Cuando los musulmanes no salen en los medios

Foto Pep CCIV manifestacion migraciones

Que ACNUR invite al presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) a una mesa redonda sobre los valores que fundan la acogida a refugiados en perspectiva musulmana, no es noticia. Ni lo es que dialogue con representantes de las comunidades judías, de las Iglesias evangélicas y de la Iglesia católica en España. Ni lo es que este diálogo tenga una excelente continuación en una mesa de reflexión sobre el mismo tema en perspectiva filosófica.

Que la Unión de Estudiantes y Graduados Universitarios Adventistas de España inviten al presidente de UCIDE a un coloquio sobre el diálogo interreligioso junto con un representante de la Iglesia católica, otro de las Iglesias evangélicas y un judío adventista… tampoco es noticia.

Que el Centro Cultural Islámico en Valencia celebre su XX aniversario con un congreso en el que reflexiona sobre participación ciudadana -desde las fuentes del Derecho islámico y desde sus prácticas de colaboración con ONG, asociaciones de vecinos y entidades religiosas católicas y evangélicas… tampoco es noticia. Hace un año sí acudieron las cámaras de TVE1, pero porque habían invitado al secretario general del partido Justicia y Desarrollo, y anterior ministro de asuntos exteriores de Marruecos. Este año: nada.

Ahora sí, leo una buena entrevista del diario Levante-El Mercantil Valenciano a Abdelaziz Hammaoui con ocasión del atentado contra Charlie Hebdo. Me alegro y me apena. Me alegro porque da voz a un buen amigo, un creyente cabal, un hombre con la conciencia fina y un gran sentido de la participación ciudadana. Me alegro, porque arroja pinceladas que contrastan con las que están ahí también, en tantas divisiones sectarias entre musulmanes, entre tantos conflictos políticos en los que las partes buscan la legitimación religiosa, entre tanto miedo al terrorismo, a la violencia. Me apena, porque me temo que vamos haciéndonos con una imagen expresionista del Islam, a brochazos, a golpe de cincel, a escupitajos.

Ahora toca reflexionar sobre los mecanismos por los que unos musulmanes legitiman la violencia con las fuentes del Derecho islámico, con la religión. Pero también toca seguir gozando del inmenso patrimonio común en la acogida de refugiados, en el modo de abrirnos con estupor a lo que Dios nos manifiesta a través de quien no cree como nosotros.

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