¿Por qué abandoné mi país?

Sarah es una de las 5.943 personas que solicitó asilo en España en 2014. Bueno, realmente son tres solicitudes, la de ella y las de sus dos hijos. Es ciudadana libia, viuda y madre de dos niños, Ahmed, un niño de 15 años y Nour, una niña de 13. Desde 2011, la situación de su país ha ido empeorando progresivamente en cuanto a seguridad, libertad de opinión y condiciones de vida. Hoy es un país en guerra civil.

En verano de 2014, los bombardeos cerca de su casa eran constantes. El cielo estaba siempre lleno de nubes negras y ceniza que contaminaba el aire. No podían respirar ni dormir, el agua y la electricidad se cortaban hasta 15 horas al día, escaseaban los alimentos, las medicinas, el combustible y el gas butano. Debido a los enfrentamientos, los niños dejaron de poder ir al colegio y tuvieron que permanecer en las casas, aterrorizados, separados de sus parientes y amigos.

En agosto de 2014, Sarah decidió abandonar Libia con sus hijos. Dejó atrás su familia, amigos, un buen trabajo y todas sus propiedades con la esperanza de ofrecer a sus hijos una vida segura, saludable y próspera. Sarah deseaba huir a Francia, donde tiene familiares y amigos que pueden ayudarla. Pero para llegar a ese país, pasó por Barcelona y esas horas pasadas en España le cerraron la puerta a solicitar asilo en Francia. Tras varios meses en Francia de lucha infructuosa, y conforme al Reglamento de Dublín -normas de reparto de solicitantes de asilo en Europa, que no tienen en cuenta los intereses personales de los refugiados-, Sarah fue deportada a España. Le habían dicho que no se preocupase, que el sistema de acogida español prevé que al llegar le facilitarían plaza en un centro de acogida temporal unos días hasta que fuese trasladada a un Centro de Acogida de Refugiados (CAR). No fue así. En el aeropuerto le dijeron que el sistema estaba colapsado porque han aumentado las solicitudes pero no aumentan las plazas ni los recursos destinados a los refugiados. Le dieron el teléfono del Samur Social, servicio de emergencia del Ayuntamiento de Madrid y un listado de albergues para gente sin techo. Como caso excepcional por tener niños, el Samur les facilitó dos días de hotel tras lo cual fueron trasladados a un centro temporal de acogida de emergencia de inmigrantes, donde siguen a la fecha. La Oficina de Asilo y Refugio les ha comunicado lo mismo, que los CAR están colapsados, que no se han incrementado las plazas y que tiene una larga lista de espera por delante…

Un total de 625.000 personas solicitaron asilo en la Unión Europea en el año 2014: 202.000 lo han hecho en Alemania, frente a las 5.900 que lo han pedido en España, país que se sitúa a la cola de los veintiocho con un 0,9% de solicitudes de protección internacional. Desde el año 2012, en Alemania, se ha triplicado el número de solicitudes de asilo. Suecia ha visto duplicadas el número de solicitudes en el mismo período.

De las 5.900 solicitudes de asilo presentadas en España, sólo se resolvieron 3.620, reconociéndose el derecho a la protección para el 44% de los solicitantes.

En los últimos años, se ha producido un incremento de la llegada de refugiados a través del Mediterráneo y Ceuta y Melilla. A través de estas vías se mezclan las llegadas de migrantes forzosos con la de migrantes de carácter económico. La vía marítima o el acceso a través de Ceuta y Melilla es el único camino que les queda, puesto que las vías legales de entrada a la Unión Europea son cada vez más escasas. En 2014 fallecieron en el Mediterráneo 3.500 personas intentando acceder a Europa. A 31 de mayo de 2015 ya llevamos registradas 1.865 personas ahogadas.

 La Comisión Europea ha propuesto un plan europeo de emergencia de acogida de refugiados de 60.000 personas distribuidas entre los distintos países. A España nos tocaría acoger a 5.837 refugiados. Nuestro Gobierno ya ha dicho que NO.  

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