Menú (esperanzador) para el año que comienza

Inauguramos el año con un menú esperanzador. Espero que lo disfrutéis y os guste.

A modo de aperitivo

El comienzo del año 2017 está dando razones para que aquellos que tenían (teníamos) temores de estar ante un periodo poco proclive a la esperanza, los fuéramos confirmando: Por un lado Trump con sus incendiariosTweets (por algo Bernie Sanders lo llama “Twitter in Chief” ) desestabilizando relaciones internacionales, amagando volver a la “carrera nuclear”, haciendo subir y bajar la bolsa a ritmo de “post”. Por otro lado la violencia que no cesa, la del atentado terrorista en Estambul en Nochevieja pero también la que existe en la República Democrática del Congo en los prolegómenos de un proceso electoral que no se acaba de producir, o la que existe en la Valla de Ceuta donde ¿sabían? En la noche del 31 de diciembre  al 1 de enero hubo un intento de entrada a través de la valla que fue reprimido con gran contundencia y del que la Red Eclesial Migrantes con Derechos se ha hecho eco en su denuncia.

Primer plato: Una película

No es de extrañar que en este contexto se auguren “trompetas de guerra y sedición” como en el espléndido artículo de Fernando Vallespín publicado hace unos días en El País, y que empiecen a correr entre la población mensajes apocalípticos ante el tiempo que está por llegar.

Sin embargo es posible desactivar  o al menos atemperar este discurso a partir de claves que demuestran la importancia de otra manera de estar, de vivir, de actuar.  En estas fechas especialmente, me viene a la memoria la hazaña de aquellos soldados de países enfrentados que en  1914, en Plena Primera Guerra Mundial, decidieron hacer una tregua para cenar juntos en Nochebuena , enterrar a sus muertos, celebrar una Eucaristía  y jugar un partido de fútbol en los campos helados del Norte de Europa. Este hecho real, que desconcertó a los mandos de las potencias litigantes fue llevado al cine de una manera magistral por el director Christian Carion en 2005.  Ver esta película titulada “Feliz Navidad” es un auténtico antídoto contra la desesperanza.

Segundo plato: Una Declaración

El Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Un texto bello que nos habla del advenimiento de un nuevo mundo en el que el temor y la miseria no tengan lugar.

Conviene no olvidar que el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue posible gracias en muy buena medida al empeño de Eleanor Roosevelt, que sufrió a lo largo del proceso de redacción del borrador toda suerte de presiones y obstáculos  para que la declaración no saliera adelante en los términos que salió . Mujer creyente que nos ha dejado como uno de sus preciosos legados la oración que rezaba cada noche y que dice así:

Padre nuestro, que mantienes inquietos nuestros corazones y nos haces buscar lo que nunca encontraremos por completo.

Perdónanos por conformarnos con lo que hasta ahora hemos hecho. 

Haznos felices pero a la vez, que no perdamos de vista nuestro fin último.

Danos fortaleza para cumplir nuestros propósitos a pesar de que sean difíciles y que cumpliremos gracias a Tí

Líbranos del odio y del orgullo

Permítenos hacer el bien aunque nos sea difícil descubrirlo, ya sea porque no lo veamos o porque sus frutos permanezcan ocultos.

Haznos ver la belleza en la sencillez de lo que nos rodea y haz que nuestro corazón descubra la bondad que no vemos en los demás al no intentar comprenderlos.

Sálvanos de nuestro egoísmo y permítenos vislumbrar un mundo nuevo. 

Postre: un mensaje

El mensaje de Francisco con motivo de la Jornada Mundial de la Paz de este año, que con el título: “La no violencia : un estilo de política para la paz” llama a los cristianos a hacer política desde la no violencia y animando a “que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones interpersonales, sociales e internacionales. Un texto que merece la pena (mejor dicho, la alegría) leer y releer y en el que se proponen las Bienaventuranzas como hoja de Ruta

Y para terminar, un chupito 

Porque lo de la copa y puro queda un pelín burgués, la verdad, y el chupito es algo más cotidiano. ¿qué tal empezar con el “pacharán” de una buena sobremesa , el “orujo” de una respuesta rápida a una necesidad detectada. el licor de manzana de un no resignarse ante abusos y malos tratos…para dar continuidad a una comensalidad llena de sentido y animarnos a mantener la esperanza en este año que comienza?

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1 Comentario

  1. Bonita y sabrosa cena pero difícil de digerir. Es difícil entender la política y las consecuencias de las decisiones tomadas. La riqueza de nuestro planeta es grande pero difícil su distribucion. Es obligación de todos compartir y ayudar pero muchas veces no se sabe cómo. Son los políticos y gobernantes los que tendrían que trabajar para fomentar el desarrollo de los pueblos generando trabajo y cultura para que la migración no fuese necesaria y que todo estuviéramos felices en nuestro entorno gozando de nuestras costumbres y nuestro ambiente. DIFÍCIL Y UNA UTOPÍA DESEABLE.
    Hay que seguir trabajando…

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