Del 1 al 3 de junio hemos celebrado en las aulas de la UIMP de Valencia un interesante curso que llevaba por título Redes sociales y ciudadanía activa: retos de la educación en la era digital. El curso ha estado dirigido por los profesores Francisco Arenas, de la Universidad de Valencia, y Peter Levine, Profesor de ciudadanía y Servicio Público en la Tufts University, de EEUU. Junto con otros profesores, Peter Levine ha puesto en marcha el Instituto de Verano de Estudios cívicos, un lugar de encuentro donde un equipo de profesores y alumnos interesados en la participación, movilización y activación de la ciudadanía analizan desafíos básicos de la vida pública.

La profesora Adela Cortina lo inauguró con una interesante ponencia sobre los valores de la ciudadanía activa y la construcción de una democracia deliberativa. A diferencia de quienes piensan que esta forma de entender la democracia es contraria a la democracia representativa, señaló que se trata de ir más allá de la representación pero no sustituirla. El incremento de la participación que buscamos no se consigue únicamente agregando o contactando voluntades. La deliberación tiene virtualidades epistémicas y supone una búsqueda cooperativa de la verdad que no tenemos en el simple contacto o la simple agregación. Frente a las democracias emotivas que se construyen manipulando emociones, o las democracias agregativas que promueven la simple suma de votos, una democracia deliberativa promueve la modulación y articulación de intereses.

El profesor Arenas analizó la necesidad de reformular y reconstruir las utopías tradicionales vinculándolas a los nuevos modelos de ciudad. La era digital ofrece importantes oportunidades no sólo para la comunicación sino para la incomunicación, la exclusión y la soledad. En este sentido, no todo son luces en la era digital. ¿Quién nos garantiza que las opiniones que se vierten en las redes son verdaderas? ¿cómo seguir pensando la intimidad, la privacidad y la publicidad? ¿cómo pensar ahora el espacio público?

A estos desafíos quiso responder otro de los expertos que intervino, presentando lo que técnicamente llamamos un “gobierno abierto”. El profesor Lorenzo Cotino analizó la reciente normativa sobre transparencia en las administraciones y cómo está directamente relacionada con la voluntad de participación y control que estamos dispuestos a ejercer. Ahora bien, ¿cómo levinehacerlo? ¿son suficientes los criterios de transparencia de las supuestas Organizaciones No gubernamentales que representan la transparencia? ¿quién vigila a los vigilantes?

Además de estos análisis hubo un grupo de expertos en educación que analizaron los cambios que la era digital está produciendo en el sistema educativo. Como no tengo espacio suficiente para presentar todas las propuestas e ideas interesantes que aparecieron, os dejo con el caramelo en la boca para que próximas entradas en el blog. Por el momento, prefiero contaros algo más de Levine y su interesante proyecto de Instituto de Verano de Estudios cívicos.

Tiene claro que necesitamos una nueva política ciudadana y que no puede ser simplemente “práctica” o instrumental, es decir, que necesitamos “teoría” en su sentido original, como servicio, como “teoría cívica”. La clave no está en el estado sino en la sociedad civil y la cultura cívica. Tampoco en una disciplina como el derecho, la economía o la sociología, la clave está en el compromiso cívico como co-creación mental cívica. Dos elementos claves:

–       Civismo público, recuperando la idea tradicional de res pública, explicitando las raíces republicanas de esta idea en la tradición occidental (con independencia de que el régimen sea monárquico o republicano). Lo que exige una cierta forma de patriotismo y lealtad dirigida hacia comunidades políticas

–       Ciudadano como agente creativo y responsable, no como simple demandante a la comunidad política sino como persona que se implica en su comunidad para reformarla y mejorarla. Ciudadano como “co-creador de los mundos a los que pertenece.

El hecho de que haya perspectivas diferentes y en conflicto puede enriquecer los debates y por ello es muy importante: “aprender cómo estructurar debates y discursos para alcanzar un mayor entendimiento, excavando y encontrando el núcleo de las razones en conflicto, permitiendo a los ciudadanos diseñar nuevas formas de relacionarse con ellos a largo plazo y evitando las fuentes de conflictos pasados en el futuro. Esta tarea no es fácil, sin embargo, si los ciudadanos no aprenden cómo entender las fuentes de conflicto, se encontrarán rodeados de conflictos y violencia”.

 En el documento de compromiso del grupo de profesores librolevineque han puesto en marcha esta escuela se constata lo siguiente: “Las formas dominantes de pensamiento sobre la acción y la organización humana relativas al poder y la política no apoyan los esfuerzos de los ciudadanos para entenderse como co-creadores de las estructuras de poder que les gobiernan o los sistemas culturales que dan sentido a sus vidas. La división de la actividad intelectual dentro de disciplinas tiene escaso espacio para un campo en el cual el ideal ciudadano debería ser elaborado, y sus componentes probados… este espacio serviría de foro para la discusión, evaluación y construcción del ideal cívico… Necesitamos una comunidad intelectual cívica, una disciplina, un foro para debates, en el cual estos temas sean centrales.

 Estamos ante un proyecto ambicioso que deberíamos conocer mejor. Algo que desvelaré en las próximas entradas. Continuará.