Mito 1 #Quien es pobre se lo merece

Los mitos son útiles; nos enseñan en un contenido sintético una idea potente y pertinaz. Es interesante comprenderlos, y desmontarlos. Porque no dejan de ser eso: relatos que cristalizan prejuicios potencialmente dañinos, y que justifican una determinada manera de hacer las cosas. El peligro de entender algo como un peligro, es que todas las acciones posibles para enfrentarse a él serán el control y la violencia. Piense por ejemplo en la inmigración o los refugiados. Ya lo decía Abraham Maslow, «cuando la única herramienta de que disponemos es un martillo, tendemos a creer que todos los problemas son un clavo».

Hay muchos mitos hay alrededor de la pobreza.  Forman parte del imaginario social y son compartidos por muchas personas independientemente de su origen, clase social o edad. Estos estereotipos y prejuicios son un obstáculo para el acceso a oportunidades y el bienestar de las personas que padecen pobreza.

Revisaremos en los post siguientes los mitos más comunes sobre la pobreza y los pobres. El primero, y más común de ellos, es el que cambia las tornas y culpa a quien padece pobreza de ella.

 #LaCulpaDeLaPobrezaEsDeLosPobres

La idea detrás es que si alguien se esforzara, es decir, si trabaja y maneja razonablemente su vida, dejaría de ser pobre. La pobreza se debe entonces a un defecto personal, una falta de entereza moral para afrontar los avatares de la vida, una suerte de indolencia, de dejación, de “cigarrismo”; son pobres las personas que pretenden vivir sin esforzarse.

Pero este es un razonamiento insostenible, que poco tiene que ver con la evidencia. Hay 767 millones de pobres en el mundo, una de cada diez personas viven con menos de $1,9 por persona al día. En España, aproximadamente el 7,6 % de la población, 3.5 millones de personas viven en pobreza severa.

Puede que esto sea la elección personal de millones y millones de personas. Aunque resulta curioso que aumenten en períodos de desempleo masivo, precariedad laboral, y el aumento de la desigualdad, y disminuyan en contextos de baja desigualdad, alto empleo e inversión social. No es casualidad. Sabemos que el 40% de la renta de los adultos se explican por la renta que han heredado de sus padres, y que el 80% de los niños que han crecido en la pobreza serán adultos pobres.

Se podrá aducir falta de esfuerzo pero con una tasa de paro del 18% es evidente que el trabajo es un bien escaso. Es escaso y poco protector; el 15% de las personas en situación en pobreza trabaja, y eso “no las saca de pobre”.

Es importante tener claro que las causas de la pobreza son estructurales, que la responsabilidad frente a la pobreza es de la sociedad que la alberga, y de los responsables políticos que deberían poner en marcha los mecanismos adecuados para acabar con ella. Se trata de luchar contra la pobreza, y no contra los pobres.