Mujeres y Diaconado. Crónica

Los pasados 3 y 4 de junio, la Asociación de Teólogas Españolas (ATE) organizó unas jornadas académicas con el título Mujeres y diaconado. Sobre los ministerios en la Iglesia, en las que también han colaborado el Coordinamento Teologhe Italiane y el Instituto Superior de Pastoral de Madrid. Al hilo del anuncio de la comisión vaticana para el estudio del diaconado femenino, las jornadas pretendían abordar un tema, el de los ministerios femeninos, que sin embargo no es nuevo para la exégesis bíblica ni para la teología. Es por ello que estas jornadas han querido mirar hacia el futuro, pero teniendo en cuenta el pasado, en sus posibilidades y limitaciones, para colaborar en el proceso de clarificación y discernimiento en el que actualmente se halla la Iglesia católica en cuanto al diaconado femenino.

Tras la inauguración de las jornadas, a cargo de D. Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo de Madrid y de Silvia Martínez, presidenta de la ATE, tuvo lugar la primera sesión de trabajo, sobre la aproximación bíblica al diaconado femenino. Ésta se desarrolló a través de las ponencias de Marinella Perroni y Alberto de Mingo.

La primera enfatizó primeramente el componente diáconico, practicado en clave inclusiva, como aquel que define el discipulado de seguimiento de Jesús en los sinópticos. Igualmente, Marinella tomó nota de que en las comunidades paulinas la diakonía de Jesús ha producido ya un ministerio particular, el de los diáconos/as, que en sucesivas generaciones será sometido a la jerarquización de los episkopoi y presbyteroi. Los tres ministerios se configurarán entonces según precisos modelos sociales y litúrgicos de impronta patriarcal, de los que las mujeres serán rápidamente excluidas.

Por su parte, Alberto Mingo destacó la presencia de las discípulas al final del Evangelio de Marcos, apuntando también su presencia en las cartas paulinas y en los Hechos de los Apóstoles. Aquí las hallamos ejerciendo un papel activo en la diakonía y el liderazgo (Lidia, Ninfa, Junia, entre otras), y es en este contexto en el que debemos situar a la única mujer en el Nuevo Testamento de la que se afirma explícitamente que ejercía el ministerio del diaconado: Febe, diácono (diákonos) de la iglesia de Cencreas. No cabe duda, afirmaba Alberto Mingo, de la presencia de las mujeres diáconos en la iglesia de los primeros siglos.

La segunda sesión de trabajo abordó los ministerios y el diaconado en los primeros siglos de la iglesia. Aquí, Fernando Rivas indicó la existencia del diaconado femenino del siglo II al XII, siendo durante los siglos III al V donde alcanza mayor desarrollo. Sin embargo, esta espacio irá reduciéndose hasta desaparecer en Occidente en el siglo IX, a pesar de que se alarga hasta el s. XII en Oriente. Rivas concluyó apuntando que no se puede apelar a la tradición para negar la presencia de mujeres ordenadas para la diaconía, sino más bien para lo contrario.

Por su parte, Moira Scimmi invitó a seguir los pasos del desarrollo del diaconado a través de Olimpia de Constantinopla, apuntando el coste personal de la lucha constante por justificar su autoridad y ministerio nos recuerdan situaciones actuales y cotidianas en las mujeres de la Iglesia de hoy.

La tercera sesión se dedicó a la eclesialidad hoy y sus implicaciones desde el Vaticano II. Mª José Arana animó a una comprensión dinámica y evolutiva del Evangelio y la Tradición a fin de alumbrar un futuro, enraizado y en fidelidad al pasado, que se deje interpelar por el presente. La inclusión de las mujeres en el diaconado debe realizarse desde este paradigma, pero en el marco de una comprensión del ministerio en el que las mujeres participen y que no se presente ya como dada. El diaconado es un peldaño muy modesto, pero importante, concluyó.

Por su parte, Serena Noceti se centró en el Vaticano II, proponiendo abandonar la lectura cristológico-ontológica pre-vaticana y retomar una lectura cristológico-pneumatológica de comunión, que se refleje en la comprensión de los ministerios y que responda a las necesidades de nuevos modelos de vida de iglesia. En este sentido, la restitución del diaconado, ya solicitada por algunos padres conciliares entonces, sigue siendo vigente para el acceso de las mujeres al diaconado.

La cuarta sesión, ya el domingo por la mañana, consistió en una mesa redonda con propuestas de actualización. Carmen Peña aludió en su intervención a la reforma de la regulación canónica de 2010 en la descripción del diaconado, tomando nota de las posibilidades de asunción de las funciones diaconales por laicos y laicas. También tomó nota de la regularización que el canon 203 hace de los ministerios laicales, muy controvertida. A continuación Roser Soler apuntó la necesidad de entender la iglesia como Pueblo de Dios en cualquier propuesta que quiera rescatar a las mujeres de su marginación, pues ello pasa por la subsanación de la desigualdad clero-laicado de la eclesiología actual y el reconocimiento de la dignidad de todo bautizado. Adelaide Baracco recordó que ser-cuerpo-de-Cristo (1Cor 12,27) tiene importantes consecuencias eclesiales. En este sentido, la re-introducción del diaconado de las mujeres abriría horizontes para una eclesialidad/sacramentaliad en la que participen varones y mujeres.

Finalmente, Carmen Soto ofreció una visión final y recogida de conclusiones. En ella destacó la importancia de la memoria del pasado pero también lo vital que es abrir espacios, como ha sido el de estas jornadas, que sean puerta para las mujeres que vendrán. Es por ello necesario seguir actualizando una eclesiología nacida del Vaticano II que no discrimine a la mujer, pero siendo conscientes de los límites que el propio Concilio tiene al mantener una doble eclesiología que favorece distintos desarrollos, algunos de las cuales abren y otros cierran. La Iglesia es ministerial y no sólo ordenada, y ello debe posibilitar – y posibilita- nuevos modelos de vida eclesial, concluía.

La ATE valora muy positivamente el resultado de las jornadas, tanto por la calidad de las participaciones como por el carácter propositivo que han tenido: no solamente queremos tomar nota de la exclusión de las mujeres del ministerio, sino posibilitar vías y espacios de diálogo para su inclusión. Las ponencias de las jornadas serán publicadas en la colección Aletheia.

 

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