¿Nos cansaremos del mundo digital?

Razones no nos faltan para agotarnos. Enumero algunas: conexión casi constante y permanente, localizados casi en todo momento y en todo lugar, sin clara división entre lo personal y lo profesional, exposición permanente, necesidad de vigilar la propia reputación y lo que otros dicen, adaptarse una y otra vez a las tendencias del momento y a lo que va surgiendo, complicaciones de lenguaje…

No son pocos los que abandonan y lo dejan por agotamiento y hastío. Otros porque no consiguen lo que buscan, aunque no se lo hubieran planteado nunca. Otros porque le resulta aburrido pasar “tanto tiempo” delante de la pantalla como si no tuvieran otra cosa que hacer.

Pero creo que no nos cansaremos. Lo digital es un irrenunciable en muchos sentidos y abre muchas puertas. Entramos, con incompetencia y necesidad de aprender, en una era diferente. Pese a todas las complicaciones que plantea y su crecimiento imparable, toca adaptarnos y gestionar las dificultades del mejor modo posible. Los grande retos no caen del lado de la tecnología, sino del de las personas y del uso que hacemos el mundo digital.

1.    No permitir que se coma todo el tiempo y la vida. Evidentemente, cuidar la propia identidad digital, las nuevas relaciones que surgen, los espacios y canales que tenemos abiertos lleva tiempo. Lo que no es de recibo es que absorba todos nuestros recursos. Ya hay aplicaciones que nos ayudan a gestionar el uso que hacemos del móvil informándonos del tiempo que pasamos y en qué lo hemos empleado. ¡Los resultados suelen sorprender!

2.    Conocerse a uno mismo. Pienso que las redes sociales y el mundo digital es un espejo privilegiado para conocerse a uno mismo. Además, es el primer “consejo” que se da a quien quiere iniciarse en este mundo. Resulta llamativo encontrar personas que dicen querer abrir un blog sin saber por qué, o que tienen un perfil de Facebook o Twitter simplemente porque parece que es lo que toca. El mejor modo de estar en el mundo digital es haber encontrado los propios valores y pasiones.

3.    Centrarnos y seleccionar lo que queremos. Las posibilidades son inmensas. O sabemos lo que buscamos o seremos marionetas en manos de otros, que nos dirán qué hay que hacer. Lo mejor es tener un plan y un proyecto, como en tantos otros campos de la vida, e intentar ceñirnos a él. En el primer borrador recomendaría responder a la pregunta: ¿Qué te gustaría conseguir en un año? ¿Qué puedes lograr en dos? ¿Con qué recursos personales y materiales cuentas? ¿Qué impacto puede tener en tu vida cotidiana y en quienes te rodean?

4.    Diferenciar lo personal de otros ámbitos. Tener un mismo dispositivo para todo plantea muchas dificultades. Al final todo parece estar en el móvil, mezclado y en continuidad. Lo cierto es que la vida es una única. Pero toca aprender a poner barreras y límites. Recuerdo a varios ingenieros que, cuando se empezaba a generalizar el uso de móviles, lucían uno de última generación facilitado por sus empresas. No pocos lamentaban que era una atadura más al trabajo, una forma más en la que sus empresas compraban su tiempo y disponibilidad.

5.    Elegir canales. No se puede llegar a todo, ni estar en todo. Nadie es un buen youtuber y tiene a la vez un blog excelente. Como dice el refrán: lo poco, si bueno, dos veces bueno. O una cosa o la otra, por así decir. Es interesante valorar qué es lo que mejor se acomoda a lo que somos y a nuestra realidad y entorno. Creo que uno de los dos puestos es irrenunciable como referencia de la propia identidad digital. O vídeo, o blog. Conjugar ambas cosas con calidad es todo un desafío. Dicho sea de paso, van ganando mucho terrenos los canales de vídeo aunque la posición predominante en opinión sigan siendo los blogs.

6.    Contar con las herramientas apropiadas. De nuevo, no todas. Es mejor aprender a gestionarse con dos o tres, y ser eficaces en ellas, que descargar en varias apps en el dispositivo que usemos para que no sirvan para nada y nos mareen. Y a ser posible, que además se comuniquen entre ellas. Por ejemplo, calendario, lista de tareas, recordatorios. Todos pueden ser útiles, pero lo más práctico será incorporar una eficazmente a nuestra vida.

7.    Relaciones ordenadas. Cuestión pendiente. Veo muchos que se quedan cerrados en sus círculos y no saben salir de ellos. Otros que son incapaces de gestionar la riqueza que aportan tantos seguidores y personas interesadas en lo mismo. Me llaman la atención aquellas personas que, como se hacía antes con las agendas de papel, tienen controlados y situados a sus “contactos”. Lo he dicho otras veces, pero insisto: si la propia identidad siempre ha sido cuestión de la propia historia y de las relaciones que tenemos, con el mundo digital esto se manifiesta de manera elocuente, tanto en las “conexiones” que mantenemos como en lo que otros dicen de nosotros.

En cualquier caso, esto acaba de empezar. De ahí que muchos anden perdidos o necesiten aclararse un poco más. Los que vienen detrás parecen traerlo incorporado con mayor normalidad. Aunque detrás de su aparente facilidad bien sabemos que quedan muchas cosas por aprender y ordenar. Sea como fuere, ¡adelante!

Toca mover ficha, como si fuera una especie de juego.

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