Oración

La oración es la voz del deseo, del temor y del amor. Cuando se dice una oración, sea quien sea quien la formule, hay esperanza. Como en el Kadish la oración más profunda y triste del judaísmo. Es la oración especial que además de pronunciarse en varias ocasiones se dice por los familiares cercanos que ya no están. Se basa en la creencia de que así se ayuda a la elevación del alma, es además deseo de acompañar. Saber que alguien dirá ese Kadish por uno, de algún modo, nos permite intuir algo de eternidad.

Por eso, para los judíos víctimas de la shoah, víctimas de los salvajes que quisieron desposeerles del nombre y de un lugar donde ser enterrados, esa oración dicha en su memoria por judíos de todo el mundo es una restitución, una contribución al rescatar sus nombres. Esa es la intención de la exposición que la autora, Susan Guenun, ha titulado: ‘Kadish‘, meditación y recogimiento en imágenes que se puede ver en el Centro Sefarad Israel hasta final de agosto. Se inauguró con motivo del Yom HaShoah y dado el interés suscitado se ha prolongado el tiempo de permanencia.

Susan Guenun es activista cultural en varios medios. Su afición por la fotografía la animó a formarse con profesionales como Alberto Heras, Fernando Manso o Rafael Roa. Ha realizado diversos proyectos fotográficos entre ellos está su colaboración en el libro Recetas endiamantadas, de Anita Bensadon, editado por Nagrela. Ha participado en una muestra colectiva con una serie de fotos relacionadas con la Shoa. Kadish, su primera exposición individual, es una meditación sobre la fusión entre el tiempo y la memoria narrada en diez piezas que se presentan en cajas de luz.

Tras un viaje a los campos la autora recoge imágenes del vacío, de lo que hoy se ha convertido en lugar de representación del horror. Fuera de que me resulta en ocasiones dudosas las actuaciones de los encargados de estos lugares, inapropiada las visitas turísticas, valoro la discreción de esta obra que rinde un sencillo homenaje al silencio respetuoso con el que debemos visitar y recordar el lugar de la sublimación de la crueldad.

La autora explica que: “Kadish es fruto de mi reflexión sobre los acontecimientos y el transcurso del tiempo, sobre cómo la memoria extiende las sombras del pasado en nuestro presente sin dejar el más mínimo resquicio a la banalidad. Hace años, en mi visita al campo de exterminio de Auschwitz, documenté los espacios  que recorrían los prisioneros desde su ingreso y selección hasta su fin en las cámaras de gas. En todo momento me asaltaron las imágenes del horror grabadas en nuestro imaginario colectivo y me propuse reflejar esa emoción incorporando a mis propias fotografías la sombra de otras procedentes de archivos históricos y tomadas exactamente en los mismos lugares. Con este proyecto he querido plantear una invitación a la meditación y al recogimiento que trascienda el dolor de la pérdida para convertirse en memoria.”

En cada imagen hay una elaboración del espacio, el pasado aparece en un primer plano, pero es sombra, rumor que permanece sobre las ruinas. Esas  figuras deben estar siempre presentes dando sentido al recuerdo. Lo que vemos en esos espacios vacios, en la nada, es la ruina de nuestra civilización; pero si no lo actualizamos si no lo tenemos siempre presente como lo posible, lo que hay que evitar, sino partimos de allí, la vista, el recuerdo se convierte en artificio.

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