Mística, política y cotidianidades

Activo mi día con un paseo contemplativo cada mañana por mi barrio, casi recién amanecido, cuando el ruido aun no se ha apropiado de sus calles. Practico un ritual medio aymara, medio ignaciano, que consiste en “recoger mis pasos”, física y simbólicamente. Recorro nuevamente los lugares y las experiencias vividas en el día anterior, donde, como dice Luisa Muraro, he experimentado “un pasaje hacia lo otro”, transida por alguna ráfaga de absoluto, hasta  conmoverme”. Termino en un parque poco transitado, abrazando un árbol y queriendo acoger la sabiduría de la naturaleza y sus ciclos vitales, bajo la mirada de un pequeño campamento de familias rumanas que habitan en el parque y que me saludan cálidamente, pese a sus adversas condiciones de vida.

Esta mañana en mi ritual cotidiano “he recogido mis pasos” en un espacio poco habitual, más bien acostumbrada a lugares precarios y centros sociales ocupados. Nada que ver con el Espacio Ronda, donde hace unos días fui invitada a facilitar una tertulia espiritual sobre mística y genealogías femeninas para la resiliencia a partir de los textos de Etty Hillesum. A excepción de un círculo de amigas incondicionales que decidieron acompañarme, no conocía a casi nadie. Sin embargo, el ambiente que se fue creando a partir de la contextualización de la figura de Etty y la lectura de algunos de sus textos fue sumamente provocador.

Me hice consciente una vez más del poder de las vidas y la  palabra de las mujeres místicas, para conectarnos y atraernos hacia la dimensión más honda y más comprometida de la vida. Al inicio de la tertulia alguien me preguntó: ¿Por qué cruzar estas tres claves: memoria de las mujeres, mística y política? ¿Pueden aportarnos algo a las encrucijadas vitales en las que andamos y a la densidad de nuestro momento histórico?. Estoy convencida que sí. En el contexto de la guerra de Siria, el yihadismo, las muertes y la vulneración cotidiana de DDHH en la Fronteras, el acuerdo criminal entre UE y Turquía, las deportaciones de miles de personas  en Idomeni… En el contexto de los feminicidios o la trata de seres humanos, estoy convencida que mientras el libre mercado, el capital, las fronteras y el  patriarcado nos enfrentan, la mística tiene capacidad de hacernos conectar desde la hondura y abrir caminos de crítica y diálogo social, caminos de dignidad, interdependencia y encuentro.

La realidad es poliédrica y cada persona captamos un plano de la realidad, pero la persona mística busca con todos los sentidos abiertos el fundamento último, donde todo se percibe de manera integrada, donde todos y todas encontramos nuestro lugar. En la experiencia mística el encuentro con la profundidad del ser y el misterio es vivido como una experiencia de radical libertad que pone en cuestión todo poder y violencia. Por eso no puede haber mística sin política.  

Lo místico gime y sufre, grita desde dentro, como una mujer parturienta que quiere alumbrar la vida,para que el sueño interior, el proyecto de amor, que cada ser humano y la creación toda porta en su hondura, pueda ser dado a luz, se haga carne, cuerpo, cultura, mundo, relación. La polis  es el espacio donde los deseos se expresan, donde los proyectos toman forma y se organiza la vida común. La mística es la ou-tupía, el no lugar de las religiones y de todo diálogo, porque apunta a un ámbito que está más allá de toda mediación.. Pero a la vez, es el lugar más esencial porque desde ese no lugar podemos aprender a escucharnos y a colaborar juntas y juntos en la transformación de lo humano y la convivencia.

La justicia, los derechos humanos y sociales son también una ou-topia, un no lugar que hay que ir haciendo histórimagesicos en la experiencia cotidiana de cada día en las vidas de mucha humanidad a quienes le son negados sistemáticamente. En esta faena es imposible mantenerse, si no es desde la mística, que reconoce la sacralidad de la dignidad humana y la dignidad del cosmos. Esta mística no es apofática, ni intimista, sino relacional e interhumana. Es una mística horizontal, cuyos escenarios acontecen en el espesor de la realidad y lo aparentemente irrelevante, pero que hacen experimentar a quien la vive, que mayor que la barbarie y la iniquidad es la autoridad de los y las que sufren y que el misterio y la fuerza del amor en ellos es fuente de creatividad y esperanza insobornable.

Etty Hillesum es una buena testigo de ello: “A cada nuevo crimen y horror tenemos que oponer un nuevo pedacito de amor y de bondad que hayamos conquistado en nosotros mismos“. Las místicas nos recuerdan que el amor es fuente de crítica y desobediencia y también de creatividad y resiliencia en los procesos personales y en las transformaciones históricas, como escribió y vivió también Dorothy Day: Sólo el amor vence al odio. Suena gastado lo sé, pero la experiencia no está gastada (…). No hablamos de resistencia  pasiva, el amor y la oración no son pasivos, sino una fuerza encendida bien activa”

Catholic worker.com
Catholic worker

Mientras escribo este post, recuerdo también a nuestra amiga Marga Shakti, que lleva meses, como brigadista en los Campamentos de Calais, con un grupo de Catholic workers y de cientos  de miles de desplazados, intentando resistir,frente a toda desesperanza, a las políticas criminales de inmigración y de asilo. Esta mañana su carta también me ha commovido:

La gente que lleva aquí más tiempo, están atravesadas por duelos múltiples de amigxs que trataron de cruzar y no vieron su Tierra Soñada. No queremos más muertes…No queremos temer por la vida de nuestrxs amigxs cada noche, que ya vinieron huyendo de la muerte en sus países, para que la encuentren aquí.  A los que no son familiares, ni siquiera les dejan identificar los cuerpos. Y aquí muchxs llegan solxs y sus amigxs se convierten en su nueva familia afectiva. El  duelo se hace más duro con la incertidumbre de la desaparición y no haber podido comprobar que tu amigo se fue de verdad, porque no viste su cuerpo…A algunos se les va un poco todo de las manos… Y la cabeza.

La alegría y la esperanza también entran en reserva… Zona crítica. Su sueño nítido se diluye con cada lluvia, cada viento, cada noche fría, que desgasta todo lo que tienen. Yo sigo trabajando con los niños, con mis pequeñas/os, tratando de adivinar su vida interior en un texto con lagunas, porque nos faltan palabras comunes para expresarnos y comprendernos verbalmente. Comiéndomelas/os a besos y marcando límites, gestionando emociones y conflictos. Disfrutando de sus juegos y risas, pilla-pilla, caballito, escondite, etc, Así pasamos los días, Juntas, Soy analfabeta en persa, árabe,  kurdo, y pashtun. No sé leer al revés. Todo se andará.

 El espíritu de las místicas y su amor resiliente  sigue vivo entre nosotras, en tantas  personas, en las que como diría Etty Hillesum, echan una mano a Dios para no se apague en el mundo.

3 Comentarios

  1. Gracias por el post. Me interesa mucho la referencia a “mística y genealogías femeninas para la resiliencia” a partir de los textos de Etty Hillesum o de otras mujeres. ¿Alguna referencia bibliográfica?
    Gracias

    @jmsssj

  2. Precioso texto Pepa, profundo, intenso, vital, comprometido y, por todo eso, trascendente, es decir, que mira más allá, que traspasa la realidad, que se adentra profundamente en ella.
    La charla de Etty Hillesum me encantó. Fue una gozada acompañarte.
    Sigue acompañándonos tú, siempre, con esta mirada diferente, para ayudarnos a contemplar de otra forma la vida.

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