Frente a la pelea mundial por el trabajo: cooperación internacional

El acceso al trabajo, cuando está bien orientado, nos hace sentirnos útiles para nuestra sociedad, nos aporta un sentido y nos permite participar con otros en la construcción del mundo con el que soñamos. Pero aún antes que eso, el trabajo nos mete en el sistema, nos da una renta y nos permite satisfacer las necesidades de la vida.

El capitalismo prometía que, gracias a la “insaciable ambición de los ricos”, el trabajo nunca sería escaso. Adam Smith lo expresaba así:

“Los ricos por su natural egoísmo y rapacidad, siguiendo únicamente sus vanos e insaciables deseos, contratan a miles de personas, permitiéndoles con su salario satisfacer las necesidades de la vida. De esta manera los ricos son llevados por una mano invisible a que progrese el interés de la sociedad”.

Aquí el adjetivo “insaciable” es importante. Si el rico considerara en algún momento que ya es suficientemente rico dejaría de invertir y dejarían de “crearse” puestos de trabajo. Por eso, a pesar de que toda la obra de Smith es una crítica a la ambición de los ricos, Smith presuponía que podíamos sacar partido de su desmesurada avaricia ya que, sin ellos pretenderlo, “creaban” empleo. Los ricos no podían aumentar su riqueza sin aumentar la producción y “crear” empleo.

El sistema capitalista que reina en el mundo durante los últimos dos siglos está cimentado sobre esta tesis. Pero hoy la tesis ya no se sostiene, principalmente por dos problemas:

  • El primer problema es obvio: Tenemos el límite físico de contar únicamente con un planeta. Así que no es posible que la producción crezca indefinidamente por mucha ambición que los ricos tengan. De hecho, la forma en la que hoy los ricos intentan saciar sus “deseos insaciables” es aumentando su riqueza sin necesidad de aumentar la producción. Quizás la manera más clara es la especulación. Cuando especulan en el sistema financiero consiguen una acumulación continua de riqueza sin necesidad de producir nada ni generar ni un solo puesto de trabajo. Con la especulación no se genera riqueza sino que simplemente se desplaza desde los que tienen menos hacia los que tienen más. En definitiva que hoy los “deseos” de los ricos siguen sin tener límite pero la producción y su consiguiente creación de trabajo sí tienen un límite.
  • El segundo problema es naturalmente que la productividad no ha dejado de crecer, ni dejará de crecer nunca, gracias a la tecnología y al ingenio humano, lo cual nos lleva a que necesitemos cada vez trabajar menos horas para la misma cantidad de producción.

Durante los últimos dos siglos el crecimiento de la producción era mayor aún que el de la productividad, de ahí que se crearan cada vez más puestos de trabajo. Pero hoy la productividad crece mucho más rápido. El siglo XXI es por tanto el momento de la historia en el que tenemos que lidiar con la CERTEZA de que el trabajo es y será ya siempre un bien cada vez más escaso.

De hecho es esta CERTEZA y no otra cosa, lo que está detrás del enorme terremoto político que estamos viviendo en el mundo entero. Los países están reaccionando ante esta evidencia peleando por DESPLAZAR el máximo número de puestos de trabajo para las personas de su país.

Este matiz es importante. Hoy los puestos de trabajo ya no se crean. Hoy se “desplazan” de un lugar a otro. Si fuera aún posible crear puestos de trabajo, TRUMP nunca jamás habría salido elegido Presidente de EEUU.

¿Y cómo intentan los países desplazar los puestos de trabajo hacia sus ciudadanos? Lo hacen principalmente a través de las siguientes estrategias:

  • Limitando la entrada de trabajadores extranjeros de forma que no compitan con los trabajadores nacionales. Aquí tenemos a TRUMP y a BREXIT.
  • Impidiendo la entrada de productos extranjeros de forma que no compitan con las industrias nacionales, protegiendo de esta forma los puestos de trabajo de dichas industrias. Aquí tenemos de nuevo a TRUMP y a los posicionamientos de la izquierda “antiglobalización”.
  • Compitiendo por atraer la inversión extranjera de forma que genere inversión y empleo en sus países. En esta lucha están todos los países del mundo sin excepción. Las formas de competir para hacerse atractivo al capital van desde la bajada del impuesto de sociedades, como en el caso de Irlanda, hasta la desregulación del mercado laboral, como en el caso de España. Veremos aquí también a TRUMP bajar el impuesto de sociedades para desplazar a las grandes empresas tecnológicas desde Dublín de vuelta a Silicon Valley en San Francisco. Cuando se disminuye el impuesto de sociedades pero el IVA se mantiene inalterado es obvio que se está desplazando la renta disponible desde el trabajo hacia el capital. Por lo tanto, el desplazamiento de la inversión hacia países cada vez más “PRO BUSINESS” es, como en el caso de la especulación, otra forma en la que la producción no crece, solo se desplaza, pero la riqueza de los ricos aumenta a costa de la de los trabajadores.

