LinkedIn, la red social para profesionales más amplia del mundo, con una comunidad activa que supera los 300 millones de usuarios, ha sido comprada por Microsoft esta semana a 196 dólares la acción, lo que terminan siendo 26.300 millones de dólares. Una barbaridad de dinero. Me pregunto por qué vale tanto dinero. No es la primera vez que me sorprendo, dicho sea de paso.

El valor de LinkedIn

(1) El valor de los datos. El acceso a LinkedIn es gratis a cambio de tus datos personales y movimientos, aunque existen distintas modalidades premium según los objetivos cuyos precios varían. Pero en principio la mayor parte de los usuarios en LinkedIn reciben servicios mínimos pagando “consigo mismos”: información del perfil, curriculum vitae, contenidos digitales, imágenes… Dicho de otro modo, estar en una red social es un trabajo por sí mismo, y cuya productividad renta a la red social. A más actividad y mayor significatividad de la red en un ámbito concreto, mayor será su beneficio.

  • Cuida la creación de tu identidad digital en esta red. Todas las consideraciones son pocas, pero la información debe ser muy relevante y atractiva. Ten presente que es de gran valor aquello que hagas y será relevante, para bien o para mal, hagas. En este sentido, conviene conocer bien las aptitudes más buscadas en tu ámbito, que a su vez deben ser validadas por personas expertas de tu campo. No vale tanto el número como la calidad de la persona que las valida.
  • Identidad digital profesional. Si en determinados proyectos no es bueno mezclar churras con merinas, aquí esa indicación se vuelve doblemente valiosa. Destina tiempo a ser específico y concreto y filtra aquello que no sea valioso en el campo profesional.

(2) El valor de la historia profesional. En relación con lo anterior, el CV proyectado sobre LinkedIn es una verdadera historia laboral, que puede ser cotejada, comparada y estudiada en su conjunto. O lo que es lo mismo, es una plataforma única para el estudio del mundo laboral y de sus cambios, con la posibilidad de hacer previsiones realmente fiables. Y, en la medida en que se comprende, hacer ofertas tecnológicas atractivas empresarialmente. Microsoft crecerá mucho aplicando su tecnología en esta dirección, como respuesta a las necesidades crecientes. Y LinkedIn se convertirá en una suma mucho más potente que otras ofertas de redes sociales al desembarcar en ella las diferentes tecnologías que ha ido generando Microsoft. Esto supone de manera efectiva una transformación del mercado laboral, que seguramente será muy atractivo para muchas empresas.

  • El valor de tu historia. En ella se muestran decisiones, opciones personales y progresos. También la respuesta y la capacidad de adaptación a los tiempos presentes, la visión de futuro de una persona, su flexibilidad, su disponibilidad. No será difícil sacar conclusiones valiosas mirando por encima, cuánto más conociendo y comparando con otras personas en circunstancias similares.
  • El valor de la proyección. ¿Has escuchado que muchos trabajos de 2030 no se han creado ni se conocen todavía? ¿Cómo es posible prepararse para ellos, cómo es posible adaptarse a los cambios? Todo esto se ve igualmente en la proyección personal y en los cambios que se van haciendo en el perfil. Las modificaciones actuales no se pueden dirigir simplemente a lo hecho, sino que muestran hacia dónde se va.

(3) El valor de las relaciones. LinkedIn revela lo que para muchos comienza a ser una obviedad: que el futuro (presente) se centra en la capacidad para conectar de forma significativa entre personas del mismo ámbito. La mayor parte de trabajos se adquieren por el contacto y el reconocimiento, vinculado a proyectos concretos, y no por tocar muchas puertas. Una de las claves distintivas que ofrece esta red es la posibilidad de ofrecer el CV y una serie de aptitudes que serán validadas (o no) por otros usuarios. De modo que la relevancia se mide entre los propios usuarios de la red, a la postre competidores dentro del mismo ámbito laboral en términos de mercado, pero que pueden beneficiarse mutuamente por el tejido construido. Es fundamental (ya, ahora, aquí) ser capaces de generar una identidad digital atractiva, vinculada a contenidos y hechos relevantes, que además puedan ser verificados dentro del mismo sistema. Esto crea un entramado de relaciones muy particular y específico.

  • Las comunidades en LinkedIn. Si molestas, serás muy irrelevante. Esta red social tiene un grave problema con la curación de contenidos y la selección, de modo que quien es molesto resulta muy molesto. A la inversa, quien sabe manejarse, aportando valor y calidad, será considerado como un buen referente. La participación en grupos de forma activa y relacionándose de manera valiosa con otras personas en la red tiene un valor de futuro incalculable. Los grupos son temáticos, y puede ser tan peligroso centrarse en un pocos como querer abarcar más de lo que se puede. Considera que muchas personas participan igualmente de varias de estas comunidades, e, insisto, tienen objetivos profesionales.
  • Selección de personas y ser seleccionado por otros usuarios. Es más importante dejarse seleccionar y saber por qué has conectado con algunas personas que hacerlo de manera sistemática sin llegar a nadie en concreto. Una comunidad grande, poco específica y mal cuidada, no vale para nada. Personas concretas tienen un enorme valor y potencial. Esto es lo que hace, en verdad, que LinkedIn valga tanto en la red, porque las relaciones significativas son un auténtico “capital social”.

(4) La presencia de empresas. El conocimiento de los intereses y búsquedas de las empresas, y en LinkedIn hay de todo, también es sumamente relevante. El mercado ha premiado a Microsoft al alza con esta compra, de lo que se puede deducir que gusta mucho la inversión y se ve con buenos ojos su futuro.  Sin duda alguna la integración tecnológica de diversas herramientas y espacios de trabajo hace más atractiva la oferta conjunta de Microsoft. En concreto, LinkedIn ofrece una gran experiencia en la formación de comunidades digitales de ámbitos laborales (e intereses) específicos.