Letanías callejeras

Hoy quiero proponer un sencillo ejercicio de “oración política”. Es oración en el mes de mayo, aprovechando la devoción mariana asociada a este mes. Y es política en el sentido más estricto del término, que tiene que ver con la polis, la ciudad, y, dentro de ella, con las calles de la ciudad. Hablo de las implicaciones sociales de la vida urbana, particularmente desde la perspectiva de las personas excluidas. Lo haré en forma de sencillas letanías. Es un ejemplo de lo que en algún otro momento llamé la devotio post-moderna. Pero antes de empezar, permitidme un breve comentario previo.

santa-marc3ada-calle-deVeamos. En la ciudad de Madrid hay más de trescientas calles dedicadas a santos y santas, unas ciento cincuenta a la Virgen María, un buen número a otras figuras eclesiales y algunas más directas al mismo Señor Jesús: por ejemplo, las calles del Divino Redentor, Jesús Aprendiz, Jesús Maestro o Jesús Obrero. Existe también el camino del Cristo Atado, las calles de Cristo Guía, Cristo de la Luz o Cristo del Camino, así como las plazas de Cristo Rey o del Niño Jesús.

Visto así, son muchas calles y seguro que algunas voces laicistas pueden considerar que son excesivas. A mí, de entrada,  me parece que, por un lado, este hecho muestra la matriz cultural de nuestro país e indica que el factor religioso (y particularmente el cristiano católico) ha formado y forma parte de nuestra cultura y de nuestra sociedad. Y, por otro lado, me parece que indica una presencia aproblemática del hecho religioso en la calle. No quiere eso decir que tenga que ser definitivamente así y, de hecho, las nuevas calles tienen menos presencia religiosa que las actualmente en vigor (como parece ser que está ocurriendo con los “nombres de pila”). Pero esto no significa que haya que quitarlas o cambiar su nombre.

Ya sé que esto no está en la discusión actual acerca de los nombres en las calles. Pero conviene incorporarlo como un dato de realidad. Desde aquí quiero desear la mayor sensatez y el mayor éxito a los trabajos de la comisión presidida por Paca Sauquillo para el estudio de los nombres de las calles en la ciudad de Madrid (y en otros procesos semejantes en distintas ciudades de España). Ojalá esa deliberación sea resuelta desde el reconocimiento de la pluralidad de nuestra sociedad, de los aportes positivos de todas las personas y grupos (incluyendo particularmente los religiosos y específicamente los católicos). Seguro que así podemos reforzar la convivencia armónica y positiva entre todos los ciudadanos, cualesquiera sean nuestras creencias (o falta de ellas).

Mapa de Madrid con las calles de las letanías. Elaboración del autor
Mapa de Madrid con las calles de las letanías. Elaboración del autor

Si nos vamos al metro, en Madrid, encontramos las estaciones de San Bernardo, Santo Domingo, Santa Eugenia y San Blas. Una cosa que suelo hacer, al pasar por estas estaciones, es pedir su protección para todos los compañeros de vagón, uno a uno, personalmente. Otras veces asumo la intercesión de María la Virgen, en sus diversas advocaciones: el Pilar, el Carmen, la Concepción o Begoña. Aún más, otras estaciones del metro amplían mi visión eclesial: Antón Martín (primer compañero de San Juan de Dios), Pío XII o el Cardenal Herrera Oria. También tenemos el metro de Iglesia y el de Noviciado.

Por supuesto, además están las calles, algunas de las cuales ya he mencionado y otras incorporo a continuación, en las letanías. De modo que, con todo esto, no resulta difícil rezar por la calle pidiendo la protección del Buen Dios, por mediación de estos santos, para todos los vecinos de esa calle, los que trabajan, van de compras o simplemente pasan por allí, como yo ahora. Pedir una cosa, pedir perdón, dar gracias por todos ellos. De una forma muy especial, solicitar su protección para los millares de personas que, de hecho, viven en la calle, son desahuciados, ejercen la mendicidad, no tienen un hogar, mujeres prostituidas, yonkis… todos aquellos que sobreviven “a la vera del camino” (Lc 18, 35).

Para todos ellos, para todos nosotros, propongo estas letanías basadas en algunas calles de Madrid. Quizás así, poco a poco, vayamos construyendo una ciudad más habitable y más justa, más humana y más divina. La ciudad que soñamos y que construimos juntos.

  • Nuestra Señora de Gracia, haznos graciosos y agradecidos
  • Nuestra Señora de la Antigua, actualízanos
  • Nuestra Señora de la Blanca, apaga el racismo
  • Nuestra Señora de la Esperanza, anímanos
  • Nuestra Señora de la Luz, ilumínanos
  • Nuestra Señora de la Paz, pacifícanos
  • Nuestra Señora de la Soledad, haznos compañía
  • Nuestra Señora de las Angustias, suavízalas
  • Nuestra Señora de los Dolores, ampara a los enfermos
  • Nuestra Señora del Buen Camino, guíanos
  • Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, nunca nos abandones
  • Nuestra Señora del Prado, cuida de los parques
  • Nuestra Señora del Tránsito, ayuda a los moribundos
  • Nuestra Señora de la Torre, protege los rascacielos
  • Virgen de África, ayuda a los inmigrantes
  • Virgen de de Belén recuerda a los sin techo
  • Virgen de la Alegría, haznos sonreír
  • Virgen de de la Consolación, no nos dejes solos
  • Virgen de la Oliva, recuerda a los campesinos
  • Virgen de la Roca, afiánzanos
  • Virgen de los Desamparados, cuídales
  • Virgen de los Peligros, protégenos
  • Virgen de los Remedios, haznos un apaño
  • Virgen de los Reyes, danos buenos gobernantes
  • Virgen del Espino, cuida a los que se pinchan
  • Virgen del Trabajo, ayuda a los parados
  • Virgen de del Rosario, enséñanos a orar

Este texto tiene su origen en otro ya publicado en el libro “Rincones de la ciudad. Orar en el camino fe-justicia” (Narcea, 2005)

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