Liberata (y/o Alicia Peressutti)

Villa María, una ciudad de 100.000 habitantes en la Córdoba argentina con un paseo marítimo hermoso, lleno de árboles y baldosas pintadas de colores. Ciudad turística que invisibiliza (como hacen todas la ciudades turísticas que se precien y las que no son turísticas también) multitud de lumpanares y prostíbulos de mala muerte. Y en ellos, más invisibilizadas todavía, miles de mujeres maltratadas y explotadas en todas las dimensiones que la trata pueda sugerir. Así de cierto. Así de cruel.

Una mujer, Alicia Peressutti, ideando formas “oscuras” para hacerlo,  se introduce “en” o “cerca” de los prostíbulos. Se define como cristiana, católica y feminista, sin contradicción. Desde hace cerca de 20 años, de manera personal primero y a través de una ONG creada por ella, Vínculos en red (bonito nombre para incluir en entreParéntesis) trata de asistir, defender y proteger a las víctimas de la trata. Y cada vez con más insistencia trabaja en la incidencia política. Su empeño ahora es que Naciones Unidas reconozca la trata como crimen de lesa humanidad. Esto permitiría a todas las víctimas recibir asistencia en cualquier lugar del mundo. Pero en el caso de aprobarlo, los Estados serían responsables directos y las víctimas podrían demandarlos  y exigir reparación de derechos. No parece que  haya mucho interés en ello.

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Ha venido a Madrid para  apoyar la creación de un grupo parecido en España. Se llama Liberata. En España, la Trata con fines de explotación sexual, supone, según datos del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, del Ministerio del Interior, unos ingresos en torno a los 3.024 millones de euros anuales. Es uno de los principales destinos para las mafias ante cuya realidad, como se compromete y denuncia Liberata desde el primer aliento de su creación, nadie puede ni debe mirar para otro lado. Porque sus cinco mujeres fundadoras están convencidas de que esta actividad NO es voluntaria, sino que detrás de cada historia personal hay un sufrimiento atroz. La Trata de personas, afirman, se sostiene sobre cuatro patas: la corrupción del sistema político, de las fuerzas de seguridad, del sistema judicial y la indiferencia social. Mirar hacia otro lado también es corrupción.

He escuchado a Alicia y a las mujeres fundadoras de Liberata estos días, varias veces. Hablan con un aluvión de palabras y sugerencias a quien quiera escucharlas. Y, como quien no quiere la cosa, van rompiendo en su conversación cualquier mito “romántico” o “novelesco” sobre la prostitución.

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La definición solo se puede hacer a partir de historias concretas. Por eso Liberata ha traído a Alicia Peressutti. Para articular la organización a partir de experiencias que toquen las entretelas del alma. Esto es muy importante, sobre todo, para advertir a todos aquellos que de la noche a la mañana crean asociaciones civiles para cobrar primero la subvención de turno y empezar luego a trabajar.

La organización que creó Alicia nace después de rozarse con personas de carne y hueso, con nombres propios a los que en muchos casos había que poner un pseudónimo. Como la de “K”, que se suicidó allá por marzo de 2012. A los 24 años. Sin poder superar las huellas de la trata. Su nombre permanece  en secreto porque la familia –el padre de “K- de ningún modo quería que ni aún muerta siguiera relacionada con Vínculos en Red. Su lucha es “a pie de vecindad” con historias concretas que han modelado una forma de trabajar y definir, desde la organización ciudadana  –y ahí está uno de sus principales retos y valores– sus proyectos.

