Hoy, Día europeo por un domingo libre es ocasión justa y necesaria para recordar la existencia de un espacio donde confluyen organizaciones civiles, sindicales y eclesiales. Dicho de otro modo, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y movimientos y realidades de la Iglesia, han encontrado un espacio y una temática donde poder defender una postura común, sin problemas de entendimiento o diálogo.

Este espacio es la Alianza Europea por el Domingo Libre de Trabajo, que reúne a más de 65 organizaciones civiles, sindicales y eclesiales (incluida la Comisión de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea –COMECE– y la Conferencia de Iglesias Europeas –KEK–) y pide medidas legislativas y políticas que permitan una mejor conciliación de la vida privada y profesional y una regulación más humana del tiempo de trabajo. ¡Ahí es nada!

Esta Alianza se creó en junio de 2011 y en marzo de 2012, todos los movimientos de la Acción Católica española, además de la ACO (Acción católica obrera), Hermandades del trabajo y la comisión general de  Justicia y paz, nos adherimos a la misma y firmamos  un comunicado en el que entre otras cosas recordábamos que más que cualquier otro día de la semana, el domingo libre:

1) abre la posibilidad de encontrarse con los miembros de nuestras familias.

2) permite encontrarse con los amigos y establecer relaciones sociales.

3) permite el desarrollo espiritual.

Hay quien piensa que la defensa del domingo libre es “demasiado poca cosa” y en parte, comparto esa opinión, pero es necesario plantear y defender pequeñas metas (como puede ser la defensa del domingo libre) sin renunciar a objetivos mayores, porque los gobiernos están normalizando los ataques a las costosas conquistas sociales. Sin ir más lejos, en el reciente debate sobre el Estado de la nación, el presidente del gobierno, en el turno de réplica a Durán i Lleida de CIU, afirmó que “abrir los comercios los domingos produce prosperidad y riqueza”.

Cuando escuché esta afirmación, propio de medidas neoliberales que deshumanizan,  volví a recordar el humanismo cristiano del que el Partido Popular hace gala en su definición ideológica y volví a preguntarme: ¿Dónde está el humanismo cristiano del Partido Popular en la política migratoria y de fronteras? ¿Dónde en la exclusión sanitaria de las personas inmigrantes que no tienen regularizada su situación? ¿Dónde en las reformas laborales que atacan derechos de las personas trabajadoras? ¿Dónde en la defensa del domingo libre? y pueden ustedes continuar buscando concreciones de ese humanismo cristiano en sus políticas, porque a mí me cuesta encontrarlas, la verdad. Olvidan, pese a su humanismo cristiano, que los tres últimos Papas han recordado insistentemente la necesidad de respetar el derecho del trabajador al descanso que el Estado debe garantizar.

“El gobierno tiene la tarea de garantizar unos tiempos y unos espacios de vida al margen del mercado en los que la gente pueda buscar formas de responder a dichas necesidades.”  (Caritas in Veritate, 36)

“Es indispensable que la persona no se deje dominar por el trabajo, que no lo idolatre, pretendiendo encontrar en él el sentido último y definitivo de la vida”. (Sacramentum caritatis, 74)

“Cuando la Iglesia ha legislado sobre el descanso dominical, ha considerado sobre todo el trabajo de los obreros, no porque fuera un trabajo menos digno respecto a las exigencias espirituales de la práctica dominical, sino porque era el más necesitado de una legislación que lo hiciera más llevadero y permitiera santificar el día del Señor.” (Dies Domini, 66)

Y el Papa Francisco también ha insistido afirmando que “quizás sea hora de preguntarnos si trabajar los domingos es una verdadera libertad”. Ahí queda la pregunta para todos y todas, creyentes y no creyentes.

Lo que queda claro, sea cual sea la motivación que lleve a pedir el domingo libre, es que hemos de revertir la lógica economicista que provoca que muchas personas no puedan cerrar sus pequeños negocios ningún día de la semana o que no haya un día donde toda la familia pueda disfrutar de un tiempo de ocio, de descanso, de celebración. Como consumidores, asumamos el poder que tenemos: neguémonos a consumir en domingo lo que se puede consumir en otros días. (#LosDomingosNOseCompra)

El filósofo Robert Spaemann señalaba que «el domingo no forma parte del sistema funcional de nuestra existencia. Ese día no somos sirvientes, sino señores. No servimos para algo, simplemente somos». Así que SEAMOS, ayudemos a ser y no a ser consumidores, porque ya me disculpará señor Rajoy, pero disiento de que abrir los comercios los domingos traiga prosperidad y riqueza.

En este enlace podéis ver algunas de las acciones realizadas en torno al domingo libre http://bit.ly/domingolibre. Esta vez acabo con el vídeo de una acción que organizaron desde la HOAC de La Rioja, reivindicando el domingo libre de manera muy original y sugerente.

Y esto es para nota: os animamos a participar en la encuesta sobre la directiva de tiempo de trabajo y opinar sobre su implantación.

@manocope