Pertenezco a una de esas generaciones fronterizas que se mueven entre los dos lados de la Fuerza: ser un inmigrante digital o ser un nativo digital de la primera hornada. Todo ello sólo por haber nacido a la vez que aquello que esta semana se celebraba con orgullo. Y creo firmemente que eso es una gran ventaja de cara a intentar poner granitos de arena en el futuro y dar el salto al mundo digital a través de nuestro lado maker.

Antes de esta “natividad digital” también existía tecnología. Sobre todo una tecnología mucho más tangible, mucho más hardware. Y el hardware despierta una curiosidad que sólo se puede saciar desmontando y montando cosas destornillador en mano. O al menos intentándolo, y preguntándonos después dónde podría estar ese tornillo sobrante que tan imprescindible parecía antes de acabar descartado en nuestra nueva creación.

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Hardware

Los considerados nativos digitales han nacido y viven rodeados de todo tipo de tecnología ya creada y desarrollada, lo que les conduce irremediablemente a un consumismo cómodo de tecnología, redes y apps si no se remedia. Todos llevamos un “maker” dentro. Nuestra esencia humana nos invita a crear, montar, desmontar el mundo que nos rodea. A veces es cuestión de un empujoncito que nos lleve al hilo del que tirar.

Por eso me gusta la frontera, porque no nos asusta aprender a usar, pero tampoco desmontar para aprender cómo funciona. Investigación e innovación “de guerrilla”.

Tablet en el aula (obtenida de Pixabay)

Nativos digitales (obtenida de Pixabay)

El software libre y las herramientas aparecidas en los últimos 30 años para que cualquiera pueda, desde aprender a programar, hasta a crear apps y (re)llenar la World Wide Web, o al menos dejarse llevar por la curiosidad de pobrarlo, han generado una revolución de curiosidad alrededor de la evolución tecnológica que está provocando todo tipo de cambios sociales y educativos. Pasar de consumir y usar software a crear, adaptar y usar el nuestro propio. Pero no sólo programando se aprende.

Con esta misma idea, aunque de forma algo más silenciosa, el hardware ha evolucionado en paralelo y siguiendo la misma filosofía de libertad, el hardware libre permite compartir conocimiento y que ahora cualquier persona puede iniciarse y colaborar en la creación de dispositivos y soportes digitales interactivos más fácilmente. El hardware abierto ha propiciado la revolución de poder crear libremente aquello que le saque partido al software libre … porque ¿de qué sirve el software sin el soporte hardware que nos permita sacarle partido? Y lo ha hecho con independencia de regulaciones, competencia, gobiernos, países y grandes marcas que controla(ba)n sin pudor quién, a qué y a qué coste, se podían tener acceso.

Pero, ¿cómo convertir nuestros salones y aulas en un “makerspace” y a nosotros en embriones de “makers” para avanzar hacia transformación digital completa?

Puedes seguir el “Manifiesto Maker” o si no aquí te dejo mi humilde sugerencia de pasos sin pretensión ni orden ni prioridad:

Paso 1: adentrarse en el mundo maker de la mano de una placa de prototipo hardware sencilla y de bajo coste.

arduinoUNO

ArduinoUNO

El hardware abierto significa tener la posibilidad de mirar lo que hay dentro de las cosas, que eso sea éticamente correcto, y que permita mejorar la educación. Educar en cómo funci
onan las cosas…
” Es una frase atribuidaDavid Cuartielles, uno de los fundadores del proyecto Arduino.

Arduino es uno de los agentes de esta revolución: una placa de desarrollo de bajo coste que permite, mediante un software también libre y sencillo de programar, crear prototipos de dispositivos  microcontrolados con los que interaccionar. Algo así como el anillo único de las herramientas para aprender tecnología. Y a darle rienda suelta al destornillador, los cables, los sensores, los motores y los LEDs, todo ello contable a la nueva Internet: la Internet de las cosas. La regresión a la memoria del chicle de MacGyver, pero con los pies en el futuro. Cientos de ejemplos y una comunidad de usuarios activa e inmensa han convertido a esta placa de desarrollo en la joya de la corona del moviendo maker y bandera del hardware libre de uso común, junto a su hermana melliza la RaspberryPi. Juntas han democratizado y llevado a las aulas el hardware libre.

¿Y qué es un maker? Pues el que se atreve con el …

Paso 2: buscar el cacharro que nos gustaría fabricar entre los miles de tutoriales de Arduino y ponerse manos a la obra con la “receta de hacking”.

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Impresora Airwolf3d

La corriente de aprender a programar se une a la de aprender a crear e interaccionar con dispositivos y juntos generan una riada de proyectos a cual más creativo.Y a partir de aquí, la imaginación y una comunidad inmensa y muy activa de usuarios que liberan sus creaciones y tutoriales. Desde todo tipo de dispositivos caseros hasta prototipos embarcables en la estación espacial, empezamos a estar rodeados de productos basados en ideas que surgieron de prototipos creados con hardware libre.

De Arduinos y desarrollos hardware basados en esta placa, están hechos los corazones de las impresoras 3D que han propiciado la democratización de esta tecnología. Y en Arduino están basados también muchos de los robots que se usan en educación. Además hay muchos otros dispositivos para interaccionar con el mundo, como makeymakey que nos permite inventarnos nuestros propios interfaces de control y desarrollar maravillosas acciones de aprendizaje lúdico.

Paso 3: imaginación y diversión en comunidad como ingredientes para aprender

fuente: https://www.flickr.com/photos/wemake_cc/13540000593

Makerspace fuente: https://www.flickr.com/photos/wemake_cc/1354000059

El prototipado de hardware permite estimular dos cualidades intrínsecamente humanas como son la imaginación y creatividad mediante un objetivo eminentemente práctico como es la creación real de al menos un prototipo o primera versión del “cachivache” imaginado. Y de paso, practicar habilidades transversales de todo tipo: aprendizaje manipulativo, capacidades motrices, manejo de herramientas, competencias artísticas, científicas, programación, etc. Y si además es abierto y libre permite compartir y colaborar, disfrutar todo este conocimiento sin responder a los tiempos que marque la industria de consumo.

Bonus Step: sin respetar ningún orden en los pasos puedes añadirle uno nuevo, acercarte a un makerspace.

basura espacial en tu salón?

basura espacial en tu salón?

Simplificando mucho, un makerspace es un lugar donde se reúnen mentes curiosas e inquietas alrededor de herramientas, cables, cinta aislante, hardware libre, impresoras 3D, ordenadores nuevos o viejos, cachivaches deconstruidos y mucha salsa creativa con la mera intención de aprender, inventar y reinventar. Sin miedo a romper, y con ansia viva de disfrutar de crear. Si tienes uno cerca no dudes en pasarte a conocerlo, pero no respondo de tu cambio de agenda o de que te echen de casa por llenarla de basura espacial.

En definitiva, el hardware abierto y la eclosión de los makerspaces es en mi opinión otra de las herramientas imprescindibles (al menos de disfrutar de probarlo) en el cambio de paradigma educativo y social. De pasar de ser consumidores de productos a creadores, hay todo un proceso de aprendizaje imprescindible para el siglo XXI, para todas las edades y generaciones, con independencia y libertad y en comunidad.

¿Te apuntas a la revolución maker? Ve consiguiendo tu placa y ¡a cacharrear!