Mejora de la calidad docente (I): la evaluación 360º

Quiero pensar que todos los docentes nos evaluamos y empleamos los datos obtenidos de manera habitual o esporádica para la mejora de nuestra tarea. Pero estoy convencido que aprovechamos poco las múltiples fuentes de información a nuestra disposición de forma organizada y recurrente. Mediante la conocida evaluación 360º es posible hacerlo de forma muy completa.

Evaluación 360º

La evaluación 360º busca revisar y mejorar las competencias profesionales propias mediante el uso de herramientas sencillas y accesibles que posibiliten un análisis riguroso y periódico.

Las fuentes de información en el ámbito educativo de una evaluación así son cinco. Mi autoevaluación puede faltar, pero no los datos aportados por compañeros que trabajan conmigo (docentes o no) y los de mis superiores directos, así como los de mis alumnos sus familias. De estas cuatro fuentes ajenas, dos corresponden a mis “clientes” reales: los alumnos y sus tutores legales. Y otras dos a mis partners” en la organización, de la que todos somos (?) responsables.

¿Qué aporta la evaluación 360º a la mejora de la calidad docente?

  • Promueve una cultura de la confianza cuando el feedback se dirige a la persona evaluada. Si se realiza de forma universal y estándar, pasa a formar parte del estilo educativo reflejado en su proyecto educativo.
  • El uso de cuestionarios con preguntas estándar evita la arbitrariedad del análisis y el “ombliguismo”, porque están enfocadas hacia los intereses específicos de la organización: su estilo educativo y objetivos pedagógicos, sus metas a distintos plazos o el abordaje de cuestiones coyunturales de interés.
  • También ayuda a la difusión de una idea común de centro, clave para la dirección de personal y el marketing educativo.
  • Los cuestionarios bien diseñados permiten obtener resultados objetivos y contrastables entre las fuentes.
  • Habilitan un seguimiento durante varios años. Y, al mismo tiempo, pueden ser flexibles.
  • Son susceptibles de interpretaciones de distinto calado. Por ejemplo, si lo que los demás perciben de nosotros fuera inexacto, pensar en los motivos que han llevado a dar una imagen errónea sería una responsabilidad grande, porque no olvidemos que la opinión ajena influye en el comportamiento de nuestros clientes tanto o más que nuestra propia acción.
  • Y, lo que es más importante, mejoran la calidad educativa. Como nos comentaba no hace muchas fechas la directora de un afamado centro del Norte de España, el simple conocimiento estructurado de lo que los alumnos (sólo ellos) opinan sobre las clases de sus docentes en ciertos aspectos bien escogidos y evaluados en distintos cursos había supuesto un aumento generalizado de la calidad (y de la satisfacción) de uno entre cinco ¡nada menos!

Técnicamente, la muestra de evaluaciones externas debe ser lo suficientemente significativa para que los resultados sean fiables. Es esencial que los evaluados y todos los participantes conozcan con suficientemente antelación qué se va a observar y medir, cómo se va a hacer y qué uso se hará de los resultados obtenidos. Otros detalles importantes son la forma de rellenar los cuestionarios, el cálculo de los resultados y la garantía del anonimato. Y, ante todo, debe someterse al instrumento empleado a un proceso de depuración periódica con el fin de tener preguntas bien formuladas para la obtención de los datos que se buscan.

Hasta lo dicho, no hay prácticamente nada que no conozca quien haya empleado encuestas de satisfacción, por ejemplo en un sistema de calidad de centro. Sin embargo, hay dos diferencias cruciales entre satisfacción y evaluación 360º:

  1. El propio enseñante es el destinatario primordial de los datos obtenidos, no la organización como tal (colegio, demarcación, institución o fundación)
  2. Su finalidad es servir de herramienta de desarrollo profesional más que de instrumento de control del desempeño, aunque también deba servir a esta fin para los equipos directivos si lo emplean en el marco adecuado. En las evaluaciones docentes 360º se estudia la actividad docente cotidiana: estilo, organización, trabajo en el aula, comunicación, evaluación, calificación, etc. Por eso, es un un instrumento muy potente para la mejora del trabajo personal.
  3. Por último, respecto a las evaluaciones de los alumnos al profesor tal o cual, añaden como valor específico algo deseable en las encuestas de calidad (la estandarización, la globalidad y la recurrencia) pero imposible de alcanzar con su formato centralizante. Por eso, no pueden ser sustituidas por evaluaciones a medida de los docentes singulares, como no lo son tampoco las otras.

Ya analizaremos las ventajas e inconvenientes de emplear recursos digitales para esta tarea. Concluyamos por el momento con la constatación de que hoy no es concebible profesional ni éticamente que una tarea tan especializada y primordial como la educativa pueda realizarse sin evaluar periódicamente cómo se está llevando a la práctica. Trabajar desde la evaluación es un cometido clave para el desarrollo de un Proyecto Educativo integral. Para saber si se está realizando de forma adecuada, el uso de la evaluación 360º es de una gran utilidad.

Imagen de cabecera: www.pixabay.com

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