¿Libertad o desconfianza?

Foto tomada de: https://www.gurusblog.com/archives/santiago-nino-de-becerra-las-pensiones-y-los-tertulianos/23/10/2016/

Expresarse con total libertad no es tan fácil como nos pueda parecer, y no siempre conseguimos hacerlo de manera adecuada. Unas veces porque no encontramos las palabras correctas, otras debido a la presión del ambiente que nos impide emitir nuestra opinión, pues la repercusión de esta acción resultaría nefasta para nosotros.

Hay personas con gran capacidad para, a pesar de la represión de expresión que puedan sufrir, hablar con profundidad de pensamiento y claridad en sus planteamientos.

Pero hay otras que muestran una habilidad pasmosa para decir lo primero que se les pasa por la cabeza, sin ni siquiera inmutarse, ni pararse en  las consecuencias de su espontaneidad. A eso algunos también le llaman libertad de expresión.

Yo no lo tengo tan claro, porque, casi siempre, cuando se sueltan palabras sin haberse parado a reflexionarlas antes, o al menos tener información veraz sobre lo que se va a decir, se suele ser inexacto, ofensivo o superficial.

Por eso cuando una conocida representante política afirma que “hay un número importante de pensionistas que está más tiempo cobrando la pensión que trabajando”, lo primero que esperas después de dicha la frase, es algún dato que lo avale. Pero no fue el caso.

Así que, por curiosidad, busqué la información perdida. Lo primero que llama mi atención es que las pensiones contributivas son casi nueve millones quinientos mil. Eso quiere decir que esas personas han participado del mercado laboral, o sea, que han trabajado, si no, no podrían recibir tal prestación.

Otro dato es que de esos nueve millones de pensionistas, casi seis son jubilados, es decir, que ya no están en edad laboral y que lo cotizado durante años les da acceso a ese ingreso mensual. Nos quedan, por lo tanto, unos tres millones que corresponden, en su mayor parte, a las de viudedad.

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Diferenciada la población de la que estamos hablando, faltaría ahora adentrarnos en si en verdad son tan “cómodos” como se deja entrever en la frase citada o dada su situación real son más activos de lo que algunos piensan.

Siguiendo con los números, 4.716.000 pensiones están por debajo del umbral de la pobreza, es decir, son inferiores a 684€ mensuales. Y según el tipo, lo están el 40% de las pensiones de jubilación, el 70% de las de viudedad y el 90% de las de orfandad[1].

El resto se mueve en unas cuantías medias de 700 y 1200 €.

Con estos datos, ¿en verdad se puede creer que estas personas permanecen sentadas en sus casas, esperando que llegue el día de cobrar la pensión? ¿Es posible que nos creamos que prefieren mantenerse en la pobreza, la miseria, el hambre, la falta de recursos…antes que salir a buscar un empleo? ¿En serio que pensamos que son capaces de ver sufrir a sus familias antes que salir a la calle y aceptar cualquier trabajo que se les ofrezcan?

Espero que no porque entonces tendríamos que hacernos otra pregunta, ¿por qué tanta desconfianza hacia los pobres?

[1] Datos extraídos del 7º informe sobre el estado de la pobreza. 2017. EAPN

1 Comentario

  1. En base a la libertad de expresión es fácil encontrar mucho bocazas, que lo que tienen realmente es incontinencia verbal. Muchos dicen solamente aquéllo que les apetece decir, aunque no haya detrás la más mínima justificación racional. Tenemos que aprender a vivir con ellos, pero… ¿cómo hacerlo?

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