No es país para jóvenes

Crecí en Chile, uno de los 20 países más desiguales del mundo. Vine a España antes que la crisis reventara las costuras y mostrara la enorme fragilidad del crecimiento económico. Veo el avance de la desigualdad desde la perspectiva de quien ya ha vivido lo que está por venir. Concluyo: No es país para jóvenes.

¿Cómo es vivir en un país desigual? Es vivir en un país donde los derechos son bienes que se intercambian a un alto precio. El acceso a la salud, a la educación, a la jubilación, depende de cuánto tengas en el bolsillo. El esfuerzo que se le pide a una persona pobre para mejorar sus condiciones de vida es muchísimo más grande que el que necesita alguien con recursos económicos altos. En la escalera social, los primeros peldaños miden un metro y medio. Los últimos, pocos centímetros.

En la educación, que es la política que mayor impacto tiene en la disminución generacional de la pobreza, es un ejemplo claro. Para quienes vienen de entornos empobrecidos, las opciones son estudiar en colegios e institutos que están también empobrecidos, estudiar carreras baratas, y/o una que tu capacidad de deuda pueda pagar. O no estudiar, claro. En las carreras que piden notas altas en las mejores universidades, se sientan, en abrumadora mayoría, los mismos traseros que ocuparon los asientos de colegios de pago. Quienes logran colarse en el sistema universitario lo hacen aceptando una deuda larga como una condena. Mi generación aun está pagando por créditos universitarios de carreras que acabaron quince años atrás. Y nos quedan muchos años por pagar.

Esto podría ser un aviso de algo que podría pasar en España pero de lo cual estamos lejos. Pero no tanto. Hace unas semanas atrás salió este vídeo de Yasmina Resurrección, una joven alumna de la universidad de Málaga, con una nota media de 8,5, con una situación familiar llena de dificultades económicas, que enfrenta ahora una orden de desahucio, y que no puede apoyarla para continuar su carrera. A pesar de que es una joven llena de méritos. Si ven el vídeo los verán: es una chica inteligente, clara y contundente, una mujer valiente denunciando una situación injusta que es también la de muchos jóvenes que ya no pueden pagar las cada vez más altas tasas universitarias y la de muchos/as otros/as que no pueden con las tasas de Formación Profesional, que cada año son más prohibitivas. Cada uno de estos obstáculos agigantan los peldaños de la movilidad para muchos/as de nuestros chavales a los que en vez de abrir oportunidades se les abren abismos.

España aún no está enferma de desigualdad, pero ésta ha iniciado un ascenso cuyo fin es difícil de prever. La desigualdad trae consecuencias nocivas al bienestar de las personas y a la cohesión social. Es mejor no recorrer ese camino. Pero para evitarlo necesitamos ser conscientes del riesgo al que nos enfrentamos y del papel fundamental que la resistencia ciudadana tiene. Es mejor prevenir que curar.

*Parte de esta entrada fue escrita originalmente para el blog (Des)igualdad, con el título “Vivir en un país desigual” en www.eldiario.es

** La imagen es una captura del vídeo de Yasmina Resurrección que está enlazado en el post

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