10 preguntas sobre fútbol y refugiados

Dos niños refugiados jugando al futbol. Foto: Pixabay

Ayer, 20 de junio, fue el Día Internacional de las Personas Refugiadas. Ya pasó el “show mediático” de la llegada del Aquarius a Valencia. No pasaron, sin embargo, las inhumanas decisiones políticas de Matteo Salvini en Italia o de Donald Trump en Estados Unidos. No sabemos aún si España pasará a la segunda fase del Mundial de fútbol. Eso sí, ya pasaron otras cosas que nos hacen olvidar las vidas, los sufrimientos y los anhelos de tantas personas que se ven forzadas a salir de sus casas en busca de un futuro mejor para ellas y sus familias. Así que ya podemos centrarnos en el Mundial. Antes de ello, amable lector (o lectora), permítanos plantear diez preguntas sobre refugiados y responderlas de la mano del fútbol. Más concretamente, a través de futbolistas que fueron refugiados en su día y hoy compiten en Rusia 2018.

#1 ¿En qué países están la mayoría de los refugiados?

El caso de Pione Sisto, jugador de la selección nacional de Dinamarca, nos puede ayudar a responder a esta primera cuestión. Y es que Pione Sisto nació en 1995 en Kampala (Uganda), a donde sus padres habían llegado tiempo atrás, huyendo desde Sudán del Sur. Cuando solo tenía dos meses, toda la familia pudo emigrar a Dinamarca con estatus de refugiado y establecieron su residencia en la ciudad de Skive. Así pues, tenemos una familia sudanesa que encuentran refugio en el vecino país de Uganda (aquí puede verse el ritual tradicional que sus padres le hicieron al jugador cuando se incorporó a la selección danesa sub-21). Según los datos del ACNUR, el 85% de las personas refugiadas se encuentran en países pobres o de renta media. Los cinco países que albergan a un mayor número de refugiados son, en este orden, Turquía (con tres millones y medio de personas), Pakistán, Uganda, Líbano e Irán.

#2 ¿Los conflictos son recientes?

Fijémonos en Denis Zacharia, pues su historia personal puede ayudarnos a mejorar nuestra perspectiva temporal. Este jugador de la selección suiza nació en Ginebra en el año 1996. Su ascendencia proviene del sur de Sudán y de la República Democrática del Congo. Con frecuencia, funcionamos a golpe de titulares de prensa, de pantallazos televisivos o de fugaces tuits. De este modo se nos puede olvidar que, por ejemplo, la Guerra Civil sudanesa transcurrió entre 1955 y 1972; después vino la Segunda Guerra Civil sudanesa (1983-2005), que generó casi dos millones de civiles asesinados y unos cuatro millones de desplazados, entre ellos la familia de Denis Zacharia. Tras la independencia de Sur Sudán en 2011, un nuevo conflicto bélico estalló en la región, conflicto que continúa hasta hoy (más allá de la falta de atención que le otorguen los medios de comunicación). Es decir, que los conflictos se encasquillan y los refugiados permanecen durante décadas en una situación de vulnerabilidad. De acuerdo con el ACNUR, en Afganistán, Burundi, Congo, Irak, Palestina, Vietnam o el Sáhara Occidental existen refugiados desde la década de1980.

#3 ¿Qué diferencia hay entre un refugiado y un desplazado interno?

Una persona desplazada internamente (a veces se usan las siglas IDP, del inglés internally displaced person) es alguien que se ve forzado a dejar su casa, pero se mantiene dentro de las fronteras de su patria. Por ejemplo, es el caso del croata Luca Modric, que nació en 1985 en lo que entonces era Yugoslavia y se crió en un pueblo llamado Zaton Obrovacki. Cuando estalló la guerra en 1991, su abuelo fue asesinado por los serbios y su padre tuvo que huir de su pueblo a Zadar, situado a unos 40 kilómetros de distancia. Allí, en un refugio para desplazados, creció Modric. Según los datos de ACNUR, en el mundo hay más de 40 millones de IDP´s. Por países, a la cabeza está, un año más, Colombia, que alberga a 7,7 millones de desplazados internos; le siguen, por orden descendente, Siria, República Democrática del Congo e Irak.

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#4 ¿Qué diferencia hay entre un refugiado y un inmigrante?

La distinción es relativamente fácil, desde el punto de vista técnico. Una persona refugiada es alguien que huye de su país para salvaguardar su vida y su libertad; está amparada por la Convención de 1951 y el organismo de la ONU que se encarga de esta situación es el ACNUR. Llamamos migrantes a las personas que se mueven, por libre decisión, la mayor parte de las veces por motivos económicos o laborales; la Organización Mundial de las Migraciones (OIM) es la agencia internacional especializada en estas cuestiones. Pero, obviamente, la realidad es más compleja, entremezclada y matizada que estas definiciones. Por ese se habla de la “zona gris”.

