“Lo único cierto es que Aylan está muerto, lo demás es…”

“Salvo el sufrimiento, todo lo demás, o es mentira, o está manipulado. Empezando por el niño, Aylan Kurdi -tres o cuatro años; información restringida-; sirio de la minoría kurda, echado sobre la arena como un durmiente. Lo único cierto es que está muerto, lo demás es espectáculo. La ropita bien colocada, los brazos como para ser retratados, la cabeza abajo, oculta, porque de estar mirando al cielo la representación hubiera sido políticamente incorrecta. ¿Ha visto usted alguna vez a un niño ahogado? El mar pisándole el cabello, con las olas en descenso. Un icono” ( “La Gran Manipulación. Sabatinas intempestivas”. Gregorio Morán en La Vanguardia)Después de leerlo he de decir que no me gusta la sospecha por principio; pero lo de ir de ingenuo por la vida, tampoco.  

Supongo que la interlocución del blog implica comentar  los paréntesis también entre los colaboradores este blog . Quise escribir algo en el de Fernando Vidal “La impotencia social del emocionalismo”. Me salió un poco largo. Y lo convertí en mi entrada de hoy. Precisamente hablé hace días de este tema con José M Aparicio, uno de los “capos” que marca asesoramientos en este blog.

En la reciente encíclica del Papa Francisco, “Laudato sí”, el análisis del tercer capítulo advierte del riesgo de la «tecnocracia», concepto con el que alerta de los riesgos de la confianza ciega en la tecnología que enmascara dos riesgos más profundos: el utilitarismo y el emotivismo. Los quiero comentar ante las miles de veces, en todas las redes y de todas las maneras posibles, que me ha llegado la misma imagen del niño con distintos diseños, acompañando ofrecimientos de solidaridad y de sensibilización. Me llegaron hasta desde Asia hasta América Latina. Incluso me acercaron  canciones inmediatas en búsqueda del beneficio propio. Por cierto, que la que última que querían negociar conmigo, “Que en paz descanse” era horrible. Y no solo por su título.

Me dicen que ya corren por ahí las conjeturas sobre si la foto pudiera estar trucada. Nada menos que advierten de ello algunos forenses que dudan de que una imagen así pueda ser natural por el efecto de las olas y el mar en un náufrago. Frente a estos, están los que defienden la originalidad de la imagen e, incluso, quienes quieren resolver la discusión por la vía pragmática que sostiene que si fue manipulada, debería ser premiado el autor por el efecto y el impacto que ha sido capaz de generar en la sociedad europea.

Y llega hasta tal punto el oleaje mediático que en su edición de esta semana, ‘Charlie Hebdo’ abunda sobre el tema con una insultante caricatura en su portada en la que se da la bienvenida a los migrantes mientras un hombre recostado en un sillón utiliza a un desplazado como reposapiés y le dice: “Aquí estáis como en casa”. Hasta Google igualaba los donativos particulares que se ofrecieran a través de  pinchazos

El Papa, la foto de Aylan, la encíclica, ¡ah, sí!, estábamos con la “Laudato sí”  y sus advertencias sobre el utilitarismo y el  emotivismo. Utilitarismo ante ciertos movimientos con la foto del niño ahogado como pretexto especialmente dado el ambiente preelectoral que vivimos, donde algunos sucumben a la tentación fácil de  subirse al carro para obtener una rentabilidad electoral (la misma que buscan al parecerse o acercarse a los movimientos y partidos emergentes) .Y el emotivismo surgiendo a cántaros. Solidaridad de huracán. Inmediatista. ¡Y  difícil de sustraerse a ella! Pero ¡ojo¡, el inmediatismo carece de los mínimos y necesarios elementos para poder interpretar con suficiente profundidad esa realidad que contemplo o que me escupe a la cara  La ola provocada por la fotografía de Aylan en una lectura emotiva me impedirá comprender que es fácil conmoverse ante los que huyen de la guerra y no tanto ante los emigrantes económicos a quienes los poderes quieren distinguir estigmatizándolos. Que, por cierto,  también tienen sus cadáveres infantiles flotando en el mar. Y olvidando que el hambre también mata. Por el emotivismo tengo miedo a las frustraciones que se generen cuando a la generosidad se le pida permanencia en el tiempo, acompañamiento maduro personal y comunitario, atención y respuesta ante las fracturas en la cohesión social provocadas por los que se sientan peor tratados comparativamente en el solar patrio,…

Me arriesgo a proponer cambiar la perspectiva para enfrentarnos a lo que hay detrás de la foto. Incluso a proponer preguntas 

–  Lo importante no es lo que yo hago por el pobre refugiado/emigrante sino lo que él hace en mí.

–  Lo importante no es cómo paliar los efectos del desastre sino cómo hacer a las gentes menos vulnerables al desastre.

–  Lo importante no es ayudar a que sobreviva hoy sino ayudar (política y socialmente), a garantizar unas condiciones de supervivencia donde todos puedan hacer cuajar sus proyectos vitales. Exigir y construir

– Lo importante no es solo llorar sino hacer análisis y reflexión – la que se pueda hacer – que supere el inmediatismo de la acción y dé sentido a largo plazo a lo que se hace.

Lo importante no es hablar de ellos sino desde ellos. Desde los niños “alyanes” .: Desde ellos leer los acontecimientos y actuar en lo que se pueda. Y más (¡hasta dar la vida!)

Y por supuesto implicarse en proyectos de largo alcance, tanto en el tiempo como en el espacio. Posiblemente con ello mi (nuestra) solidaridad tiene menos protagonismo pero tendrá más eficacia. Menos emotivismo, menos utilitarismo. Mirada a la realidad, con honestidad. Si es que de eso se trata. Que creo que sí.

Se abre el diálogo, señores. Y con mi amiga Maria Teresa  pregunto… ¿Por qué los venerables y altruistas europeos ricos (que por cierto también necesitan mucha mano de obra) no han recibido con el mismo cariño a los africanos? Hasta hace dos días en la frontera sur de Europa no había oficina de asilo y nadie la echaba en falta, mientras se forzaba a los gobiernos del sur a controlar la emigración por razones económicas… ¿es que el hambre no mata? ¿es que hay emigrantes de primera, de segunda y de tercera? o ¿no será que necesitamos mano de obra cualificada? ¿no será que Siria busca una salida? ¿no será que Turquía presiona? ¿no se tratará de un Éxodo forzado, no solo por la Guerra en el propio país?….Y mientras tanto. Por detrás las bombas. Y por delante los gases….Los Nadies en tierra de nadie

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