Un voto lamentable

Para luchar por la justicia socioeconómica, lo primero necesario es libertad política. Ese es el orden; nunca el inverso: el caballo va delante, la carreta detrás. El siglo XX ha servido de sobra para demostrarlo: cuando dieron prioridad a la justicia sobre la libertad, los países terminaron en la tiranía, y finalmente generando injusticias monstruosas para controlar las cuales las respectivas sociedades carecían de herramientas, precisamente porque se les había quitado primero la libertad. “Entregadme la libertad, que de la justicia ya me encargo yo”, es el eslogan favorito de los tiranos del último siglo.

Esta reflexión viene a cuento de que esta semana pasada Podemos, Izquierda Unida, Bildu y Alternativa Galega votaron en el Parlamento Europeo contra la resolución que condenaba al gobierno venezolano por la detención de políticos opositores (entre ellos el alcalde de Caracas, pero no solo), por las torturas en detención, por los asesinatos ahora legalmente cometidos por la policía (que puede disparar con bala contra manifestaciones estudiantiles, lo que viene en efecto haciendo), y por el absoluto sometimiento del poder judicial al gobierno.

De todos ellos me interesa únicamente Podemos, porque el aprecio de los otros tres por la libertad es conocido. No hay nada nuevo en que Izquierda Unida aplauda tiranías: lo llevará en el ADN. No digamos Bildu. De Podemos sin embargo no puede decirse lo mismo tan en general, porque el grueso de sus potenciales votantes es más demócrata que su dirigencia, y probablemente también lo son muchos de sus militantes (donde hay un componente libertario y asambleario de importancia).

Pero la dirigencia está en manos del ‘clan de Somosaguas’, que ha organizado un partido leninista donde el poder lo tienen ellos casi solos. Estos ciertamente no pueden alegar que no conozcan bien la situación venezolana, porque ayudaron a montarla. Si Podemos ha sido financiado por el gobierno de Venezuela, ni me consta ni me extrañaría. En un cierto sentido, casi sería mejor para nosotros que hubieran votado contra la resolución que condenaba a Maduro por gratitud económica que por convicción ideológica. Porque si lo han hecho por convicción, entonces estamos delante de un partido dispuesto a acabar con la libertad en nombre de la justicia. Si Podemos gana influencia política, España se moverá en ese caso hacia menos libertad y menos posibilidades de lucha por la justicia.

In Memoriam

El jueves 12 de marzo apareció muerto en una celda de la inteligencia militar venezolana Rodolfo González, de 63 años, padre de una compañera de trabajo en Caracas. Llevaba casi un año detenido por los sucesos de la primavera de 2014. Se le había anunciado que el día 13 sería trasladado a la prisión del Rodeo, un penal altamente peligroso y hacinado, para presos comunes. Aquí puede leerse el testimonio de su hija sobre el proceso de detención y juicio, que además ayuda mucho a entender tanto la situación venezolana como el significado de la libertad: nada abstracto; igual que el aire, en la medida que falta, se nota qué es. Mis condolencias a Lissette.

Fuente de la foto: www.flickr.com

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