Noche del domingo 22 de marzo, los porcentajes de escrutinio de las elecciones andaluzas van subiendo rápidamente y casi desde el principio se vislumbra que el PSOE, una vez más, gobernará Andalucía, y ya son 33 años, toda una vida. Mujeres al poder.

Las lecturas post electorales son múltiples y variadas, mi atrevimiento a hacer mi propia lectura viene dado no por ser andaluza, sino porque siento que lo que se me ha pedido y regalado es compartir con ustedes mi sensibilidad y capacidad de reflexión en esta lectura de los tiempos.

Noche cargada de signos que hablan de la valentía de un líder nacional como Alberto Garzón que acompaña a los suyos en los malos momentos; hablan de un Juan Manuel Moreno triste pero sin agresividad en el mensaje; hablan de un Albert Rivera que saca a relucir la palabra de los nuevos tiempos, diálogo; hablan de una Teresa Rodríguez que simboliza un nuevo lenguaje y nos vuelve a poner de referencia en la noche del “todos ganamos” a los que realmente son importantes, los que sufren; y nos habla de la primera mujer elegida presidenta por sus conciudadanos en Andalucía, Susana Díaz. Pero de todas las imágenes y signos del día me quedo con los rostros femeninos de estas dos cabezas de lista que estarán en el parlamento de Andalucía.

Ya sé, muchos de ustedes dirán que nada significa que gobierne una mujer, que los políticos son todos iguales, que lo importante es la persona, que ya estamos con los posts feministas… puede ser, pero lo cierto es que Susana Díaz tiene poder, y lo tiene, entre otras cosas, para tomar decisiones sobre lo que afecta a los 8.388.875 de habitantes de esta comunidad según el censo de enero 2014,  de los cuales, 4.238.401 son mujeres, más de la mitad.

Ser mujer, como ser andaluza, no te hace ser mejor ni peor, ni más o menos capacitada para un cargo, te hace simplemente aportar desde lo que eres. Lo que yo vivo como buena noticia es la visibilidad, la importancia de formar parte de la historia desde un lugar visible y no escondidas o disfrazadas en el relato.

En el mundo, según datos de la ONU y a 2014, sólo el 21,8% de los parlamentarios son mujeres, sólo 9 presidentas de 152 existentes, y sólo 15 primeras ministras de 193, y cabe recordar una vez más, que somos la mitad de la población mundial. Y si quieren que entremos en el capítulo de romper estereotipos, que sepan ustedes que el país con más mujeres parlamentarias es Ruanda con el 63,8%, bien es cierto que de la cámara baja. Creo que son datos para la reflexión.

Volvamos a la pregunta. ¿Por qué es importante que las mujeres estén representadas? Primero porque es un derecho, pero desde nuestro contexto quizá la lectura sea que no es posible tener instituciones democráticas e inclusivas sin la participación de la mujer. Tenemos que estar desde nuestra diferencia, desde nuestras necesidades y sensibilidades en puestos de decisión, porque estas repercuten en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Ahora bien, la ONU advierte, para llegar a una verdadera transformación de la sociedad no sólo tenemos que ocupar cargos políticos, sino ser lideresas y cabezas visibles en todos los sectores, desde la economía, administración de justicia, organizaciones civiles, iglesias, sindicatos, puestos académicos, etc… y ocupar estos lugares para acertar o para equivocarse, para hacerlo bien o mal, pero estar y aportar desde nuestro ser mujer, signifique lo que eso signifique para cada una y para cada uno. Debemos y queremos escribir la historia. 

Fotos: Francisco Campos sj