¿Llegaremos a tiempo?

Imagen tomada de https://www.catholiccompany.com/getfed/laudato-si-encyclical-pope-francis/

Miguel Ángel García.

Hoy comenzamos andadura en este blog, y lo primero a destacar es que nos hemos encontrado con muy buenos compañeros de camino. A su estela nos colocaremos para no perder paso en esta tarea encomendada de desbrozar la experiencia, pero sobre todo la llamada, que la ecología profunda compartida por el papa Francisco en su encíclica Laudato si’ (LS) puede suponer en nuestras vidas, como personas y como creyentes, en sintonía con lo que el movimiento ecológico viene trabajando desde hace ya décadas. Sin despreciar en absoluto las claves de responsabilidad eco-social que se encuentran insertas en el cristianismo, y probablemente en cualquier otra de las grandes religiones, hay que reconocer que ha sido el ecologismo militante, en muchos casos laico, el que ha traído estos temas al lugar de relevancia que hoy ocupan en nuestra sociedad.

La encíclica Laudato si’ teje, a partir del conocimiento existente en este momento sobre la situación del mundo, todo un entramado de valoraciones y opciones que destilan el contenido ecológico (o más bien ecosocial) del Evangelio a la luz del signo de los tiempos que, en este momento, supone el riesgo de catástrofe ecológica derivado de la contaminación, los residuos tóxicos o el proceso de calentamiento global que, con bastante probabilidad, se atribuye a la actividad humana.

Imagen tomada de http://www.bracosoberts.es/images/brazos.jpg

Según el Papa, gran parte de este problema procede “del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto” en la naturaleza a nuestra disposición (LS 2). La situación es bastante similar, me parece a mí, a la que origina el relato que hoy conocemos como “del hijo/padre pródigo”, y que Jesús narró a sus seguidores hace casi dos mil años. En este relato, el hijo menor le pide a su padre la parte de herencia que le corresponde (¡en vida del padre!), que después despilfarra sin medida. En esa situación, una vez que ha dilapidado toda la fortuna y tiene que malvivir con lo poco que puede ir sacando de un trabajo poco deseable, el hijo atraviesa un proceso de conversión que le hace volver la mirada al padre. Inicia el camino de retorno y, para su sorpresa, el padre le espera y le acoge con los brazos abiertos, permitiéndole reiniciar su vida desde una nueva conciencia.

Es posible que nosotros, como humanidad, estemos haciendo ese camino: hemos “abusado” de los bienes de la naturaleza, considerándolos nuestros y a nuestro servicio, los hemos dilapidado creando un entorno en el que la vida se hace más difícil (sobre todo para los que se encuentran en peores condiciones sociales) y estamos iniciando un proceso de conversión, en el que el movimiento ecologista está teniendo un papel concientizador fundamental, que puede llevarnos al cambio de planteamiento. Pero… ¿encontraremos al padre, o, mejor, a la madre (Tierra, Naturaleza) esperándonos con los brazos abiertos?

Francisco alababa a Dios “por la hermana nuestra madre Tierra”: madre porque nos da la vida y la sustenta, pero también hermana, frágil y limitada como nosotros/nosotras. ¿Tendrá fuerzas nuestra hermana madre Tierra para estar esperándonos con los brazos abiertos cuando por fin nos pongamos, de veras, en camino? No tentemos demasiado a la suerte, y pongámonos de regreso cuanto antes, con paso firme y decidido.

Imagen principal (Laudato si) tomada de https://www.catholiccompany.com/getfed/laudato-si-encyclical-pope-francis/
Imagen secundaria (abrazo) tomada de http://www.bracosoberts.es/images/brazos.jpg
Video “Vuelve a casa – El hijo pródigo”, https://www.youtube.com/watch?v=brP9kEYc4BA

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