Palabras nuevas para tiempos convulsos (I) Post-verdad

 ¿Tu verdad? No, la verdad. Ven conmigo a buscarla y la tuya guárdatela (A. Machado)

Los diccionarios de la marca “Oxford” publicados en el Reino Unido y en los Estados Unidos ,y que son unánimemente reconocidos por su calidad, suelen elegir por estas fechas su palabra del año. Para el 2016 la palabra escogida ha sido “post truth” que podría traducirse como “postverdad” y cuyo significado, traducción mediante, sería algo así como:”Relativo a , o que denota circunstancias en las que los hechos objetivos inciden en la opinión pública menos que las llamadas a los sentimientos y las creencias personales”.

Las campañas del referendum sobre el “Brexit” en el Reino Unido, por un lado, y la campaña electoral estadounidense, por otro, habrían encumbrado a “post truth” como palabra escogida porque el manejo de emociones basadas en noticias a menudo tergiversadas, habría sido determinante en el comportamiento de la opinión pública aún cuando  finalmente se demostrara la inexactitud o falsedad de los hechos.

Una supuesta enfermedad terminal de Hillary Clinton repetida hasta la saciedad, unos supuestos hechos delictivos que se podrían inferir como consecuencia del filtrado de correos electrónicos de la candidata demócrata a la Casa Blanca o la promesa de destinar al servicio de salud británico (NHS) 350 millones de libras semanales si el Reino Unido salía de la Unión Europea en el referéndum  del pasado junio,  se demostraron falsos y , sin embargo fueron creídos por buena parte de la opinión pública, y no sólo creídos sino replicados en las redes sociales sin ser comprobados para que otros las creyeran y a su vez las replicaran.

No es casualidad que en una reciente entrevista publicada en el Washington Post, un hombre de 38 años llamado Paul Horner que se dedica a inventar mentiras y colgarlas en la red a través de páginas web de formato aparentemente profesional como abcnews.com.co  (diseñada de manera que cree confusión con la página auténtica de abc News) llegara a afirmar que ” Sinceramente la gente es estúpida, se dedica a pasar los mensajes sin que nadie compruebe su veracidad. Así es cómo Trump ganó. Dijo lo que quería decir y la gente lo creyó todo y cuando se demostró que los hechos no eran ciertos a la gente no le importó porque ya se lo habían creído” y es que, como afirmaba recientemente Mathew Norman en The Independent, “la verdad ha llegado a estar tan devaluada que lo que antes era un aspecto fundamental del debate político ahora no tiene valor alguno” . A fin de ayudar a desentrañar los engaños en la red el Annenberg Public Policy Centre ha desarrollado una página web que permite  contrastar la veracidad de las noticias que son publicadas.

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Sin embargo, la apuesta por la construcción de realidades torticeras, por la desfiguración de hechos, sigue su camino inexorable, con sutileza, valiéndose de  episodios ciertos para dar verosimilitud a la elaboración de relatos falsos que incidan en la opinión pública porque, como bien dice Alex Grijelmo, una cosa es decir sucesos ciertos y otra cosa es ser veraz (que consiste en decir “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”). Es en esta clave en la que Breitbart News, un sitio web que se dedica a fabricar y difundir mentiras con alta repercusión mediática, y  que ya tiene sedes en Los Ängeles Jerusalén, Londres, Texas y California, ha anunciado que pronto abrirá oficinas en Francia y Alemania, países que celebran comicios electorales próximamente. Un reciente editorial del periódico The Guardian, avisaba a sus lectores de este hecho.

Como ciudadanos y ciudadanas  toca estar alerta,  más que nunca para perseguir la verdad, para seguir siendo libres, para que nuestras democracias, que se encuentran en riesgo,no sucumban ante postverdades que generan división y conflicto y que pueden destruirla. Es tiempo de  pronunciarse ante la mentira.

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Emilio José Gómez Ciriano
Nací en Madrid en la década de los 70, es decir, que según los sociólogos, pertenezco a una de las cohortes de población más numerosas de españolas y españoles, el conocido como “baby boom”. Fue probablemente la pasión por la meteorología de mi padre la que me influyó en ser sensible a los vientos, a todo tipo de vientos:   los que cimbrean y acarician pero también los que desarbolan y destruyen. Quizá sea también por ello que la Ruah y sus intuiciones me cimientan y me dinamizan al tiempo por paradójico que parezca. Justicia y Paz es el espacio social y eclesial donde me siento llamado a ejercer mi servicio desde hace más de 20 años, primero como voluntario y después asumiendo responsabilidades. Desde 2009 soy responsable de Derechos Humanos en esta institucion. Ello también conecta con mi formación como jurista, especialmente en el ámbito del derecho de extranjería y en el ámbito de los Derechos Humanos. Soy docente y me gustaría, algún día poder llegar a ser maestro. Ando en ello. También me gusta investigar y escribir aunque la inspiración me llega siempre una prisa tarde . Actualmente trabajo en la Facultad de Trabajo Social de Cuenca.

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