Escribo estas líneas unos minutos después de que haya fallado la investidura para nombrar Presidente del Gobierno de España por segunda vez en un año; cuando se cumple un año de la muerte de Aylan, ese pobre niño que  huyendo de la guerra se ahogó en el mar y fue hallado sin vida en una playa mediterránea. Escribo cuando millares de personas acaban su vacaciones (los afortunados que han podido disfrutarlas); cuando la guerra cruel continúa en algunos lugares de nuestra casa común (la guerra no se ha tomado vacaciones), este pequeño planeta al que autodenominamos Tierra.

Escribo con resignación y con tristeza, no puedo dejar de pensar en el sufrimiento humano y lo ajenos que a veces parecemos a él. Escribo también con indignación porque parece que no acertamos  en los sistemas democráticos a elegir a las personas adecuadas para resolver los graves problemas a los que cada día se enfrentan millones de personas. Escribo para denunciar la incompetencia de unos líderes que no son capaces de llegar a acuerdos para resolver los asuntos nacionales o domésticos, y me pregunto ¿cómo van a ser capaces de solucionar los odios, los conflictos, los enfrentamientos armados y las guerras?

Escribo preocupado y también me pregunto: ¿cómo es posible que con nuestros votos democráticos podamos seguir dando la confianza a esos líderes que han demostrado su incapacidad para alcanzar unos mínimos acuerdos sobre los que construir un futuro de esperanza? Unos líderes incapaces de transmitir mensajes integradores, de respeto a los demás, mensajes en los que la paz justa sea la prioridad por encima de cualquier otro objetivo

Muy preocupados por la seguridad, tal como ellos la entienden, esos líderes nos alientan a proteger nuestra civilización, nuestra cultura, nuestra economía y nuestros intereses. Y convencen a la vista de resultados electorales en las democracias avanzadas. Sin embargo, dedican poco tiempo en sus discursos a hablar de los que sufren, de los refugiados a causa de las guerras, de los inmigrantes por casusas económicas, y cuando lo hacen es para alertar del “peligro” que suponen para nuestra convivencia.

Muy preocupados de sostener los poderes económicos que les apoyan y de mantener a gran altura sus egos personales fomentados por los aplausos incondicionales, esos líderes, a los que repito votamos, mantienen un sistema socioeconómico que perpetúa la desigualdad y la pobreza, y consiente los conflictos y las guerras para mantener su poder y enriquecerse. Esos líderes sólo ven a las personas como meros números que votan – sobre todo si lo hacen por ellos-, pero no tienen en cuenta sus verdaderas necesidades. Eso líderes “democráticos” consiente, cuando no decididamente apoyan a dictadores en todo el mundo si conviene a sus intereses estratégicos o económicos.

Escribo para suplicar a esos líderes que no resuelven los problemas, que son incapaces de llegar a acuerdos favorables para las personas, que mantienen posturas inflexibles y dogmáticas, que creen que las negociaciones son siempre juego de suma cero, es decir a ganarlo todo, que creen que los que no piensan como ellos son estúpidos, que se creen salvadores de las patrias, que piensan que los ciudadanos son meros votantes, a esos líderes les escribo para pedirles  simplemente que rectifiquen o se vayan, que nos dejen vivir en paz.

Porque son una amenaza para la paz, porque contribuyen al sectarismo. Porque con sus agresivos discursos o con sus acciones fomentan el odio hacia los que no piensan como ellos. La historia nos enseña que ese es un juego peligroso que conduce a los conflictos. Porque se necesitan líderes integradores, sensibles, ilusionantes… se necesitan buenos líderes.

Escribo para reflexionar sobre mi capacidad de modificar, de reformar y de cambiar todo aquello que afecta negativamente a la convivencia, al bienestar y a la felicidad de los habitantes de este hermoso lugar del universo.

Comienza un nuevo curso y escribo también con la esperanza, con la ilusión de que podamos sobreponernos a esta crisis de valores y de insolidaridad.

¡Todavía se puede soñar!


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