Misericordia en la defensa de personas extranjeras

Ciudad de la justicia reportaje con Sandra, hija de unos inmigrantes que van a perder el permiso de residencia y que ya han perdido el derecho a tarjeta sanitaria. en la imagen ella y su abogada.

Cuando me pongo a pensar y a escribir sobre “misericordia en el ejercicio de la abogacía”, recuerdo el fallecimiento de la joven congoleña Samba Martine en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid. Su familia sigue luchando en los tribunales para que se reconozca la deficiente y negligente atención médica que recibió. Para las organizaciones sociales que apoyan a la familia, la demanda judicial es la única herramienta que les queda para investigar lo sucedido, depurar responsabilidades y con ello, conseguir mejorar en el futuro la atención médica en los CIE.

Khaled es solicitante de asilo sirio. Entró en España por Melilla y viajó a Suecia donde reside su familia. Tras cuatro años de separación, anhelaba reunificarse con ellos.  Creía que el hecho de que sus padres y hermanos residieran en Suecia le permitiría quedarse en ese país, y tenía una experiencia dolorosa de su estancia en Melilla. Finalmente, le han devuelto a España por las normas europeas de reparto de refugiados. Pero el Ministerio del Interior ha cerrado su expediente. En la actualidad está muy abatido por no ver salida a su situación. Los abogados de una red de acogida de refugiados están intentando su reingreso en el sistema de asilo español.

Elena trabaja como empleada de hogar, le pagan con retraso y le deben varios meses, cuando saca el tema le dan largas, le da miedo irse y que no le paguen, no se atreve a enfrentarse a sus jefes. Además, tiene que renovar su tarjeta de residencia dentro de un año y si no tiene trabajo perderá los papeles que tanto esfuerzo le ha costado conseguir. No sabe qué hacer. Acude al servicio jurídico de una ONG, que le explica sus derechos y le ayuda a solucionar la situación.

papeles-en-reglaSoy abogada y desde hace años dedico parte de mi tiempo a la atención jurídica a personas concretas en temas de extranjería. Desde esta pequeña atalaya, soy testigo de la vital importancia del derecho para la vida cotidiana de las personas extranjeras, que enfrentan múltiples obstáculos para  obtener y mantener una tarjeta de residencia y trabajo. Sin ella, viven en la marginalidad, sin acceso a servicios públicos, sin acceso a un trabajo legal ni posibilidades de formarse profesionalmente.  Y con la amenaza permanente de ser deportados a su país en cualquier momento, incluso aunque sus familias estén en España.

En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos estableció que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio…”. Pero no dijo nada de entrar en un país distinto del “propio”. Desde entonces, no hemos avanzado mucho en un derecho de hospitalidad hacia los extranjeros. En estos años me he quejado en numerosas ocasiones ante jueces y Administración por la vulnerabilidad legal de miles de personas migrantes y el atropello de sus derechos, fruto de la hostilidad legal o de la práctica administrativa hacia los extranjeros. En general, todo es muy difícil en extranjería, todo hay que pelearlo e insistir. A ello se suma la crisis de los últimos años que, desgraciadamente, ahonda las fronteras, para que los “otros” no comprometan el bienestar de “nuestros” ciudadanos privilegiados.

Pero no todo es negativo y el derecho es también fuente de misericordia. Aunque  hay una Europa “de los mercaderes”, encuentro luz y esperanza en el hecho de que también está la Europa de los derechos y las garantías, la Europa de la Convención Europea de Derechos Humanos y de las convenciones internacionales. Esa es la misericordia que los abogados podemos y estamos llamados a activar.

Aprovecho la oportunidad para animar a mis colegas a dar un paso adelante en este Año de la Misericordia acercándose a sus parroquias o a ONG que trabajan con personas migrantes, para ofrecer servicios de atención jurídica a personas extranjeras una tarde a la semana, por ejemplo. Trabajo no va a faltar y la necesidad de abogados que atiendan casos concretos y ayuden a las personas a resolver sus complicadas situaciones jurídicas les aseguro que es inmensa.

Además, es probable que en su voluntariado de atención jurídica aparezca, en algún momento, algún caso que, por distintos motivos, merezca la pena llevar a juicio, mantener con paciencia el procedimiento a lo largo de los años y soñando, soñando, obtener algún día, por ejemplo, una sentencia favorable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que modifique las políticas y prácticas administrativas en nuestro país. Y con ello, su dedicación desinteresada a quienes no pueden pagar un abogado, beneficiará de golpe a miles de personas.

El derecho es una forma muy eficaz de ejercer misericordia defendiendo los derechos y libertades individuales de las personas. Los abogados no somos “neutrales” cuando está en juego la defensa de las personas extranjeras. Algunos, creemos incluso en la misericordia o, dicho en lenguaje laico, en el lema de la fraternidad y en el ideal de un derecho que promueva la inclusión social y la efectiva igualdad de oportunidades.


Foto tomada de http://www.laverdad.es/murcia/201508/10/extranjeria-deja-papeles-sanidad-20150810003055-v.html

Nota: Este artículo apareció en la revista Razón y Fe (diciembre 2015). Agradecemos las facilidades para su reproducción en este medio.

1 Comentario

  1. Sí señora. Y además de predicar con el artículo, Cristina lo hace con el ejemplo. Ánimo Cristina, estoy segura de que tu ejemplo será multiplicador y acicate para abogados y abogadas. Pequeñas-grandes cosas, hechas con mucho amor. Que no os canséis nunca!!

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