El liderazgo educativo es digital y está en las redes

La palabra “liderazgo” tiene su historia. Como tantas otras palabras que empleamos su raíz es latina y su etimología muy interesante. Aunque se ha vuelto muy semejante a la de “influencer”, con sus connotaciones anglosajonas. El líder es hoy alguien capaz de influir y, en ese sentido, también convencer. El liderazgo educativo es actualmente un fenómeno de masas traducido en la capacidad de influencia y transformación. Por supuesto, como signo especial de nuestro tiempo, el liderazgo educativo es también un liderazgo digital.

Me permito hacer unas observaciones al respecto, con el ánimo de generar diálogo constructivo en la comunidad educativa. Con la máxima prudencia posible, siempre dispuesto a enmendarme en aquello que esté equivocado.

  1. El fenómeno “influencer” va de la mano de la sociedad de masas digital, cuya raíz es el consumo. No debemos perder de vista que mucha de la visibilidad que tienen algunas personas se debe a una “cantidad de personas”, independientemente de la “calidad” de las mismas. Un “influencer” no es sin más una persona, sino una comunidad de personas que da prevalencia a otros por encima de sí misma, y de este modo se convierte en espejo de otros en una red social cada vez más amplia y más segmentada. No sólo por temática, sino también por edad, sexo y residencia.
  2. Búsqueda de recursos para cambiar. El liderazgo educativo tiene mucho que ver con la capacidad de asociar a otros a las propias prácticas. Personas e instituciones educativas se han esforzado en los últimos tiempos en compartir buenas prácticas y tendencias. Son fácilmente accesibles en una sencilla búsqueda. Lo que permite a quien desea renovarse encontrar sencillamente materiales, formas, metodologías que introducir en el aula. En cualquier formato. ¿Qué profesor no ha usado a estas alturas YouTube en clase? Sólo aquellos con dificultades técnicas.
  3. Personas con las que intercambiar opiniones. Además de encontrar recursos, nos topamos también con profesores que han hecho del compartir una segunda profesión. Dan lo suyo, también lo de otros. Generan redes en las que introducirse fácilmente y llamar la atención de otros profesores e instituciones. #EduHora es un excelente ejemplo de ello en Twitter, de la mano de Isabel Ortega. Cada martes a las 22h en Twitter se reunen profesores para dialogar en torno a un tema muy concreto de educación. Y se generan nuevos vínculos y fuerzas. Se crea opinión, más o menos sosegada.
  4. Los temas educativos de moda. En mi corta experiencia he visto el auge de las competencias básicas (ahora competencias clave) y las metodologías didácticas, también de la integración que luego fue inclusión y después normalización, sin dejar de lado el fuerte debate sobre los deberes. La participación de las familias es un asunto relevante en la era digital, porque opinan en todos los ámbitos, por ejemplo Whatsapp y todo lo que se ha hablado respecto a los grupos de padres. Mi única pregunta en todo esto es si estamos tratando asuntos fundamentales o no. El liderazgo educativo tiene una responsabilidad no sólo consigo mismo, de coherencia y de imagen, sino respecto a la sociedad en su conjunto y el futuro de la humanidad. No se puede tolerar más que la educación caiga del mano del negocio, el poder y el mero estatus de unos pocos.
  5. El tiempo digital y la necesidad (periodística) de vivir de la última hora. Aunque las reflexiones sobre la alteración digital del tiempo se abren paso en publicaciones de todo tipo, no alcanzamos a entender del todo la necesidad de cambio continuo que han impuesto las nuevas tecnologías de la mano de las sociedades de consumo continuo. Pese a lo que pueda parecer, las tendencias marcan las modas, que terminan por desvelar su falta de profundidad y análisis en sus consecuencias.
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