Pluralidad y autonomía en la religión vivida en América Latina

Por Gustavo Morello SJ, Boston College

Gustavo Morello ha analizado la religiosidad practicada, recibida y creída que conforman la religiosidad vivida latinoamericana. Sus conclusiones se basan en una investigación empírica cualitativa realizada durante dos años en Argentina, Perú y Uruguay, en el que se entrevistaron a 240 personas. Extractamos aquí uno de los puntos que expone en un reciente artículo suyo en la revista Razón y Fe.

El impacto de la Modernidad: pluralismo y autonomía

Casi todos los entrevistados, en las tres ciudades, han tenido contacto con el “otro” religioso, ya sea el católico, pentecostal, no afiliado o perteneciente a otra confesión. La experiencia del pluralismo social ha afectado a la vida comunitaria y familiar de muchos entrevistados. Si bien en muchos casos ese contacto ha despertado interés en conocer sobre las otras creencias, informarse, conversar en profundidad, visitar otros lugares sagrados e incluso participar en otras celebraciones; para la mayoría la forma de manejar la diversidad ha sido la de “no hablar” sobre la religión. Sobre todo, cuando la pluralidad se presenta en el mundo íntimo de la familia y de los amigos más cercanos.

Vimos también la experiencia de la pluralidad en la propia trayectoria del sujeto. Muchos han pasado por diversas etapas, de la no afiliación a la práctica activa, de la confesión a la desafiliación, del catolicismo al pentecostalismo, del mormonismo al catolicismo, del budismo a las nuevas espiritualidades, de prácticas New Age al judaísmo y al ateísmo.

Otros mencionaron la pluralidad dentro de la propia tradición, narrando las migraciones en términos de “conversión” religiosa: “Antes practicaba una forma de ser pentecostal/judío/católica que me hacía mal. Ahora practico una forma de ser pentecostal/judía/católico que me hace bien”. El caso es que, ante el pluralismo de la sociedad y de la propia experiencia, los entrevistados encuentran una variedad de fuentes de sentido para interpretar lo que les sucede en la vida cotidiana. Esto marca una transformación importantísima ya que hasta finales de los años 50 la oferta, prácticamente excluyente, venía del catolicismo.

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Otro punto en común observado tiene que ver con la autonomización religiosa de las personas. El sujeto es su propia autoridad religiosa. Cada uno decide, en función de sus propias circunstancias y experiencias vitales, qué prácticas y qué explicaciones son las que dan sentido a su vida cotidiana. No es la arbitrariedad de hacer lo que se les ocurra; los sujetos articulan explicaciones, dan razones, expresan de diferentes modos el sentido de sus acciones y convicciones religiosas. La percepción de los entrevistados es que, al ser la vida contemporánea tan compleja, no es fácil para alguien de fuera dar una respuesta a una situación concreta.

La autonomía del sujeto se pone de manifiesto a la hora de la toma de decisiones. Las investigaciones indagaron sobre una última decisión importante tomada por la persona entrevistada y con quién la había consultado. Queríamos conocer más sobre el proceso seguido, cómo definían lo que estaba bien o mal respecto del asunto en cuestión. Si bien muchas entrevistas mencionan a miembros de la familia inmediata (parejas, padres), y amigos cercanos, la mayoría dice que tomó la decisión por su cuenta, en función de su conciencia personal. Algunos indicaron que su criterio fue “no dañar a otros”, pero fue una minoría de relatos. La mayoría decide en soledad en función de convicciones derivadas de experiencias personales (“lo que me pasó antes”) que de principios religiosos o éticos explícitos.

Esto no significa que los sujetos no se relacionan con tradiciones y organizaciones religiosas. Por eso preferimos hablar de “autonomía” y no de “independencia”. Las instituciones y comunidades de fe tienen un rol en generar, circular, aprobar y rechazar símbolos, prácticas y creencias. Sin embargo, una vez establecidas, son los sujetos los que deciden qué hacer con ellas. Las personas toman, cambian, producen símbolos y significados religiosos. El criterio de selección, adopción y adaptación es que esa práctica les ayude a conectar con la divinidad.

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Imagen tomada de: travelcomparer.com

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