Para qué sirven los documentos sociales

¿Para qué sirven los documentos sociales? El maestro Darío Mollá nos interpelaba recientemente con sus lúcidas observaciones sobre algunos efectos perversos que desencadenan la adopción o recepción de los documentos sociales eclesiásticos o de congregaciones religiosas. Me recordó a los debates tantas veces tenidos sobre para qué sirven las declaraciones de derechos humanos, justamente cuando la realidad cotidiana muestra el alejamiento de los estándares normativos que ahí se reflejan, y que no sólo no nos orientamos por ellos, sino que muchas veces los contradecimos abiertamente. Por ello, también se usan para encubrir unos comportamientos que los niegan por parte justamente de quienes tienen más responsabilidad en configurar la marcha colectiva; para hacer las violaciones de los derechos humanos más tolerables enunciando un horizonte ideal en el que esas contradicciones ya estarían resueltas; y para justificar a quienes los proclaman, aunque sean también responsables de su incumplimiento.

Sin embargo, como sabemos, son instrumentos de lucha y de esperanza, que expresan un anhelo social y justifican las luchas sociales por la transformación social hacia mayores cotas de dignidad y de vida buena. Permiten acompañar los procesos sociales de reacción ante el malestar o el fracaso de la vida comunitaria. Por ello, pueden ser una buena noticia para quienes están movilizados y sensibilizados para la superación de las relaciones injustas y para quienes más las sufren. Son una forma de educar la conciencia ético-política de las sociedades desde estos procesos transformadores. Algo de todo esto, y de lo anterior, también pasa con los documentos sociales de la Iglesia. Por ello, hay una gran responsabilidad colectiva en no incurrir en las perversiones habituales a las que siempre están expuestos y en desarrollar sus mejores posibilidades. Van para ello algunas pistas.

Me guía una pregunta. ¿De dónde vienen? ¿A qué mueven o a donde nos va llevando?

Lo primero, es situar la causa de la interpelación. Los documentos sociales o acogen un movimiento del espíritu en el mundo y lo secundan, o no son, no mueven. Son letra muerta. Intentos muertos (aunque los soplos del espíritu, también los podemos dificultar o malograr). Pero el espíritu no cesa de reactualizarse, a pesar de nosotros y gracias también a nosotros. Es el espíritu actuante en el mundo el que nos interpela y nos convoca a movilizarnos con él. Pero este espíritu no se da sino encarnado en los procesos sociohistóricos alumbrando en ellos un nuevo mundo. Otros darán otro nombre a ese proceso, pero en él convergemos con esos otros. Pues bien, los documentos son más eficaces y transformadores cuando asumen los “signos de los tiempos”, el espíritu actuando en el mundo. Llevan por ello, a un crecimiento espiritual. Responden a una dinámica espiritual y ayudan a su crecimiento.

Segundo, ¿qué son esos documentos?

Son un reconocimiento, un esclarecimiento. Suponen un ejercicio de deliberación colectiva que realiza un discernimiento sociohistórico del espíritu actuando en el mundo: ¿Qué procesos y tendencias culturales, políticas, económicas, sociales, religiosas, ecológicas, nos impiden una mejor humanización? ¿Qué procesos y tendencias nos ayudan, abren a más esperanza y a la superación de dificultades, de malas actuaciones? ¿Dónde nos situamos en ellas como sujetos, instituciones? ¿Somos parte del problema? ¿Somos parte de la solución? ¿Qué camino concreto de conversión, de cambio de sensibilidad nos exige? ¿Dónde y cómo tomar fuerzas? ¿Cómo hacernos sostenibles y confiables en nuestros servicios? ¿Cómo reorientar nuestras instituciones, obras, presencias, solidaridades? En este sentido, interpelan para una revisión subsiguiente de las instituciones, grupos, sujetos, a los que va más directamente destinado ese discernimiento socio-histórico moviendo a una nueva revisión y recreación de nuestros intereses, aspiraciones, realizaciones, compromisos, proyectos.

Tercero, considerar qué dinámicas generan en el mundo. ¿El documento y el proceso que confirma, anima o despierta mueve a la esperanza de los que están fuera de nuestras instituciones o de la propia Iglesia; concita la cercanía de quienes comparten las luchas desde otros horizontes de sentido? ¿Despierta el recelo o la crítica de quienes tienen más responsabilidad en la deficiente marcha de nuestros mundos?

Cuarto, considerar qué dinámicas generan dentro. Estos documentos tienen que ser evaluados en términos históricos, esto es, en su dar de sí en relación a un cuerpo social. En esa evaluación también son evaluados quienes han actuado en esos procesos. Su resultado no será sino la confluencia de la acción del espíritu y el dejarse llevar, la conversión o el cambio profundo de actitud o la negación que se sirve del silenciamiento, la resistencia y oposición al mismo. Aquí, la pregunta decisiva es ¿ayuda a desmundanizar a la Iglesia y a trasparentar más la acción del espíritu en el mundo? ¿Ayuda a descentrar a los seguidores de Jesús para compartir su misión en el mundo y no para servirse a sí mismos? O dicho en otros términos ¿nos sirve para hacer presente el “don contracultural de Cristo”?

El evangelio es una buena noticia, pero no para todos. No todos se alegran con el brotar del Reino, sobre todo quienes creen que sólo tienen que afianzar lo adquirido; quienes buscan su afirmación en la mera conquista de lo que les exige el mercado o el Estado para asegurarse; quienes en la lucha por la vida se buscan primero no jugándose su suerte en solidaridad con el destino de los otros. Para éstos, el evangelio es algo inaudible, y los documentos sociales, algo que si se está dentro de las instituciones, “se acata, pero no se cumple”. Recordemos las diversas trampas del mal espíritu o los engaños en las instituciones que Darío Mollá nos desvelaba.

Por ello, los documentos sociales cuando son fruto de un movimiento del espíritu en el mundo interpelan el autocentramiento de las instituciones orientadas a su supervivencia sistémica faltando al sentido de su presencia en el mundo.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here