Perdonen que insista

foto tomada de: http://empresayeconomia.republica.com/desarrollo-sostenible/morir-durmiendo-la-extrana-maldicion-de-ondina.html

Mira que la realidad es terca. Por más que queremos no saber, incluso evitar conocer lo que pasa a nuestro alrededor, va y aparece algún informe que nos saca de nuestra somnolencia y nos enfrenta a aquello que hemos estado evitando.

En este caso son dos informes los que han provocado que vuelva a insistir en el tema del empleo. Dos informes que, no habiéndose puesto de acuerdo, se ratifican uno a otro. Estoy hablando del presentado por la Red Europea de lucha contra la pobreza y exclusión social (EAPN), y el de la Agencia Tributaria.  Ambos coinciden en la relación, cada vez más estrecha, entre pobreza y trabajo.

Los datos publicados, tanto por la EAPN como por la Agencia, reflejan el aumento de los trabajadores pobres, aquellos que aún teniendo empleo sus ingresos no les permiten salir de la pobreza. En nuestro país ya suponen casi el 15% de los asalariados: el 22% (unas 3.694.852 personas) cobra menos de 300€; y el 35%, menos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en estos momentos se sitúa en 655,20€ mensuales.

Los grupos de edad más afectados por esta situación son los comprendidos entre 26 y 35, y 35 y 45. Esto nos indica que el riesgo de pobreza no sólo incide en el trabajador, trabajadora únicamente, sino también en sus familias.

La causa principal es más que obvia: el sistema capitalista, que necesita seguir alimentándose de beneficios a costa de los y las trabajadoras y su dignidad. Así se les somete a las reglas del mercado laboral, precarizando el empleo, con continuos contratos temporales (3 de cada 10 duran una semana o menos); con jornada a tiempo parcial (el 16% de los asalariados se han visto obligados a aceptarla); teniendo que aceptar que parte del año se les desempleen.

Las consecuencias de esta situación afectan, primero a las personas que se sienten vulnerables, desbordadas ante la incertidumbre de si tendrán o no empleo y con ello ingresos para poder seguir sobreviviendo; sienten miedo a estar peor y aceptan lo que se les ofrece.

Y, por supuesto, la sociedad también sufre las consecuencias de una precariedad laboral que es más que laboral, es vital. Eso no puede dejar de tener eco en la realidad social, nos volvemos conformistas, aceptamos como normal lo que va contra la dignidad de la persona; no nos molestamos en movilizarnos, porque “ese no es mi asunto”, “no hay nada que hacer”, o peor, porque pensamos que ESOS se han buscado la situación que tienen. Culpabilizamos así a los que se les ha empobrecido, les hacemos responsables de su propia situación, los vemos como unos inadaptados porque no han sabido venderse mejor. Son un lastre, sobran,  hay que “descartarlos”.

Pero la cruda realidad seguirá imponiéndose a pesar de que nosotros, nosotras optemos por seguir meciéndonos en los brazos de Morfeo.


Foto tomada de: http://empresayeconomia.republica.com/desarrollo-sostenible/morir-durmiendo-la-extrana-maldicion-de-ondina.html

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4 Comentarios

  1. ¿Cuántos círculos de pretendida justicia social seguirán con la ideología del denuesto del sistema liberal capitalista, nunca dicen democrático. que ha conseguido tantos avances en el mundo y en particular en el entorno europeo en el que estamos?
    En lo que deberían ser positivos es en difundir alternativas serias y no de corte populista…

  2. La causa no puede ser el sistema capitalista puesto que en otros países no ocurre o, al menos, no con la misma intensidad.

    Puede que fuera útil intentar dar un paso más allá de la crítica genérica al sistema capitalista en su conjunto (¿no hay nada en este sistema que sea salvable? ¿No hay ninguna empresa en España que funcione bien o que funcione de una manera destacable?) Especialmente cuando no se ofrece alternativa alguna a este sistema.

    Es más, si el capitalismo es el culpable de todo, ¿qué papel nos queda por jugar a los cristianos que no tenemos vocación de activistas o docentes o funcionarios? ¿Resignarnos, sufrir en nuestros trabajos en un sistema intrínsecamente malo? Es más, según esta crítica, ¿es legítimo tener vocación empresarial y ser cristiano? A ver si va a haber que cerrar ICADE y Deusto…

  3. Gracias por insistir,
    nos han vendido además el miedo al otro, al “extraño”, ahora esta tiranía económica condiciona hasta tal punto las relaciones sociales que el otro es un competidor, una amenaza. David Calabuig pone canción a esa sensación… resulta que “el miedo soy yo”

    https://www.youtube.com/watch?v=28Lj0jNIbgQ

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