Mi (nuestro) compromiso político (I)

Voy a dedicar los próximos posts a explicar someramente lo que ha sido mi compromiso (y por tanto, mi compromiso político) y responsabilidad en la HOAC estos últimos cuatro años. El motivo es que próximamente dejo mi responsabilidad en la Comisión Permanente de este movimiento de Acción Católica y regresamos a Alicante, mi familia y yo y me parecía buena ocasión para intentar explicar, desde aquí, lo que ha supuesto.

Estos posts son parte de un artículo que me encargó la revista Misión Joven para el pasado mes de mayo.

Mi (nuestro) compromiso estos cuatro años ha estado centrado en mi trabajo en la Comisión Permanente de la HOAC ¿Y que tiene que ver esto con la política? Pues todo.

Me explico. Ya expliqué en un post anterior la concepción de la política que tengo en la cabeza:

La política es la actividad que las personas desarrollamos para responder a la necesidad que tenemos de vida social. Por este motivo, la política no es ajena a nuestras vidas (aunque en ocasiones pensemos que no tiene nada que ver con nuestra vida), ni es una cuestión de la que podamos prescindir o delegar en otras personas, ni un mal menor, ni algo optativo en nuestra vida…

Entiendo por tanto mi trabajo y mi pertenencia a la HOAC, como una manera de concretar mi compromiso político. Porque es desde ahí donde voy (vamos) haciendo opciones concretas para intentar dar respuesta a la realidad de empobrecimiento que sufre el mundo obrero y del trabajo, desde nuestra fe en Jesucristo y en comunión con la Iglesia. La manera de organizar y regular las relaciones entre las personas, de tomar las decisiones, de satisfacer las distintas necesidades humanas (económicas, educativas, culturales, sociales…) que intentamos ir abordando desde la HOAC están dentro del ámbito de la política.

Mi compromiso político, en un sentido amplio, ha estado centrado en tres aspectos:

– Animar el compromiso de los y las militantes

– Propiciar encuentros con organizaciones sociales, sindicales y políticas

– Coordinar las relaciones internacionales de la HOAC

Aquí va el primer aspecto: una de las tareas prioritarias en esta responsabilidad es la de animar el compromiso (personal y comunitario) de los y las militantes de la HOAC. O al menos intentarlo. Un compromiso que pretende que como Iglesia estemos cerca de las personas que sufren la precariedad, el desempleo, la pobreza, la exclusión. Cerca de quienes sufren accidentes laborales y sus familias, del colectivo de trabajadores inmigrantes que viven generalmente peores condiciones de vida, de las familias trabajadoras que han visto empeorar su situación en estos años…

Y este compromiso de los militantes pasa por mediaciones de la sociedad civil (sindicatos, partidos políticos, asociaciones de vecinos o de padres y madres, organizaciones de personas desempleadas, de inmigrantes, plataformas antidesahucios, etc…) o de la propia Iglesia (Pastoral obrera, Consejos de Acción católica, la JOC…)

El compromiso, también el político pasa por implicarse, vincularse a historias y vidas concretas, a nombres reales, a proyectos particulares. A esta concreción del compromiso, le llamamos proyecto evangelizador. Este proyecto evangelizador, también es comunitario, porque afrontar la injusticia del empobrecimiento del mundo obrero y su deshumanización, es un reto al que intentamos responder de manera comunitaria. Tanto en la mirada que hacemos a la realidad social y eclesial (Ver), como en la reflexión de esa misma realidad (Juzgar) y en las llamadas que entendemos que Dios y la Iglesia nos plantean ante esa realidad (Actuar).

(Continuará…)

Os dejo con una canción que compuse cuando me enteré que nos veníamos a vivir a Madrid y que sirve para nuestro regreso a Alicante “Cada día un poco más”

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