6 factores para dar el salto tecnológico en educación

Es frecuente encontrar foros en los que se debaten los motivos por los que el mundo educativo no ha dado todavía el salto definitivo hacia un modelo mucho más tecnificado. La tecnología, especialmente toda la relacionada con la comunicación y con el consumo de contenidos multimedia, se ha extendido con tal velocidad y con tal fuerza en nuestros hogares que es raro el niño que no la utiliza de manera habitual en su casa. Sin embargo, el uso de este mismo tipo de tecnologías no ha logrado llegar a las aulas con la misma fuerza, aún a pesar de que no son pocos los profesores que la demandan con insistencia.

Creo que hay seis factores fundamentales que explican en qué momento nos encontramos y que son el motivo por el que la tecnología todavía no se ha impuesto en las aulas. Son los siguientes:

  • Los precios de los dispositivos son adecuados para los entornos domésticos, pero no lo suficiente para su empleo dentro de las aulas. Las tabletas se encuentran en un rango de precios que oscila entre los 100 y los 600€. En un escenario como el actual, en el que los recortes en el mundo de la Educación se encuentran a la orden del día, solo un incremento de estos presupuestos o el recorte de los precios de las tabletas puede suponer eliminar esta barrera para los centros públicos y para muchos concertados. En la escuela privada la situación es bien diferente, pero al menos en España este tipo de centros no supone la mayoría.
  • No basta con tener buenas tabletas, es necesario disponer de contenidos adecuados para poder emplearse dentro del aula. A día de hoy son bastantes los centros que apuestan por la compra de las tabletas y que no hacen la inversión necesaria para poder disponer de contenidos que permitan explotar las posibilidades de estos dispositivos, al tiempo que se aseguren cumplir con los contenidos de los currículos oficiales. La lógica interna de los centros debería ser pensar primero en cómo tienen que ser los contenidos que necesitan para dar ese salto hacia la tecnología para preocuparse finalmente por la propia tecnología en sí.
  • Es necesario replantear cómo debe ser la formación del profesorado para que la Tecnología forme parte de su ADN. Existe una masa enorme de profesores que demandan formación sobre el uso de la tecnología en las aulas. Es rara la feria de Educación en la que no se presenten proyectos realmente interesantes y en esas presentaciones también es raro encontrar una silla vacía. Los docentes reclaman formación y esta debe llegar desde la Universidad, y no solo para ser aplicada en los niveles más altos de la educación formal (a partir de la Secundaria), sino que debería plantearse como un uso totalmente normalizado desde Educación Infantil. La tecnología tiene que empapar los currículos de formación del profesorado, y eso es algo que a día de hoy todavía no se ha cumplido.
  • Necesidad de disponer de entornos tecnológicos basados en estándares. La elección de un tipo de tecnología puede condicionar que dentro del aula no puedan emplearse determinados tipos de contenidos. Que un centro se decida por Apple, por Microsoft o por Google, a día de hoy puede suponer que no se puedan emplear apps que todavía se programan de manera exclusiva para la tecnología de los sistemas operativos de cada uno de los tipos de tabletas. La semana pasada, por ejemplo, Google anunció que abandonaba su línea de negocio de apps para Educación, y es posible que en un mercado tan dinámico no sea el último anuncio que encontremos de este tipo. Sin un estándar común, la elección del tipo de dispositivo es una decisión crítica que debe tomarse tras mucha reflexión.
  • La apuesta por el uso de la Tecnología tiene que ser clara y decidida. En algunos centros el paso para el uso de la tecnología se da de una manera muy tímida, a modo de laboratorios que no permiten ofrecer resultados verdaderamente contrastables sobre los beneficios obtenidos durante el transcurso de tiempo en el que se han empleado este tipo de dispositivos. Es necesario dar un salto de fe, con la convicción de que las ventajas que se van a obtener van a ser lo suficientemente poderosas como para justificar cualquier problema que pueda surgir en el camino, y para ello hay que alinear a todos los integrantes de la comunidad educativa: Dirección, Profesores, Familias, Empresas educativas, Empresas de Tecnología. No basta con el apoyo de solo uno o de varios de estos personajes, el apoyo tiene que ser de los cinco y tiene que ser un apoyo decidido.
  • Necesidad de disponer de un entorno social y político estable. En una sociedad como la nuestra, en la que la legislación educativa es sustituida casi de una manera totalmente normalizada cada cuatro o cada ocho años, las instituciones educativas se encuentran en una situación muy incómoda para poder plantear cambios en sus modelos de trabajo dentro del aula. Estos cambios legislativos suponen unos enormes sobreesfuerzos por parte de los docentes, que a veces no saben cómo responder a lo que se les exige desde las instituciones oficiales. En otros países en los que la legislación educativa es mucho más estable (Finlandia, Corea, Suiza, Japón…) se dan las condiciones para poder afrontar los cambios metodológicos necesarios para emplear la tecnología en el aula. Es necesario un gran pacto por la Educación que asegure un marco estable de trabajo para los docentes a largo plazo.

Estos son los seis puntos que me parece que son fundamentales. ¿Incluirías alguno más?

1 Comentario

  1. El ingreso del padre de familia es determinante, para que el niño pueda contar con una nutrición adecuada y un entornno acorde al de la Escuela. Con niños padeciendo hambre, es dificil producir buena mano de obra calificada

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