Naturalmente, tal y como advertía el Premio Nobel de Economía John Nash en su gran teoría de juegos, estas reacciones de los países nos llevan directamente al “peor de los mundos posibles”. Obviamente si no dejamos entrar a personas extranjeras, ellas no nos dejarán entrar a nosotros en sus países. Si no permitimos la compra de productos extranjeros ellos no permitirán la compra de nuestros productos. Si bajamos los impuestos al capital y desregulamos en todos los campos para atraer las inversiones extranjeras, los demás países harán lo mismo lo que terminará con el sistema de bienestar en todos los países y desplazará la renta cada vez más desde trabajo al capital.

El mismo John Nash nos advertía que la única forma de salir de esta situación es acabar con esta competencia entre países mediante la adopción de acuerdos internacionales. Mediante este Acuerdo Global conseguiríamos definir unos mínimos a partir de los cuales ningún país podría pasar, tanto en regulación, como en impuestos, como en apertura de fronteras, como en apertura a los mercados.

Ahora bien, ese acuerdo global debe incluir una excepción: Aquellas industrias/sectores que sean clave para el desarrollo de los países deben ser protegidas de la competencia de productos extranjeros, sobre todo en el caso de los países “menos adelantados“. África Subsahariana debería poder proteger sus “industrias nacientes” hasta que fueran suficientemente competitivas, manteniendo aun así el libre acceso a los mercados internacionales. Es decir, deberíamos permitirles vender sus productos sin forzarles a comprar productos extranjeros. Una medida de este estilo supondría un incentivo tan grande que desplazaría un enorme número de puestos de trabajo hacia África Subsahariana, teniendo un impacto en su desarrollo extraordinario. Lo que África necesita es dejar de estar excluida de la posibilidad de trabajar en el sistema.

Con este Acuerdo Global conseguiríamos que el Trabajo recupere el terreno perdido frente al Capital y con la excepción al Acuerdo conseguiríamos que los países “menos adelantados” recuperen el terreno perdido frente a los “más adelantados”. Con un Acuerdo así podríamos vivir en EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES, porque trabajaremos TODOS, porque trabajaremos MENOS y porque ganaremos más que suficiente para satisfacer nuestras necesidades.

Por lo tanto, la solución pasa por la adopción de ACUERDOS POLÍTICOS GLOBALES, o lo que es lo mismo: COOPERACIÓN INTERNACIONAL.

Se puede leer la propuesta completa en “Teoría General de las Chuches

5 Comentarios

  1. Como siempre muy motivador artículo querido Jorge, y como siempre comentaros sueltos y dudas al rededor de los grandes temas que planteas, primero creo que el motor del desarrollo capitalista es la ambición, si se cambia ese factor por el otro que propones para el desarrollo: la cooperación, pasaríamos al estado ideal que planteas pero sería dentro de otro modelo donde quizá ya no es necesario exportar ni importar y donde es suficiente con la cooperación interna para vivir bien.
    Suena estupendo pero ya se vio que esa propuesta no es sostenible a partir de las experiencias de los modelos endógenos de desarrollo que fracasaron todos pues el intercambio externo es necesario para que la producción crezca y los niveles de vida se mantengan al menos desde el vivir bien occidental.
    Si comienza a activarse el intercambio externo se comienzan a generar todos los efectos perversos que mencionas y la competencia desleal y la ambición vuelve a encenderse, es como volver al inicio todo el tiempo.

    Qué hacer entonces, pues quizá la solución como siempre no es posible por el lado económico, a no ser que se elaboré una nueva teoría económica a partir de parámetros y supuestos distintos a los que ya conocemos, y por esto lo que planteas es interesante pues son los cimientos para estas nuevas formas de entender la economía. Pero aún nos falta mucho por descifrar, toca ver el mundo con otros lentes, con lentes de cultura, de arte, de creatividad y de fantasía y no solo de economía, quizá debamos liquidar a la economía como la entendimos hasta ahora para buscar otros caminos.

  2. Interesantísimo, Jorge. No puedo estar más de acuerdo. Recoges ideas que yo también tengo, pero menos organizadas, acerca del sistema económico que está entrando en crisis, las consecuencias que está teniendo y las vías posibles de salida a esta situación. Hay cosas que se podrían completar quizá, o fundamentar mejor, o matizar… Pero eso ya es para un libro sobre el tema, no para un pequeño artículo como este…
    De momento, me permito proponerte un par de efectos positivos que provocará la propuesta que haces. Bueno, de hecho están ya surgiendo incluso antes de ese Acuerdo Global… Pienso que son consecuencia de la lógica económica: los recursos para la producción desmedida y creciente en la que se basa el sistema actual están agotándose; sí, salvo uno de los factores de producción que, en efecto, es la fuerza de trabajo. El hecho es que cada vez hay más fuerza de trabajo disponible y menos demanda del mismo. Pero eso implica la posibilidad de que los individuos y sociedades dispongan cada vez más de tiempo que no se necesita para una producción remunerada. ¿Qué ocurrirá entonces? ¿qué está ya ocurriendo de hecho?: que cada vez hay más “producción” de servicios no remunerados, esto es, de voluntarios en todos los campos y de ofertas de servicios gratuitos por pura solidaridad. Los ejemplos son muchos. En definitiva, la crisis del sistema está ya alumbrando nuevas formas de producción, sobre todo de servicios, pero poco a poco también irá entrando en la producción de bienes, que no dependen de la retribución monetaria. ¿No llega la hora de empezar a pensar que podríamos organizar la producción de bienes y servicios y su distribución sin necesidad de un bien de intercambio, el dinero, que genere sus propios beneficios, y por tanto de un sistema financiero? Quizá sea mucho soñar, quizá un bien de intercambio y un sistema que lo organice siempre sean necesarios; pero podrían dejar de estar en manos de privados que solo busquen intereses. Creo que es evidente que ya les ha llegado la hora de morir a los beneficios del capital financiero: quizá el dinero y un sistema financiero sigan siendo necesarios, pero en otras manos controladas por la ciudadanía que no pongan en los intereses su objetivo… Estoy mezclando dos temas, lo sé: pero dan mucho que pensar…

