Los políticos ante los millennials

En muchas latitudes del mundo, estamos viviendo las carreras electorales de políticos. En México enfrentaremos en un mes la jornada electoral para elegir gobernador en el Estado de Mexico que conforma buena parte de la zona metropolitana de la Ciudad de México y es un bastión político importante para el partido gobernante en el país: el PRI.

Los mexicanos estamos inmersos desde hace meses en la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2018, los pre-candidatos ya están en pleno trabajo para lograr sus candidaturas en los principales partidos políticos y otros se anuncian ya por la vía “independiente”.

En mi texto pasado escribía en un párrafo sobre la llamada generación de los millennials (nacidos entre 1981 y  1995) y cómo van a determinar el panorama político en el futuro próximo. (Sólo en México van a representar en 2018 el 37% de la elección nacional). (1) Este panorama convierte a este grupo de jóvenes en un factor electoral determinante.

De lo anterior resulta que en el terreno político estamos, en mucho, en manos de los millennials.

Foto: Vocaciones Jesuitas México

Los de mi generación

Yo soy nacido en el 75 y por tanto soy parte de la llamada generación X, también conocida como la generación “sandwich”, nacidos entre 1962 y 1980. Somos los hijos de la generación de los “baby boomers”, esos con grandes ideales y resistencias a los poderes políticos.

Somos la generación que carga la desilusión de sus padres y que nos identificamos con las comodidades ofrecidas por el capitalismo.

Nuestras familias ya fueron constituidas por pocos miembros, nuestro padre y madre trabajaron, crecimos los fines de semana sentados en “carrito del super” viendo como nuestros padres se sorprendían ante tantas nuevas opciones de consumo.

Somos una generación enamorada de los avances tecnológicos e intentamos tenerlo todo. Hemos visto nacer y morir tecnologías y también ideologías.

La generación X somos una generación que no luchamos ninguna guerra, no nos liberamos de instituciones ni de códigos de vestimenta. Cargamos la presión de la generación que nos precede porque nos han señalado que no tenemos ideales.

Conformistas

La realidad de nuestra generación es que solemos “conformarnos”, vivimos un tanto decepcionados de ideales e ideologías políticas, estamos en contra de las agendas conservadoras, nos damos cuenta y nos quejamos, pero no hacemos mucho por cambiar las cosas, en el fondo creemos que no es posible el cambio.

En el contexto político actual nos vemos secuestrados entre la indignación ante una clase política que hace mal las cosas y en la que no confiamos, y en nuestra incapacidad para proponer modos distintos y acciones que transformen la terrible realidad que vivimos.

Nuestra propia realidad nos hace caer en la trampa de leer a los jóvenes como si se tratasen de nosotros. Creemos que ellos son consumidores voraces, afirmamos que no les importa la política, que viven inmersos en sus dispositivos móviles y que están aislados, sin sentido. No nos confundamos.

Los Millennials

Los políticos enfrentarán o enfrentan (gracias a Dios) a los millennials. Estos jóvenes son una generación que ha nacido ya con el internet en la mano, los medios digitales son ya una extensión de su cuerpo.

Contrario a lo que parece, los millennials son sumamente sociales; se comunican con más y por más tiempo. Su “inmersión” en sus dispositivos móviles los mantiene muy comunicados, un alto porcentaje de su tiempo lo utilizan en redes sociales, no en video juegos como nosotros, y aún éstos en la sensibilidad millennial socializan con otros jóvenes.

Su modo de comunicarse es un modo distinto al nuestro, ellos demandan objetividad y rapidez de la comunicación.

Los millennials prefieren compartir que poseer, exigen valores como la honestidad, la responsabilidad con el medio ambiente y los otros seres humanos. Demandan ser tomados en cuenta con sus ideas.

Los jóvenes millennials exigen personalización y nuevos valores. Sí, pese a lo que se dice de los jóvenes, ellos gustan de ser autónomos, quieren ser protagonistas, pero sólo en aquello que logra llamar su atención y en lo que ponen su interés.

Foto: Vocaciones Jesuitas México

El consumo de los millenials

Los jóvenes millennials no son tan consumistas como la generación X, su criterio de consumo tiene que ver con la eficacia para sus necesidades. No sueñan con cantidades de zapatos, sino con los mejores zapatos. No buscan coleccionar sino garantizar que tienen en su mano lo mejor, el mejor dispositivo móvil, por ejemplo.

El consumo millennial es muy consultado con sus amigos, creen más en las referencias de sus amigos que en la mercadotecnia de un producto, no funciona con ellos los comerciales típicos. Ellos preguntan en redes sociales sobre la experiencia con tal o cual producto, y ello determinará sus opciones.

Los millennials son sumamente críticos y exigentes, demandan coherencia entre lo que se ofrece y lo que se obtiene. Según un estudio publicado por Forbes(2), en el terreno del consumo, un 86% dejaría de consumir con una empresa con sólo una mala experiencia en su relación. Basta con una decepción o detectar un incoherencia para que los millennials den la espalda y abandonen aquello que les ha fallado.

Foto: Vocaciones Jesuitas México

Los millennials y la política

He comentado que este grupo constituye un porcentaje importante del padrón electoral en las elecciones venideras. Quizás pensarán, y con razón, que es posible que los millennial no vayan a votar. Sí, es muy posible, y si no lo hacen estarán de ese modo definiendo mucho de nuestro futuro, pues la democracia sabrá insípida y las otras generaciones definiremos de nuevo los resultados.

