Con el fin de año comienzan las recopilaciones y las memorias. Fotos, videos, acontecimientos que creíamos lejanos se hacen por un momento más próximos de lo que creíamos. Señal del ritmo de vida que llevamos.

Twitter ha preparado su especial 2015 en una web en la que aparecen los más influyentes, las nuevas voces con mayor relevancia, los más retuiteados y las tendencias destacadas. Sorprende ver el fuerte impacto que han tenido los acontecimientos sociales y la presencia del compromiso digital con determinadas causas.

Conviene detenerse en esto y analizar bien lo que sucede. De algún modo, vista la lista que presento más abajo, lo primero que llama la atención es la unidad de la población digital ante el sufrimiento y la injusticia dentro de sus propias fronteras. Lo segundo, “lo más de Twitter”, lo de mayor impacto, va ligado siempre a imágenes, escenas, fotografías que causan una fuerte conmoción. Se hace válida la máxima que expresa que “sólo lo que se ve, existe”. Y lo que se ve es susceptible de convocar fuerzas de muchos ámbitos. La tercera reflexión que hago al respecto, aunque es bueno que cada cual saque sus conclusiones, es que las redes sociales, y especialmente Twitter en este sentido, tienen una enorme potencia social, pero de corta duración. Es decir, que si bien llegan rápidamente a movilizar a millones de personas, hace falta al mismo tiempo mantener su capacidad en el tiempo, liberarla del compromiso efímero y momentáneo, de darle continuidad real de algún modo para que no queden en el banal triunfo de ser #TrendingTopic mundial por unas horas o días. O lo que es lo mismo, su fuerza es al mismo tiempo su debilidad.

La lista de cinco acontecimientos de mayor impacto y relevancia mundial son los siguientes.

1.    En cabeza se sitúa la oración #PrayForParis y una expresión de empatía ante el terrorismo, #JeSuiCharlie. Unieron a millones de personas de todo el planeta, y siguen siendo etiquetas que se acomodan y ofrecen una respuesta rápida, lamentablemente, en otras situaciones. Pero no están presentes #PrayForNigeria ni #BringBackOurGirls. Sin duda alguna se ve reflejado que el mundo occidental es solidario entre sí y es quien más utiliza las redes sociales como forma de libre expresión y solidaridad. Quizá se echa de menos, por decir algo, que sea igualmente coherente y fuerte el impacto de realidades que, a la postre, corren el peligro de ser olvidadas o menospreciadas.

2.    El segundo acontecimiento de mayor repercusión es la lucha contra el racismo en EEUU bajo el hashtag #BlackLivesMatter. Ya cuenta con página web desde la que se impulsa y mantiene esta iniciativa para que no perezca, para rescatarla del efímero compromiso del momento. Si os dais una vuelta por la etiqueta en Twitter veréis que cada minuto cuenta con un mensaje de apoyo.

3.  En tercer lugar, la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo. Los que mayor eco tuvieron fueron su legalización en Estados Unidos y en Irlanda. Hay que tener en cuenta que el carácter celebrativo de estos tweets tienen también mucho de reivindicativo en un espacio global como la red. El colectivo LGTBI es uno de los más activos, ha sabido empatizar y buscar simpatías que dan mayor fuerza a su lucha por la igualdad, tal y como además lo presenta Twitter.

4.    Le sigue el escándalo y la vergüenza que ha suscitado en Occidente, al menos en un primer lugar, el drama de los refugiados. #RefugeesWelcome es mucho más que una etiqueta, mucho más que una serie de imágenes intolerables para la sensibilidad moderna. Supo organizarse en torno a este hashtag un verdadero movimiento social, una vez más, capaz de poner en marcha y acelerar instituciones sociales y políticas. Hemos seguido, ya no tanto, cifras diarias de personas que pasaban fronteras huyendo de sus hogares, dejando atrás la guerra caminando con enorme sufrimiento. Este es también el poder de visualización que tienen las redes, de sensibilización ciudadana, de capacidad política.

5.    De nuevo, empatía y compromiso. #IStandWithAhmed, donde percibimos esa voz personal que se vuelve colectiva, rechazó públicamente la imagen de un joven esposado en un instituto americano. De nuevo, la sombra del racismo, un muchacho como protagonista de la escena, la masiva sensibilidad de la comunidad digital. Lo fundamental aquí fue “la imagen”, “la foto” que salió del móvil de alguien que supo verlo y se hizo “periodista” para dar a conocer a todo el mundo lo que estaba viendo. El móvil es claramente una herramienta de poder. La historia, lo que se narra y muestra a través de la red empodera ciudadanos muy diversos. Me pregunto, a propósito de esto, qué será lo que veamos en la red dentro de unos años cuando tantas y tantas personas del continente africano o asiático tengan acceso a una red ágil, capaz de llegar a otros.

A mi modo de ver, Twitter se posiciona así como una red relevante, que no genera pensamiento por sí misma, donde el diálogo quizá sea más secundario que la vinculación a determinadas causas. Sirve de canal para la protesta, la reivindicación, la queja, también para la empatía con otros, la sensibilización, la creación y nacimiento de proyectos de gran envergadura. Generan indiscutiblemente pensamiento, opinión general.

Ojalá las redes sociales no pierdan su poder político y social, y sepa corregir sus propias debilidades. No todo es medible, ni lo bueno o malo se puede cuantificar de esta manera. ¿No será la fórmula del #TrendingTopic una mala fórmula que sirve para mostrar “grandes causas”, quizá con rostros comunes a los nuestros, pero que ocultan muchos otros? ¿No se echa de menos en esta lista el hambre, la guerra, la mujer? ¿No echáis de menos, no sentís que falta algo “positivo” o “alegre”, una buena noticia que sirva para dar esperanza, o es que las redes sólo son reflejo masivo del pesimismo y depresión en el que parece que vivimos en esta larga “crisis”? ¿Dónde quedan las buenas noticias, tanto cuesta que contagien a unos y otros?