  3. Jorge, como siempre todos los artículos que te leo interpelan a la Sociedad para que ésta fije más su atención en las necesidades de los desfavorecidos y del injusto reparto del trabajo y de la gran explotación que muchas veces vemos y, que padece hoy, en gran medida, la gente muy joven e incluso la más preparada, recibe unos salarios muy poco acordes a su valía, esfuerzo y la productividad que genera en la Empresa que lo emplea.
    De ahí que la gente mejor preparada es la que busca refugio en países con mayor desarrollo y donde pueden ejercer mejor su profesión y en mejores condiciones, sacrificando una cosa tan valiosa como la familia, los amigos y tu propio país de origen.

    No me gusta y resulta peyorativo hablar de los “ricos ansiosos”, ni tampoco decir que dejarían de invertir en base a que la producción y la creación de empleo tiene su límite y, sin embargo se tienda a la productividad y especulación y hay que tener cuidado en generalizarlo.

    Si es cierto, que ambos conceptos y, sobretodo el segundo junto con el de la corrupción, han sido y son un mal que se instaló en los países capitalistas en detrimento del progreso y la creación de puestos de trabajo y, es ahí donde estoy muy de acuerdo que hablar de ACUERDOS GLOBALES y COOPERACIÓN INTERNACIONAL son imprescindibles para evitar que se produzcan esas crisis brutales como la que se produjo muy recientemente y que sembró el pánico y la destrucción del empleo en números alarmantes.

    Yo creo que es la clase empresarial (pequeño y gran empresa) sana y con grandes valores éticos y morales es la que debe tener el tirón y poner la semilla para cambiar las cosas y, que esos países que dices en tu artículo “menos avanzados” acorten distancias, lo cual favorecería además la lucha contra ese horror de la inmigración y los refugiados. Dos buenos ejemplos en nuestro país son dos grandes empresas 100 % españolas como INDITEX y MERCADONA donde, no solo se producen crecimientos importantes sino que están más pendientes de implantar una cultura del trabajo y una políticas sociales que conjugan la productividad, la eficacia, el buen ambiente, la protección al trabajador y en definitiva un mayor bienestar y una gran contribución al crecimiento del empleo.

    Si dudas al leerte a ti siempre me digo el largo camino que hay que recorrer para cambiar las cosas y crear la bases para esos GRANDES ACUERDOS pero no seamos tan pesimistas y veamos que en la Sociedad actual se esta dado la batalla y aunque la realidad no nos guste, tampoco se le está dando la espalda a los graves problemas como la inmigración, el terrorismo, la corrupción y hay cada vez mas gente luchando POR UN MUNDO MAS JUSTO como los dos Jorges …..Bergoglio y Serrano !!!
    Un abrazo GIGANTE como lo que eres

  4. Jorge, el artículo muy bueno y me parece que muy apropiado a la realidad actual de la política mundial, con un nuevo presidente de EE.UU. que busca cerrar fronteras y no seguir con el intercambio mundial que afectará en general a la economía global.

  5. Gran post pedagógico, Jorge, como siempre.

    Justo hoy estaba revisando la Teoría de las Chuches! Para un tema del Master de Migraciones, RECOMIENDO SU LECTURA.

    MIrando el ODS nº 8 (Agenda 2030), NNUU constata como a nivel mundial, el número de empleos necesarios entre 2016 y 2030, simplemente para que las personas que acceden al mercado de trabajo mantengan el ritmo de crecimiento de la población mundial en edad laboral, asciende a 470 millones. Esta cifra representa unos 30 millones de empleos al año.

    Y leyendo las metas establecidas, parecen recetas similares a las del pasado, incluyendo alguna nota actual tipo turismo sostenible, apoyo a los jóvenes, al comercio de los PMA; pero pocas intuiciones a nivel global como las que tú planteas. Quizás haya que profundizar más por ahí en el ODS 17, el de las Alianzas para lograr los objetivos.

    Te lo dejo como tema pendiente para otro post ilustrador. MUCHAS GRACIAS, JORGE.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here