Llegó la hora de la tecnología feminista

Vivimos inmersas en la cuarta revolución industrial. La cuarta ola del movimiento feminista puede y debe impregnar el sector y las empresas tecnológicas para acabar con el machismo sistémico que vivimos todas las mujeres en todo el mundo. Porque ha llegado la hora de que la tecnología también sea feminista.

El sector de las nuevas tecnologías no es inmune a la discriminación estructural que sufrimos las mujeres. Una discriminación que está detrás de que apenas un 20% de los ingenieros de Google o Facebook sean mujeres, o de los casos de acoso sexual perpetrados por hombres en Silicon Valley, la cuna del emprendimiento tecnológico.

Estamos en la era de la revolución tecnológica, el Big Data y la inteligencia artificial. Cientos de miles de algoritmos que, basándose en un análisis ingente de datos, aportan un valor añadido de calidad para empresas y organizaciones. Datos que se basan en la propia información que la sociedad genera. La sociedad es machista y, por ello, sin mecanismos correctores, la tecnología no solo repite este machismo, sino que lo lleva a una mayor profundidad; lo alimenta y lo hace más fuerte.

La Directora de identidad digital de la Universidad de Deusto, Lorena Fernández, analizó en el blog ‘Doce Miradas’ el machismo tecnológico. Su post está lleno de ejemplos que visibilizan cómo esos algoritmos matemáticos que ya controlan nuestras vidas no se desarrollan desde una perspectiva feminista y acentúan los sesgos machistas. El paradigma más claro lo encontramos en Tay, un robot de inteligencia artificial diseñado por Microsoft para entablar de manera automatizada conversaciones con jóvenes en las redes sociales. En pocas horas Tay se volvió un perfil abiertamente machista, racista y xenófobo que soltaba perlas como que Hitler tenía razón, odio a los judíos” u “Odio a las feministas, deberían morir y ser quemadas en el infierno. 16 horas bastaron para que Microsoft tuviera que retirar a Tay del mercado.

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La tecnología tiene una enorme capacidad de influencia en la sociedad. Las feministas tenemos delante de nosotras un punto de inflexión para, no solo combatir el machismo tecnológico, sino además aprovechar el poder de la revolución tecnológica para lograr que el feminismo permee todas las esferas de la vida. Y para ello es vital que más mujeres lideren las empresas tecnológicas y desarrollen sus avances, desde nuestras necesidades y nuestra falta de privilegios.

Ya se han dado algunos pasos en este sentido, y se empieza a hablar de que el 2018 podría traer la revolución feminista al ámbito de la inteligencia artificial. Recientemente han surgido nuevos grupos de defensa de la inteligencia artificial, liderados por mujeres, que orientarán el rumbo de los nuevos diseños y aplicaciones. Tener a Terah Lyons dirigiendo la Alianza para la Inteligencia Artificial, o ver cómo Kate Crawford y Meredith Whittaker han puesto en marcha el instituto de investigación AI Now es absolutamente emocionante. Si queremos que el feminismo venza, necesitamos más mujeres y más feminismo trabajando en el sector tecnológico.

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