Allí no estoy y aquí no soy: así sienten muchos inmigrantes. ¿Por qué millones de inmigrantes están socialmente integrados pero no sienten suya la cultura del país donde viven? Para completar la integración es necesaria la MixCulturalidad: fomentar que juntos recreemos la cultura local desde la riqueza de sus culturas de origen. No basta una integración laboral, económica o basada en las condiciones de vida. Es imprescindible pero insuficiente. Necesitamos la MixCulturalidad. He pensado sobre esto con mi amigo Alberto Ares SJ y quería ahora darle una vuelta con todos vosotros. A ver qué os parece la idea.

En Europa, ante el mínimo pero llamativo reclutamiento yihadista de algunos jóvenes, se ha suscitado un fuerte debate. Ante él, el primer ministro británico ha señalado que no es suficiente con una lucha policial contra el problema sino que se necesita profundizar en valores comunes. También Europa se sorprendió de la reacción musulmana frente a la masacre de Charlie Hebdo: clara condena del atentado pero a la vez una crítica a Europa por permitir que una minoría sea gratuitamente denigrada. Y nos pareció advertir que hablaban de una cultura que no acaban de sentir plenamente propia. Buena parte de la solución tiene que ser MixCultural. ¿Qué referencias culturales mixtas tienen los jóvenes de ascendencia extranjera para integrarse plenamente en nuestro y ahora su país?

En las últimas décadas, ha habido diversas respuestas ante la pluralidad cultural en nuestros países.

(a) El neutralismo o laicismo reconoce que hay conflicto entre distintas perspectivas culturales, así que las confina a la vida privada y establece una cultura pública minimal. Pero los ciudadanos de otras culturas saben que cuando los Estados europeos dicen que el Estado es neutro quiere decir que sigue los valores tradicionales de raíces grecolatina, judeocristiana y liberal-hanseática. La tesis neutralista afirma que en realidad la integración es equivalente a bienestar socioeconómico: el que alcanza empleo y derechos sociopolíticos estaría integrado. En la primavera de 2013 Suecia experimentó en el suburbio de Husby, en la ciudad de Estocolmo, cómo la seguridad socioeconómica es compatible con el malestar cultural.

(b) Para superar ese estatalismo neutral, el liberalismo impulsó el reconocimiento de las diversas culturas. Así, el multiculturalismo buscaba la coexistencia y tolerancia entre las distintas culturas y religiones. Pero se ha probado que si no hay reconocimiento positivo y experiencias de intercambio, la sociedad no es culturalmente sostenible.

(c) Entonces, el interculturalismo hizo avanzar el paradigma introduciendo la perspectiva de la alteridad: es necesario que las culturas dentro de unsociedad se conozcan, aprecien, negocien y que los ciudadanos de una cultura experimenten y aprendan las otras. Pero tampoco es suficiente.

Nuestra hipótesis es que además del bienestar sociolaboral, del reconocimiento y mutuo aprendizaje de sus culturas singulares, es necesario que los inmigrantes sientan que desde ellas han recreado parte de la cultura del país de acogida. Una cultura no es sostenible si las culturas singulares que habitan dentro de ella no contribuyen a recrearla. ¿En qué medida existe una cultura afrohispana, chinohispana o hispanoecuatoriana?

Por ejemplo, examinemos la MixCulturalidad Hispano-árabe del siglo XXI. Si uno explora Internet, las redes sociales y los programas culturales de las principales instituciones musulmanas o árabes de España, concluirá que no hay una producción musulmana o árabe originada en España que mezcle lo español y la cultura islámica o árabe. Hay excepciones. Por ejemplo, Hakim –nombre artístico de Abdelhakim Bouromane (Casablanca, 1966)- es un cantante y compositor hispano-marroquí que reside en Málaga y bajo la influencia de la copla de Antonio Molina está creando desde mitad de los 1990s una discografía que mezcla pop, flamenco y música tradicional árabe. Su álbum Como suena (1998) vendió 200.000 copias y obtuvo un doble disco de platino. Tiene una justa reputación la calidad del grupo Al-Tareb Ensemble y el músico granadino Hamza Castro, música árabe-flamenca para dar voz al misticismo sufí. El cantautor y poeta Marwan –nacido en Madrid en 1979, de padre palestino y madre española- es otra excepción junto con su hermano poeta Samir Abu-Tahoun. Marwab (@marwanmusica) acaba de publicar su poemario “Todos mis futuros son contigo” (Planeta, 2015) y su hermano Samir (@samirabutahoun), “Cosas que he roto” (Noviembre Poesía, 2015). Existen, eso sí, destacadas personas de cultura árabe o espiritualidad sufí-musulmana que crean en España. Ara Malikian (Beirut, 1968) es un violinista armenio-libanés residente en Madrid (@AraMalikian); Ben Yessef (Tetuán, 1945) es el pintor realista más cotizado del mundo árabe y está afincado en Sevilla; y Assem Al Bacha (Buenos Aires, 1948) es un escultor sirio-argentino asentado en España.