En algunas democracias en dónde el voto es obligatorio, como es el caso de Perú, los millennials acuden a votar, pero se deciden por la anulación de su voto. Cada vez vemos más esta práctica y responde a la sensibilidad millennial.

Como hemos comentado, los millennials están muy comunicados y por tanto enterado de lo que acontece en la política, pero no sólo eso, están enterados de la vida, obra y acciones de los políticos. Sin embargo, si el panorama político no logra llamar su interés, los jóvenes no prestarán atención a la política ni a los políticos más allá de escuetas expresiones en las redes sociales.

Los modos tradicionales para conseguir votantes no funcionan hoy con los jóvenes, las estrategias antiguas se enfrentan con la aparente indiferencia de este votante, que si no se ve tomado en cuenta e incluido, no participará. No se trata pues de acciones de marketing para llamar la atención, sino de mostrar otros aspectos de la vida de las candidatas y los candidatos expuestos al escrutinio millennial.

Los políticos y los millennials

Más allá de los partidos políticos, los jóvenes miran a los sujetos, y aplicarán los criterios de consumo propios de su sensibilidad. Su voto será muy consultado entre sus amigos y tratarán de encontrar nuevos valores en la clase política. Exigen coherencia, sí, exigen coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se anuncia y lo que se vive.

Los jóvenes son altamente susceptibles a ser decepcionados y abandonar, estarán escrutando todas las acciones y discursos, cuando se sientan decepcionados abandonarán sin miramientos su intensión del voto.

Los jóvenes esperan encontrar en los políticos nuevos valores, consistencia. Quieren una comunicación objetiva y precisa que no se preste a ambigüedades.

Los jóvenes valoran la experiencia y la solvencia moral. Pensemos en el gran electorado juvenil de Bernie Sanders que no logró conseguir Hillary Clinton. ¿Qué encontraban los jóvenes en Sanders? Creo que coherencia y solvencia moral. Encontraban un discurso consistente y coherente.

Sin duda vamos siendo testigos de cómo las millonarias estrategias electorales se estrellan ante los estandares de los millennials. Los políticos convencionales, con discursos convencionales y con baja solvencia moral, no pasarán el escrutinio de los jóvenes.

¿Es posible engañar a los millennials?

Creo que sí es posible engañar a los millennials, buenas actuaciones y buenos guiones podrían engañarlos, pero no por mucho tiempo. Como nunca, nuestras vidas están expuestas a las redes sociales, y los millennials viven en ellas, tarde o temprano encontrarán consistencias e inconsistencias.

Pero lo más importante que tienen los jóvenes, creo que reside en una alta sensibilidad  para detectar lo perecedero y lo perenne, los jóvenes están buscando intensamente eso que es firme y consistente, eso que dura. Es por ello que desechan y desechan, no por gusto, sino por la terrible angustia de descubrir aquello carente de sentido, eficacia y sobre todo consistencia.

Político que aparecen en medios para atacar a sus contrincantes, discursos vacíos de propuestas y llenos de violencia, falta de objetividad y coherencia, clara falta de transparencia son aspectos imperdonables ante la sensibilidad de las nuevas generaciones. La exigencia hacia los políticos es de sentido y pertinencia.

Quedemos pendientes a la acción y compromiso político de esta generación de jóvenes, no subestimemos su inteligencia, pero sobre todo su sensibilidad para darse cuenta. Estamos expuestos a su alta exigencia.

 

 

1 Comentario

  1. Padre Hernán Quezada, es interesante el análisis que realiza de la generación llamada millennials. Como lo comente anteriormente por otro medio, en mi percepción del panorama electoral nacional, en lo personal es preocupante ver la apatía o desinterés que muestran los jóvenes ante la política pareciendo no tener la necesidad de hacer un cambio social por medio de la política. En mi interés por esta situación en las oportunidades que he tenido he preguntado a varios jóvenes conocidos o desconocidos, o familiares algunos ¿Cuál es su perspectiva de la situación del país tanto política como social?. En realidad es claro que tienen una idea clara de lo que se está padeciendo en el país tanto en lo social, como en lo político ya que son situaciones que se están viviendo en carne propia, inseguridad, desempleo, robos, violencia, etc. más sin embargo en lejos de ser una motivación por querer participar y hacer un cambio radical, pareciera más desilusionar y dar por perdida una batalla que ni siquiera al luchado. Ese decepción en las instituciones, en los sistemas electorales, servidores públicos y de mas, ha generado una idea de apatía que se disfraza con la indiferencia mediante la distracción de otras actividades que hacer olvidar el por momentos la situaciones problemáticas que debería de involucrar a todos como un ente social unido. Mi comentarios es precisamente por esa preocupación de esa peligrosa indiferencia, una de muchas razón que generación tras generación nos ha llevado a repetir la historia una vez tras otra. Siendo el arma más peligrosa y más fuerte que tienen los malos políticos, la persistencia y la unión entre ellos, sin importar colores o partidos. Porque para ellos los valores y los principios, todos son los mismos.
    Saludos y un fuerte abrazo Padre.

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