Por ejemplo, Christian Benteke nació en Kinshasa (Congo) en 1990. Su familia huyó de su país, en los tiempos de la dictadura de Mobutu y, en 1993, se afincó en Lieja (Bélgica). Hoy juega con la selección nacional de este país. El padre de Christian Benkele era militar y se dio cuenta de que venían los problemas (genocidio de Ruanda y conflicto de los Grandes Lagos en 1994); anticipó la persecución y huyó. De hecho, Benteke no ha regresado al Congo en todos estos años. Otro caso es el de Valon Behramifutbolista de origen albano-kosovar que juega en la selección suiza. Cuando sus padres perdieron el empleo (secretaria ella, encargado de una empresa él), se exiliaron en Suiza; allí presentaron solicitud de asilo varias veces, pero siempre resultó rechazada. ¿Son refugiados o inmigrantes?

#5 ¿Hasta cuándo se considera a alguien “inmigrante”?

Cuando una persona adquiere la nacionalidad de su país de acogida, ¿deja de ser inmigrante? Y sus hijos, la llamada segunda generación, ¿son inmigrantes, aunque nunca hayan pisado el país de sus progenitores? Más aún, ¿qué pasa con la “tercera generación”? Ya se ve que encadenar preguntas tiene un punto absurdo, aunque a veces funcionamos así. Quizá el fútbol nos puede ayudar, pues estamos viendo con frecuencia a jugadores que defienden con tesón y orgullo los colores nacionales, en un país distinto al que los vio nacer. Como hacen también muchos obreros, estudiantes, oficinistas o médicos; cada día y sin salir en los medios. También lo estamos vendo entre el público asistente al Mundial. Por ejemplo, la selección peruana, tanto en el campeonato como en los partidos previos (en Estados unidos y en Europa) ha sentido cómo “juega en casa” con una numerosa afición formada por migrantes peruanos residentes en Europa. Se calcula en unos tres millones el total de personas que salieron del país, sobre todo en la década de 1980. Es decir, hace unos treinta años. Buena parte de los jóvenes que animan fervorosos a la selección peruana en Rusia, han nacido en Italia, España, Suiza o Alemania.

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#6 ¿Por qué es importante la integración?

Niños juegan a fútbol en el campo de refugiados de Dollo Adonde (Etiopía). Foto: ACNUR/J. Ose

A veces pensamos que acoger a una persona o una familia refugiada es un acto puntual, olvidando que se trata de un proceso lento y complejo. Tan lento y tan complejo como la vida misma, agudizada por una situación de estrés postraumático y de la necesaria adaptación a un nuevo contexto social y cultural. Obviamente, hay que impulsar procesos de acogida y acompañamiento, que den cauce a una hospitalidad afectiva y efectiva. El australiano Daniel Arzani es el futbolista más joven del Mundial de Rusia. Nació en Irán en 1999 y llego a Sydney cuando apenas tenía siete años. Estudió en un prestigioso colegio público, el “Sydney Boys High School” y, después, en la Universidad La Trobe de Melbourne. Habla perfectamente inglés y farsi. Ciertamente, el fútbol ayuda a la integración y hay numerosos ejemplos de ello. Pero ayuda la educación de calidad, el acceder a una vivienda adecuada, una cobertura sanitaria completa, las relaciones sanas y normalizadas. Como dice el papa Francisco y ha recogido la actual campaña de Entreculturas y el Servicio Jesuita a los Refugiados (JRS) se trata de combinar cuatro palabras: acoger, proteger, promover, integrar. De este modo, no solo se integrarán las personas que vienen de fuera, sino que lograremos una sociedad integrada e integradora.

#7 ¿Y las mujeres refugiadas?

Como estamos hablando de personas refugiadas a partir de los casos concretos de futbolistas que participan en el Mundial de fútbol, corremos el riesgo de centrarnos exclusivamente en los varones, olvidando la realidad de las mujeres refugiadas. Pero vayamos a otro ejemplo del Mundial. Quizá algunos recuerden la polémica suscitada por la fiesta celebrada por los jugadores de la selección de México, previa a comenzar el campeonato; fue calificada como orgía y hubo denuncias de que en ella participaron mujeres que ejercen la prostitución. Eso ocurrió en un contexto formal, estable y sosegado. Imaginen ahora lo que ocurre en los campos de refugiados o las diversas situaciones que deben atravesar las mujeres que buscan refugio, las migrantes forzosas, quienes están en tránsito… Se estima que, al menos, 1 de cada 5 mujeres refugiadas o desplazadas han sufrido violencia sexual. Algunas expertas afirman que todas las mujeres refugiadas sufren violencia de género.