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Alicia, en el coloquio ofrecido por Liberata, va dando  nombres y vidas; las que tejieron la urdimbre existencial de su asociación en su lucha contra la trata. Y mientras lo hace, su hijo Piero – de 21 años- testigo cualificado de su experiencia y prolongador de su servicio entre los jóvenes asiente cautivado. No sé si por ser su hijo – que también- o porque le entusiasma la idea. Piero se resistió y mucho, a la vida inusual de su madre. Y precisamente por eso fue a Piero a quien en un viaje, Alicia se lo llevó a la zona de prostitución infantil. Allí le señaló cómo los grandecitos pagaban para irse con niños y niñas. Desde entonces, Piero entiende las miles de  las llamadas nocturnas, las salidas a deshora de su madre, o  los viajes frecuentes, así como ver que  su casa es un trajineo constante de gente…

Alicia pelea desde muchas instancias, entre ellas desde la Academia Pontificia de las Ciencias. Y, como amiga personal del Papa Francisco que es, le ayuda en el grupo de Santa Marta. Y lo hace para que ni la sociedad en la que vive, ni sobre todo la Iglesia en la que reza, aparten su mirada ante el rostro de las víctimas. Por eso, Liberata la trajo a Madrid.

No narro esta historia para proponer, a modo de novelas ejemplares cervantinas, propuestas con moralina, sino para subrayar una vez más la necesaria articulación en redes de los grupos que se organizan cuando la administración pública ha hecho dejación irresponsable y mezquina de sus responsabilidades (véase los acuerdos entre Turquía y la UE).

Los hijos de Berta Cáceres, fundadora de organizaciones populares indígenas, recién asesinada, el hijo de Norma Romero, de Las Patronas de Veracruz, a quien escuchábamos hace unos días, o Piero, hijo de Alicia… son testigos de ello. Precisamente, mi próximo artículo será sobre Berta Cáceres. Cerraré  así un ciclo como homenaje modesto a mujeres que saben organizarse. De ellas aprendemos a comprometernos de manera responsable para tejer relaciones comunitarias en las que cada persona, y en este caso  las mujeres que han sido prostituidas, sean tratadas con amor, justicia y cuidado. Eso es lo que quieren cinco mujeres “normales”, Mónica, Corina, Isabel, María José y María Teresa, para la recién fundada Liberata. Oirles conversar de sus realidades y de sus proyectos con las mujeres maltratadas, en estos días , es como adentrarse en un paseo por la muerte y la resurrección

“Un puñado de pájaros contra la Gran Costumbre” frase  que inspiró un gran poema a Luis Rosales tras haberla visto pintada en una calle de Madrid.

https://youtu.be/LgVphO0MN-w

P.D. Todas las fotografías están tomadas de la página oficial de Liberata 

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José Luis Pinilla

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José Luis Pinilla Martín

67 años de amaneceres, añorando el aire oxigenado y limpio de mi pueblo (Toro, Zamora), para que me limpie los muchos caminos untuosos que el tráfico de la vida te regala de manera pegajosa y grasa. Lavándome con el agua fresca de las bienaventuranzas que me regalaron en Salamanca, La Cabrera (León), Valladolid, Logroño, Madrid…
Desde mi actual trabajo eclesial con los emigrantes, quiero seguir respirando y soñando como las mariposas, que vuelan en los libres caminos del aire, para acompañar los caminos del éxodo humano (que, por cierto, no son nada libres). Uniendo fe y justicia "al ritmo" de la respiración de Ignacio de Loyola. E intentado acompañar a los fugitivos de la vida imposible.

Twitter: @jlptoro48

5 Comentarios

  1. Jose Luis , yo respirare yo ese aire el proximo 9 y 10 que vamos los de CONFER atener un encuentro allí. Pero cuando puedas, escápate.

  2. Les pueden preguntar a las mujeres que han estado con las Farc de Colombia

  3. Mi felicitación sincera a todas las personas implicadas en la búsqueda de la justicia y la restauración de la dignidad de las personas, más concretamente de las mujeres a quienes se les ha despojado de casi todo. Que nuestra fe en la vida que nos trae Jesucristo resucitado nos impulse a seguir teniendo entrañas de misericordia ante toda miseria humana, para que todos encuentren un motivo para seguir esperando.

  4. ¡Sin palabras! Con razón dijo Jesucristo: “Las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos”.

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