¿Son morales ciertos excesos en el trabajo?

¿Son morales ciertos excesos en el trabajo? Moral es lo realizado por un individuo o grupo que pueda ser valorado como bueno o malo éticamente. Cualquier acto humano es moral en potencia. Si exceptuamos los estrictamente fisiológicos y los que son claramente inmorales, en general es el contexto en el que se producen lo que permite su valoración moral. La moralidad de los actos o conjunto de ellos depende de la existencia de uno o varios sujetos morales conscientes de lo que están haciendo, con motivos para hacerlo y que saben los fines pretendidos en lo que hacen (en alcances, consecuencias y secuelas) y que usan medios cualitativamente alineados con los motivos y los fines pretendidos (también en alcances, consecuencias y secuelas).

Pongamos un ejemplo relevante (no el único, ni mucho menos) siguiendo similar cadena de condiciones.

  • Contexto: escolar. Acercándonos más, estamos en el ámbito de la acción docente dirigida a la mejora de las acciones encaminadas a la promoción del alumnado. Más concretamente, a las medidas específicas de apoyo del tipo que sean a los alumnos con necesidades educativas singulares.
  • Finalidades. Son excelentes, porque aproximan la acción docente a la deseable personalización, permiten compensar las dificultades de los menos dotados, apuntan a nuevas oportunidades para los que tuvieron problemas en el pasado. Para la mayoría de los docentes, esto es suficiente para que su conciencia y motivación sean las mejores, aunque en ocasiones haya que discutir si se ven acompañadas por las acciones técnicas más correctas y eficaces.
  • Los medios determinados para su realización por parte de las autoridades educativas y controlados por los servicios de inspección son, en la mayor parte de los casos, una serie de documentos a rellenar por parte de los docentes de los alumnos (con mayor o menor participación de todos) y con apoyo del departamento de orientación, quienes deben recabar un apreciable número de datos que justifiquen las medidas; acordar éstas con quienes corresponda; hacer su seguimiento, corrección y evaluación; etcétera. No están previstos entre los medios para esta acción ni los tiempos para realizar las propuestas, seguirlas y evaluarlas; y tampoco los apoyos de los que han promulgado o controlan el cumplimiento de la norma para que los que acuerdan, hacen efectiva y evalúan la medida tengan el debido respaldo en el hipotético (pero real) caso de que ésta no sea eficaz. Sí se da por supuesto que un mejor acceso a fuentes de información, una comunicación virtual más rápida y archivo más adecuado y con mejor accesibilidad bastan mejorar el proceso y garantizar su eficacia. Inconscientemente, se da por supuesto que lo añadido se hace sin mucho coste adicional.

¿Son morales ciertos excesos en el trabajo? ¿Aunque parezcan más sencillos porque se cuenta con recursos tecnológicos mejores? Mi respuesta es: creo que no.

  • Desde el ángulo de las medidas que se toman, encuentro al menos estas objeciones. ¿Qué garantiza la alineación en la práctica de los medios oficialmente empleados con los fines perseguidos? ¿Es la facilidad de estandarización que ofrecen las tecnologías un medio suficientemente adecuado para la personalización, seguimiento y evaluación de las medidas a tomar? ¿Suplen la reflexión en común? ¿En qué medida la mejor constatación sobre el papel de lo realizado garantiza su eficacia?
  • Desde la perspectiva de los responsables efectivos y morales de las medidas, los docentes, ¿hasta qué punto se apropian realmente del alcance de las medidas que dicen tomar si no pueden controlarlas de forma completa por recibir otras demandas igualmente importantes? ¿Qué capacidad real tienen de rectificar las consecuencias de medidas que hay que corregir una vez que se han comprometido a tomar éstas y no aquéllas? ¿Es posible justificar continuamente la adaptación a la realidad cambiante de lo que se ha previsto hacer? ¿Hasta qué punto pueden ser responsables de las consecuencias sobre el resto de su acción educativa si no disponen del apoyo suficiente para afrontar las nuevas peticiones sin descuidar las antiguas? Y podría seguir.

¿Son morales ciertos excesos en el trabajo? Puntualmente, lo creo admisible, sobre todo en épocas de implementación de cambios o de innovación. Mas la institucionalización por vía de hechos consumados de nuevas necesidades si contar con medios adecuados y apoyos lógicos para realizarlos es sobrecargar a los docentes individuales con una exclusiva responsabilidad moral por acciones de gran relevancia, que, a mi juicio, es muy discutiblemente moral. Esto no puede ser ocultado ni por la apelación a las leyes, ni por los encomiables fines previstos, ni (menos) por la existencia de medios tecnológicos de elaboración, comunicación, control y almacenaje más potentes.

Tomen nota directivos, inspectores y legisladores. En uno u otro grado, corresponsables de estas acciones. Para mejorar la personalización en la enseñanza y aumentar el apoyo a los que tienen más dificultades, hay que dar tiempo y respaldo, además de pautas y conectividad.

Foto de cabecera: https://pxhere.com

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here