La realidad de la crisis vivida en el Mediterráneo durante esta primera mitad de año 2015 nos exhorta a reaccionar. Una crisis que se relaciona directa e indirectamente con aspectos que estructuran nuestra sociedad y que afecta a una Unión Europea que tiene que optar entre medidas que acojan la realidad migratoria como una oportunidad o que la rechacen como una amenaza.

Bajo esta premisa, se reunieron la tarde del 28 de mayo en la sede de la Fundación Encuentro una veintena de expertos (de organismos internacionales, ONG, mundo académico y partidos políticos) respondiendo a la convocatoria de entreParéntesis. Fue una invitación a compartir, a debatir y a proponer posibles soluciones en relación con la realidad que afrontamos y con las medidas que ya empiezan a aprobarse en Europa. Contando con Nicolás Castellano de la Cadena Ser como moderador, y con la introducción al debate de María Jesús Herrera de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), el planteamiento era claro: apuntar hacia medidas eficaces a medio y largo plazo para afrontar una realidad que se va a prolongar en el tiempo.

La intervención inicial de Miguel Ángel Moratinos, ex ministro de Asuntos Exteriores, señalaba la necesidad de cambiar la narrativa, de considerar la migración como un problema y no como una realidad social a gestionar y de escapar de la “fronterización” de la política migratoria europea para avanzar hacia un enfoque global a medio plazo. Las siguientes intervenciones profundizaron en el análisis y definieron conceptos como el de refugiado y migrante; distinción que determina la respuesta legal y política, y que permite entender mejor el momento actual -más del 80% de las personas que alcanzan las costas europeas cumplen con el perfil de solicitantes de asilo-. Otra serie de intervenciones como la de José Luis Pinilla, de la Comisión Episcopal de Migraciones, apuntaban hacia la importancia de recuperar el sustrato ético a la hora de afrontar acciones políticas y jurídicas de respuesta. Tanto él como Mariette Grange, de Global Detention Project, subrayaron la posibilidad y necesidad de un nuevo Plan Marshall para el Mediterráneo y la importancia de que Europa establezca relaciones simétricas con los países de origen y tránsito.

Otros participantes como Gonzalo Fanjul, de la Fundación porCausa, y Gonzalo Sánchez-Terán, de la Universidad de Fordham, dirigieron sus opiniones hacia una mirada a largo plazo y la necesidad de ajustar las políticas a la realidad de la creciente movilidad humana en África y sus causas. Hubo en general un acuerdo en la relevancia del nexo de unión entre éstas políticas migratorias y la cooperación al desarrollo en sentido amplio.

Marta García, de ACNUR, explicó la necesidad de analizar por qué huyen y por qué de esa manera y la vinculación de los traficantes con los obstáculos para el acceso a protección. Y José Javier Sánchez Espinosa, de Cruz Roja, analizó la importancia de la sensibilización social y el papel fundamental que juega en uno u otro sentido. Rafael Rodríguez-Ponga, de la Fundación Humanismo y Democracia, subrayó que no todo es negativo y que la sociedad española ha dado muestras de solidaridad y acogida a lo largo de todos estos años.

Cristina Manzanedo, del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM)-España, introdujo la realidad de la respuesta de España ante esta crisis y los enormes retos que nuestro país tiene por delante: la frontera terrestre con África, la necesaria distinción entre tráfico de personas y trata o la aprobación de planes de reubicación y reasentamiento, fueron temas tratados y debatidos por los participantes.

Al terminar el tiempo de diálogo, y ante la certeza de que nos encontramos ante un momento decisivo en el que las direcciones que tomemos desde Europa y desde cada uno de los 28 países que forman la Unión Europea determinarán el futuro, Daniel Izuzquiza nos invitaba a proponer, a seguir conectados y continuar empujando para que las ideas y las respuestas que surgen tengan eco en la realidad política y social.