos un problema psicológico –tal vez disforia de género– y de un cierto desorden mental. (4) La pubertad no es una enfermedad; y bloquear la secreción hormonal en esa etapa de la vida puede ser muy peligroso. (5) La American Psychiatric Association (APA) afirma que el 98% de los chicos que padecen esta confusión de género así como el 88% de las chicas acaban aceptando su sexualidad biológica después de haber superado de manera natural la pubertad. (6)Bloqueos y cruzamientos pre puberales de hormonas conllevan esterilidad permanente, riesgos de enfermedades cardíacas, así como, entre otras, alta presión sanguínea, diabetes y cáncer. (7) Los estudios llevados a efecto señalan que entre este tipo de personas que reciben tratamientos químicos a este respecto, hay unas tasas de suicidio veinte veces superiores a quienes no recibe dicha medicación. (8) Hacer creer a los chicos que es normal entrar en la dinámica de tener que andar medicándose a lo largo de la vida o de tener que someterse a operaciones para conseguir el otro sexo es un verdadero abuso

Rezo para que no me pongan a caer de un burro aquellos a los que no les guste lo que acabo de escribir. Por mi parte, relata refero!… Y soy tolerante. Veremos si los demás pueden decir lo mismo. En todo caso, agradecería que no me tutearan ni me obligaran a tener que darles -tan pronto y tan barata- la definitiva pista que, muy seguramente, andan buscando.

-¡Que san Antonio vos guarde, fillos!

9 Comentarios

  1. ¿Cómo habrán desaparecido dos comentarios?
    Son misterios de la cibernética…

  2. El tema del que escribo lo conozco: Libertad de expresión y respeto a la discrepancia.
    De eso va.
    No de Bioética.
    Querida amiga:
    El fondo de la cosa es la libertad de expresar desde el respeto lo que se piensa.
    Creo estar haciéndolo.
    No le quepa duda de que respeto muy mucho sus comentarios.
    Y lamento que se pueda usted estar llevando un disgusto por mi culpa: ¡No merece la pena! ¡Se lo aseguro!
    Ni usted me va a convencer a mí; ni yo pretendo convencerla a usted de nada
    Pienso, sinceramente, que podría siquiera hacerme entender…
    Lo que digo es muy simple: Dejemos a la gente expresarse y discutamos. Eso es bueno.
    No agredamos ni física, ni moralmente al discrepante. Eso es malo.
    ¡Y ya!
    Por otro lado: Desconozco esas fuentes a las que usted alude: Infovaticana, Infocatólica…
    No soy lector de ellas, ni de casi ninguna otra cosa de la Web.
    Escribo en este Blog porque me lo pidieron y porque me divierte.
    El día que la dirección decida que ya no debo colaborar, dejaré de hacerlo, sin ningún problema.
    Ahora bien: Mientras escriba, no escribiré al dictado… Diré lo que me parezca y esté dentro de los marcos de la buena educación.
    Cuando replico, trato de hacerlo como soy: siempre con cierto humor… Pero sin acritud.
    La esencia de la cosa es la siguiente: Que los argumentos de autoridad, a mí -personalmente-, no me convencen del todo.
    Que hay mucho mito, mucho interés espurio, mucho fraude revestido de “ciencia” y de investigación.
    Señalaba un caso: puede usted verlo. Es de la pasada semana. Se trata de una bioquímica española de tronío…
    Por lo demás: Creo que no va fuera de sentido afirmar que frenar procesos hormonales de manera brusca… no debe ser muy sano.
    Y ya…
    Que luego usted quiera creer o dejar de creer que tal o cual cosa es verdad en lo biológico… ¡Pues vale!
    Lo dicho: ¡No me tome usted muy en serio!
    Un abrazo sincero.

  3. En la Compañía de Jesús hay expertos en bioética, médicos psiquiatras, psicólogos… que podrían hablar con más conocimiento sobre esta controvertida cuestión.

    Dr. Fernández: he consultado su página de profesor en la web de Comillas, donde figura su amplia experiencia y formación, así como una selección de sus publicaciones. Si estuviésemos hablando de ética empresarial, de responsabilidad social corporativa, etc., no pondría objeción alguna a su artículo. Pero no es el caso.

    No esperaba encontrarme en “Entreparéntesis” un artículo con este contenido y su estilo, especialmente en sus réplicas. Me recuerda a los que encuentro en webs como Infovaticana o Infocatólica, más parecido al de unos “tertulianos”.

    Me esperaba más rigor de esta web, la verdad. En su presentación señalan que pretenden crear un espacio de diálogo y encuentro, a través de la reflexión, la propuesta y el debate. Y para eso hay que conocer el tema sobre el que se va a escribir un artículo.

  4. Sabía que me arrimaba al entrar a matar.
    Volved a leer el post.
    Insisto: no sé si unos médicos aciertan y otros no…
    No es ese el punto:
    ¿Ciencia? ¿Bibliografía? ¿JCR…?
    ¡Venga ya!
    Pregúntaselo a Susana López la bioquímica…

  5. Y si no es verdad lo que dicen los americanos, ¿qué anula de lo que yo digo?
    Suspendo el juicio porque no sé…
    Pero ni impido a otros decir lo contrario, ni dejaré que a mí me tapen la boca de manera simple.
    Es cuestión de libertades.
    Y de pálpito… Mira que a mí me da que van a tener razón en lo que dicen… Que los conservadores -guste más o menos su postura ideokógica- no están metafísicamente incapacitados para acertar.
    Vamos que los progres no tienen patente en exclusiva de la verdad…
    ¿O va a ser que sí?
    Lo decía.yo claro:”a razón de catorce, siete la media”…Dígalo un podemita, un ppeíta o un psoeita…Una ancianita, una señorita… O… ¡Cuañquiera!
    ¡Sed buenos y nos os llevéis berrinches, hermosos!

  6. Relata refiero.
    Y puse el enlace…
    ¿Hay o no hay cambio climático?

  7. ¿El reputado American College of Pediatricians? Desconozco las fuentes que maneja el autor para afirmar esto, pero las que yo usé en su día para saber más de esta institución no dicen eso, ni mucho menos. Y lo hice a partir de dos fuentes contrastadas: Google Scholar y Medline.

    Se trata de una escisión que no llega a los 500 miembros de la American Academy of Pediatrics (con más de 64.000 afiliados), de carácter muy conservador y que a veces sostiene posturas controvertidas, e incluso acientíficas, como sembrar dudas sobre ciertas campañas de vacunación, nada menos.

    Las campañas de Hazte oír repiten los argumentos de este “College”, como si fuesen una opinión acreditada y extensiva entre los pediatras de EEUU, cuando no lo son, no mucho menos.

    No quiero aburrir con referencias bibliográficas a publicaciones académicas; para ilustrar este caso creo que es mejor la síntesis que realizó “La Buloteca”:

    https://labuloteca.es/contenidos/afirma-el-colegio-de-pediatras-de-eeuu-que-la-%22teoria-de-genero%22-perjudica-a-los-ninos

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