# 8 Pero, ¿por qué hay refugiados?

Dicho directamente y sin muchos matices, hay refugiados porque hay guerras, violación de derechos humanos, distintos tipos de persecución, situaciones generalizadas de inestabilidad e inseguridad, efectos dramáticos del cambio climático, entre otros motivos. Pondremos solo un ejemplo, el más visible entre los futbolistas participantes en este Mundial de Rusia 2018: la Guerra de los Balcanes. Este tremendo conflicto duró una década (1991-2001) y causó 140.000 muertos y unos cuatro millones de desplazados. Puede verse también como una sucesión de guerras en el territorio de la antigua Yugoslavia: las guerras de Eslovenia (1991), Croacia (1991-95), Bosnia (1992-95), Kosovo (1998-99), sur de Serbia (1999-2001) y Macedonia (2001). Ya mencionamos anteriormente la situación del croata Luca Modric, pero sus efectos se notan en la selección de Croacia (cuatro de sus jugadores nacieron en otros países: Kovacic en Austria, Rakitic en Suiza, Lovren y Corluka en Bosnia-Herzegovina) y en la de Serbia (cinco jugadores en semejante situación: Prijovic y Velkjovic, nacidos en Suiza, Rodric y Jovic, originarios de Bosnia-Herzegovina,Milinkovic-Savic, de España). Además, en la selección nacional de Suiza juegan dos kosovares (Shaqiri y Behrami), mientras que el serbio (nacido en Croacia) Milos Degenek defiende los colores de Australia. Es decir, que doce futbolistas afectados por la guerra de los Balcanes juegan en selecciones nacionales distintas a las de su país de origen. Piense el lector lo que estará ocurriendo, en estos momentos, en países que no están jugando el Mundial: Afganistán, Bangladesh, Birmania, Costa de Marfil, Líbano, Irak, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Turquía, Ucrania o Yemen.

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#9 ¿Qué es la migración circular?

Infografía de @Jaimefmacias

Un dato sorprendente de este campeonato mundial lo ofrece la selección nacional de Marruecos, que tiene 17 jugadores nacidos en distintos países: Francia (8), Holanda (5), España (2), Bélgica (1) y Canadá (1). Un poco menos ocurre en las selecciones de Túnez (nueve de sus seleccionados han nacido en Francia) y de Senegal (con ocho de sus futbolistas oriundos de Francia y uno de España, Keita Baldé). Por otro lado, tenemos los casos de Suiza y Portugal. El país helvético cuenta en sus filas con ocho jugadores nacidos en otros países: tres de Camerún, dos de Kosovo, y uno de Macedonia, Costa de Marfil y Cabo Verde; el entrenador de Suiza, Vladimir Petković, es también croata, nacido en Sarajevo. En cuanto a Portugal, siete de sus seleccionados nacieron en otros países, lo cual habla tanto de su historia migratoria como de la colonial: tres en Francia, uno en Alemania, en Brasil, en Cabo Verde y en Angola. Estos ejemplos nos hablan de que las migraciones son complejas, fluctuantes y, en ocasiones, se establecen ciclos de flujo y reflujo; somos migrantes, porque somos emigrantes y somos inmigrantes. Es lo que a veces se llama la migración circular o, aunque no son sinónimos, migración temporal.

#10 La migración y el refugio, ¿son un problema o una oportunidad?

Es evidente que verte forzado a abandonar tu casa y tu país, es algo dramático, violento e injusto. En ese sentido, las causas que generan situaciones de refugio son problemáticas y son fuente de sufrimiento innecesario. Ofrecer refugio, asilo, hospitalidad, acogida e integración es, pues, una obligación humana inscrita en el corazón de cada persona y recogida en la normativa internacional. Es una obligación moral y legal. Además de esto, también es cierto que las personas migrantes y refugiadas tienen multitud de capacidades que están llamadas a desplegarse y, así, enriquecer a las sociedades que los acogen. En este post hemos visto algunos casos que lo muestran palmariamente, centrados en el fútbol. Hemos hablado de 67 futbolistas que han sido refugiados, solicitantes de asilo o personas inmigradas. Pero hay muchos más casos de éxito que enriquecen nuestro mundo. ¿Cuáles conoces?

#10Dialogantes

Pancartas pro-refugiados en campos de fútbol. Imagen: Twitter

#RefugeesWelcome

 

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