El movimiento #Enlightment ruge en Afganistán

Imagen de las protestas del #EnlighteningMovement. Foto de Jafar Rahimi

El número de civiles heridos y muertos en Afganistán ha alcanzado una cifra máxima este año. En los primeros seis meses han muerto 1.601 personas y al menos 3.565 han resultado heridas. Sin embargo Afganistán ya no ocupa portadas ni abre nuestros telediarios. La violencia diaria que puebla sus calles se ha naturalizado y no se considera ni tan si quiera noticiable. Por eso es especialmente relevante que, en ese contexto, se haya despertado un movimiento que puede suponer un antes y un después del activismo afgano.

El movimiento #Enlightment, liderado por la castigada comunidad hazara, nació en Afganistán el 16 de mayo como protesta por la decisión del gobierno de Ashraf Ghani de cambiar la ruta de la nueva línea eléctrica TUTAP (Turkmenistán-Uzbekistán-Tayikistán-Afganistán-Pakistán) para que, en lugar de pasar por la provincia de Bamiyán (de mayoría hazara) como estaba previsto, se trasladara a la provincia de Salang. Mientras el gobierno basaba su decisión en argumentos técnicos, muchas personas del movimiento consideran que la corrupción está detrás del cambio en la ruta del proyecto.

A partir de ese momento, y apoyándose en el poder de la revolución del Social Media, el movimiento estalló en una serie de manifestaciones y movilizaciones que están demostrando que la ciudadanía afgana tiene unas ganas y una capacidad inconmensurable de movilizarse, dentro y fuera del país, para logar cambios de manera pacífica.

Imagen de las protestas del #EnlighteningMovement. Foto de Jafar Rahimi
Imagen de las protestas del #EnlighteningMovement. Foto de Jafar Rahimi

El pasado 23 de julio, la manifestación pacífica convocada por el #EnlighteningMovement quedó teñida de rojo cuando al menos dos terroristas se suicidaron en medio de las protestas asesinando a más de 80 personas y dejando heridas a cerca de 300. La barbarie azotaba de nuevo para tratar de aplacar la movilización ciudadana, pero por el contrario ha conferido más fuerza si cabe al movimiento.

Cualquier persona amante del activismo digital debe seguir muy de cerca el #EnlighteningMovement. Uno de sus activistas, Ahmad Shuja, habla de él como “la primera verdadera campaña de activismo digital en Afganistán”. Tras los atentados, el movimiento generó contenido que rápidamente se volvió viral, se empezaron a construir de manera colaborativa las historias de los y las supervivientes, se identificaron multitud de personas heridas o asesinadas a través de Facebook o Google Docs; incluso se pusieron en marcha memoriales digitales y se lanzaron distintas acciones de crowdfunding para las personas heridas y familiares de las víctimas.

Vigilia en Suecia por el atentado en Kabul. Foto de @hazaraguards
Vigilia en Suecia por el atentado en Kabul. Foto de @hazaraguards

#EnlighteningMovement no se ha salvado de las críticas que llueven siempre sobre las campañas de activismo digital, de esas voces que hablan de un ‘activismo de sofá’  acuñado slacktivism de manera peyorativa. Como siempre enfatizo, las activistas que nos movemos en el terreno online también estamos presentes en el offline. Son dos espacios que confluyen y que se necesitan mutuamente. Y eso pasa incluso en un Afganistán donde la inseguridad y la violencia reinan a sus anchas. Por eso hablar aquí de slacktivism duele. Porque gran parte de la generación conectada afgana sale a las calles a protestar, y muchos ya descansan bajo tierra tras dar su vida por un cambio urgente que sigue sin llegar.

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