Hay artistas de origen español que han creado su obra en diálogo con la tradición árabe-islámica. Por ejemplo, la escultora y pintora Teresa Esteban se ha inspirado en la arquitectura tradicional árabe. Al otro lado del Estrecho, también hay una Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española (EMLE) formada por poetas y novelistas como Mohamed Akalay (n.1946) o Mohamed Rekab (Tetuán, 1948), residente en Ceuta. Un caso especial lo constituyen los españoles convertidos al Islam, que forman parte de los aproximadamente 50.000 muladíes. Destacan el video-artista catalán Abu Ali –antes llamado Toni Sierra (Manresa, 1945)- o Abdul Wahid –antes Cristóbal Martín (Madrid, 1956)-, escultor sufí que había sido una reconocida figura de la Movida madrileña.

La conclusión es que no existe una suficiente y relevante creación hispano-musulmana a la altura del gran contingente musulmán y árabe que vive en España. Y eso genera una ausencia de referentes que les haga no sólo estar sino ser. Y todavía en menor medida es reconocido y ni siquiera conocido por el conjunto de la población española. Los españoles apenas podríamos responder a unas sencillas preguntas: ¿quién es el musulmán más famoso de España? ¿Conoce algún artista árabe o musulmán que haga su creación desde la experiencia de ser español? ¿Sabe el nombre de algún artista hispano-islámico del siglo XXI? ¿Conoce a alguien del mundo cultural español que sea musulmán o de ascendencia árabe? Quizás mucha gente señale al joven futbolista escurialense Munir El-Haddadi (El Escorial, 1995), cuyo padre llegó a España a bordo de una patera y ahora forma parte de la plantilla del Barcelona y ha sido miembro de la Selección Española de Fútbol.

Aún no hay una suficiente creación cultural hispano-musulmana o hispano-árabe que permita que los cientos de miles de niños, jóvenes y adultos tengan referencias dentro del país en que viven y sientan que la cultura española también es suya porque actualmente han contribuido a su patrimonio. Mientras, lo normal es que no acaben sintiendo propia la cultura europea o española. El proceso de inculturación de los inmigrantes en la cultura local debe ir acompañado de procesos de recreación de dicha cultura local desde la contribución de sus culturas de origen. Y esa contribución se eleva cuando esa recreación se hace colaborativamente con nativos.

Para eso es necesario una línea estratégica de la política cultural y la política migratoria de las Administraciones: promover la MixCulturalidad, la recreación cultural que mezcle la cultura española a la luz de las culturas acogidas: ecuatoriana, pakistaní, marroquí, rumana, senegalesa, etc. No sólo en las artes sino en las artesanías, gastronomía, moda, peluquería y estética, deporte, etc.Animo a formar talleres de trabajo para explorar qué creaciones comunes existen y también para hacer experiencias y obras en esa línea de recreación… ¿Cómo es la Sagrada Familia pintada desde la mirada de alguien de cultura nigeriana?

El reto es la MixCulturalidad: el enriquecimiento de la cultura local al ser recreada en mezcla con las culturas singulares que van llegando. Esa MixCulturalidad nos pondrá ante una nueva perspectiva en la lucha por los derechos sociales, ante una nueva mirada sobre la paz y la reconciliación, en una posición distinta ante la descomunal aportación tan positiva que los inmigrantes hacen a la diversidad y globalización de nuestros países. La MixCulturalidad es una condición para la sostenibilidad cultural de un país. Va más allá de lo intercultural: es recreación. España lo aprendió con el Mozárabe y el Flamenco: toca ahora recordar y celebrarlo otra vez.