Mi (nuestro) compromiso político (III)

En las entradas anteriores compartí lo que había supuesto mi compromiso en la HOAC, estos cuatro años en Madrid.

En este post comparto algunos elementos que considero indispensables para afrontar de manera sana el compromiso político como cristiano. Esos cuatro elementos serían:

1 Espiritualidad

Nuestro Dios es un Dios sorprendente: no es un individuo, es una Comunidad de personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo se nos presenta vinculado al Padre y al Espíritu de una manera permanente. Esta vida, que en Jesucristo participa de la Comunión, encuentra en la construcción de la comunión personal y social la manera natural de ser y de vivir. A esta fuerza, proceso y dinamismo que nos lleva a vivir vinculados a Jesucristo y encarnados en la realidad le llamamos espiritualidad. Aunque también podríamos llamarle felicidad, porque armoniza y da sentido y plenitud a todas las aspiraciones humanas. Sin esta espiritualidad madura, encarnada, es realmente difícil proponerse un compromiso político que tenga intención de ser significativa. Sin una relación personal con Dios (oración, sacramentos) y sin un compromiso real con las personas más empobrecidas, será difícilmente viable un compromiso político con raíces en el Evangelio.

2 Formación

La HOAC siempre ha pretendido y pretende formar militantes obreros cristianos. No como algo teórico, no para adquirir sin más unos conocimientos, sino para construir conscientemente nuestra vida, nuestro ser personas, desde la propuesta de vida que es el Evangelio de Jesucristo. Cuando hablamos de formación, hablamos de la construcción de nuestra humanidad. Como cristianos estamos convencidos de que la mejor manera de ser persona la encontramos en Jesucristo. Por eso, la formación en la HOAC busca que descubramos y desarrollemos en nuestra vida una forma de sentir, pensar y actuar, una forma de ser como la de Jesucristo. Un proceso de diálogo entre fe y vida, para que la vida concreta, cotidiana, sea la que se vaya transformando y haciendo más humana desde el Evangelio. Y es un proceso que vivimos personalmente y en equipo, cada uno construye su propia vida compartiéndola con los demás.

3 Vida comunitaria

La espiritualidad, la formación, el compromiso… sin una vida comunitaria, carecen la lógica del Evangelio. Somos creados para la comunión, para la fraternidad. Y eso se concreta en todo lo que hacemos. La vida de equipo, las asambleas diocesanas (formadas por los equipos de una diócesis), las asambleas generales, etc… son cauces para evitar el individualismo al que nos empuja la cultura que domina nuestra sociedad. Y esta vida comunitaria hace posible confrontar nuestra vida, nuestras decisiones, nuestros planteamientos, en el equipo. Así se construye comunitariamente el compromiso y en tiempos recios y difíciles es el propio equipo el que te sirve de apoyo, de estímulo para afrontar situaciones y decisiones difíciles o para compartir “las alegrías y las penas.”

4 Una narración

Esta parte me parece también necesaria, aunque muchas veces en nuestras asociaciones y movimientos, no le damos apenas importancia. Necesitamos contar lo que hacemos y ofrecerlo, con humildad, pero ofrecerlo. Si no contamos lo que vivimos, lo que pretendemos, lo que nos ha pasado, es difícil ir generando otra cultura distinta, porque esa cultura imperante orientada por el individualismo se nos cuela por todos los poros. Es lo que en la HOAC llamamos la difusión. Contar historias, por pequeñas e insignificantes que parezcan, pero que ayudan a humanizar nuestras vidas y que suponen  ir construyendo un relato conjunto de otra manera de hacer las cosas, orientadas por la lógica del Evangelio. Y si puede ser, cantarlas o hacerlas poesía, también. Esta propuesta debe ser por “defecto de fábrica”, como cantautor que intento ser. Estas palabras de Unamuno lo expresan magistralmente: “No hay doctrina que se asimile mientras no se haga poesía… El pueblo necesita que le canten, que le rían, que le lloren, mucho más que que le enseñen.»

 ¿Y tú? ¿qué elementos consideras que no debe faltar en el compromiso político de un cristiano?

Os dejo con la canción “Primavera sin barreras”

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