Magia sin trucos para el pacto educativo

Hace unos días, dentro del programa de la Obra Social que Ibercaja dedica a la educación y tiene por título “Educar para el futuro”, se invitó a un profesor de primaria en un colegio de Sevilla para que presentase sus propuesta sobre el futuro de la educación. Hasta aquí, la información resulta poco novedosa porque parece lógico que un profesor hable de educación. Sin embargo, la originalidad está en el hecho de que este profesor utiliza la magia con sus alumnos.

Se llama Xuxo Ruíz y ha sido seleccionado entre los 50 mejores educadores del mundo por la fundación “Global Teacher Prize” porque recurre a la magia y la ilusión como herramientas básicas de sus prácticas educativas. A su juicio, la magia y la ilusión pueden ser utilizadas para mejorar la concentración, la atención, la motivación y, en general, los resultados académicos de los alumnos. El libro que ha publicado con Juan Tamariz en la editorial Narcea lleva por subtítulo “el ilusionismo como recurso educativo” y llegó a ser uno de los libros más vendidos del año 2017.

Cuenta que su interés por la magia se despertó en la infancia, un tiempo de travesuras en el que los Reyes “Magos” le trajeron la caja de Magia Borrás. Un primer contacto con la psicología de la magia que se reforzó cuando a los 12 años vio en televisión española una entrevista a Juan Tamariz en la que hablaba de un libro que había publicado. Salió de inmediato a comprarlo, llego a conocerlo y desde aquel momento además de formarse como maestro empezó a formarse como mago, se zambulló en la psicología de la magia y la ilusión para promover la felicidad de sus alumnos, familias y compañeros.

Puede interesarte:  Juventud ¿divino tesoro?

Está convencido de que nuestro sistema educativo necesita recuperar muchos elementos del mundo de la magia para conseguir una verdadera transformación de los aprendizajes. Y es algo de lo que parece que no se han enterado los miembros de la comisión parlamentaria que se creó para establecer un Pacto social y educativo por la Educación. Están más preocupados por los procedimientos mecánicos con los que conseguir 2/3 en las votaciones de las propuestas que por ofrecer una propuesta ilusionante, creativa y mágica. Cuando rastreamos información sobre las discusiones de la comisión da la impresión de que en lugar de buscar un reencantamiento del sistema educativo ofrecer un conjunto de trucos para entretener al auditorio.

La finalidad de un pacto educativo no es ganar tiempo para llegar a la próxima cita electoral con un triunfo, es decir, hacer balance de la legislatura con una medalla con la que presumir. La opinión pública deberá estar muy atenta porque la redacción administrativa del documento en el que aparecerán las condiciones de este pacto de estado no está pensada para traer ilusión, innovación, creatividad y reencantamiento de las prácticas educativas. Se nos dice que está pensada para generar una sólida estabilidad del sistema que no dependa de los equilibrios frágiles que se necesiten para gobernar. Parece resultado de un conjunto de trucos administrativos, piruetas semánticas y habilidades parlamentarias para mandar al exilio la magia, la ilusión, la creatividad y la innovación educativa.

Si el pacto social y educativo no consigue ilusionar a todos los agentes educativos será un fracaso. Para ello debería plantearse en otros términos y reintentarse en clave de creatividad, libertad, responsabilidad y vocación educativa. No se está planteando como una oportunidad para el reencantamiento de la prácticas e instituciones educativas sino como una oportunidad para la sedación jurídica de los conflictos administrativos que las diferentes élites políticas autonómicas pudieran plantear. La estrategia planteada por la comisión de ir dejando los grandes problemas para el final de la negociación prueba con claridad el hecho de que a nuestros representantes les preocupa más la estabilidad administrativa que la calidad educativa y la canalización de los torrentes de energía innovadora que hoy descubrimos en la sociedad española.

Puede interesarte:  Las 24 perdices de Nicolás Maduro

Hace unos años, se nos vendió un dilema político abstracto haciéndonos creer que el debate oscilaba entre la calidad y la equidad, entre la productividad del sistema y el igualitarismo en las oportunidades administrativamente gestionadas. Hoy el debate debería romper con estas simplificaciones que marginan intencionadamente la dimensión cultural, formativa, creativa e imaginativa de vida humana. Por no hablar, claro está, de una silenciada dimensión vocacional, como la de Xuxo Ruíz, que nos permite devolver la magia al mundo educativo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.