Nuevos engranajes para una vetusta Administración Pública

ENGRANAJE ADMINISTRATIVO. Dibujo: Jorge Álvaro González@lineograma

España necesita el mejor talento para afrontar los retos actuales. Necesitamos un acuerdo público para reformar el actual sistema de oposiciones.

En 1973 el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) hizo un estudio para evaluar el desempeño de los funcionarios públicos. La sorpresa fue entender que un mejor resultado en la oposición no determinaba, posteriormente, un mejor desempeño profesional. Los conocimientos evaluados en la oposición parecían no guardar relación alguna con el desempeño. Decidieron, entonces, contratar al profesor de Harvard David McClelland para que estudiara lo ocurrido. Después de pasar tiempo con varios grupos de funcionarios, observó que los que mejor desempeñaban sobresalían en una serie de competencias o características específicas que no correlacionaban con los contenidos de la oposición.

Los resultados del estudio fueron publicados en un artículo “Examinando por competencias en lugar de por inteligencia”. McClelland proponía que funcionarios y trabajadores en general, sobre todo para cargos de responsabilidad, fueran seleccionados en base a una serie de características y habilidades específicas relacionadas con los puestos. La evolución tecnológica y la convergencia industrial habían hecho que los trabajos fueran mucho más complejos, lo que a menudo hacía irrelevantes el conocimiento y el desempeño en posiciones anteriores.

Desde entonces, los procesos de selección de talento han pasado de evaluar conocimientos y experiencia a evaluar habilidades y competencias generales y específicas. Es más, en un mundo tan complejo y cambiante como el actual, ya no basta con preguntar si los empleados y líderes de su empresa tienen las competencias adecuadas. Es necesario preguntar si tienen el potencial necesario para aprender otras nuevas (Claudio Fernández-Aráoz, 2014)

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En España, las oposiciones públicas son procesos selectivos mediante el cual las administraciones incorporan recursos humanos para el desempeño de sus funciones. Suelen constar de varias pruebas, en su mayor parte orientadas a valorar el conocimiento de los aspirantes. La igualdad es un principio que debe regir todo el desarrollo del proceso.

¿Un sistema del siglo XIX para reclutar el mejor talento del siglo XXI?

No obstante, como ya pasó hace 45 años en EE.UU., cada día hay más gente que considera que el sistema actual ya no se adapta a las necesidades de desempeño de los puestos actuales. Rafael J. Asensio, Catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, afirma que no se puede seleccionar personal para el siglo XXI, con un sistema desarrollado en el siglo XIX.

TIPOGRAFÍA ADMINISTRATIVA. Dibujo: Jorge Álvaro González @lineograma

Pero al contrario que lo que paso en EE.UU., en España no hemos valorado científicamente la eficacia y validez del sistema actual. No se plantea la necesidad de una cultura de medición de desempeño público, pero tampoco la necesidad de evaluar procesos de selección de personal.

Y es comprensible que, con el coste de esfuerzo, capacidad y sacrificio que supone aprobar una oposición, nadie quiera evaluar la eficacia de la misma para, quizás posteriormente, tener que reconocer que todo ese esfuerzo ha podido ser en vano. Pero evaluar los procesos no supone desmerecer el mérito y capacidad de aquellos que lo han pasado, sino ajustar los mejores perfiles y adaptar el mejor talento para el éxito personal y profesional. El problema no son las personas, sino el sistema que pareciese no adaptarse a la realidad y necesidad actual.

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Y los funcionarios envejecen…

Adicionalmente, la plantilla pública de funcionarios esta envejeciendo lo que supone que, según estimaciones de CC.OO., en los próximos años, se jubilarán casi un millón de funcionarios. Y esta circunstancia plantea una oportunidad o un peligro, según seamos capaces de seleccionar y atraer el mejor talento.

¿Qué hacer?

La buena noticia es que ya hay administraciones evolucionando hacia procesos de selección más dinámicos y adaptados a las competencias necesarias para los puestos. El sector privado lleva años experimentado y mejorando, pero también el sector público

La Unión Europea desarrolla toda su selección de talento desde enero de 2003 a través de EPSO (Oficina Europea de Selección de Persona). Se trata de un centro de selección avanzado y en constante actualización. EPSO está a la vanguardia en métodos de evaluación para los aspirantes. En los últimos años se ha pasado del sistema basado en exámenes de conocimientos tradicional a simulaciones del trabajo cotidiano que permiten valorar las competencias de los aspirantes. Las evaluaciones son cada vez más interactivas y se actualizan constantemente. Este sistema garantiza la justicia en el proceso, pero mejora la atracción de talento adaptado a las necesidades de desempeño.

Pero, ¿cómo se evalúan las competencias? Cuando nos presentamos a una oposición de la UE, en lugar de hacernos recitar los temidos temas, nos hacen preguntas del tipo:

  • ¿Cómo reaccionas cuando alguien te desafía?
  • ¿Cómo invitas a los demás a participar en tu equipo?
  • ¿Qué haces para ampliar tu pensamiento, experiencia o desarrollo personal?
  • ¿Cómo fomenta el aprendizaje en su organización?
  • ¿Qué pasos tomas para buscar lo desconocido?

En otros países el acceso y en general las carreras en la administración son más flexibles y están profesionalizadas. Es así en Reino Unido y también en los países nórdicos, que son líderes en los rankings de buen gobierno.

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España y Europa afrontan retos extremadamente complejos. No es fácil cambiar un sistema que tantos esfuerzos y sacrificios personales ha exigido. Europa ya lo está haciendo. España tiene que hacerlo. Nuestra administración pública puede seguir reponiendo su plantilla, oposición tras oposición, como piezas en los engranajes del estado, mientras que las empresas privadas ya escogen su personal con métodos menos agresivos. Los próximos años ofrecen una oportunidad para mejorar nuestra capacidad de atraer y escoger el mejor talento público capaz de gestionar respuestas innovadoras y eficaces que contribuyan a un desarrollo social y económico, justo y sostenible. ¿Seremos capaces de aprovecharla?

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