Leer (en la Red)

Las palabras cambian de significado a gran velocidad. Leer, que antes podía estar muy asociado a la literatura, ha cambiado de escenario. Ya no estamos delante de un periódico diario, en cuanto a cantidad, sino ante una verdadera biblioteca en continuo movimiento y creación. Ahora preocupa la capacidad para leer en las redes sociales, que fluyen a un ritmo vertiginoso. Por tanto, a los problemas de siempre, relacionados con “la mecánica de la lectura”, se le añaden nuevos retos para los que conviene estar preparados.

En este post pretendo hablar a aquellos que alguna vez han pensado que tenían dificultades en este sentido. No son pocas las personas con las que alguna vez he dialogado sobre este asunto. Unos porque son nuevos y desconocen en qué red se están moviendo. Otros porque empiezan a sentirse desbordados a medida que crece y se extiende su presencia e interacción con otros usuarios. Esto no son técnicas para expertos, sino para usuarios que deben capacitarse para estar presentes y ser más competentes.

  1. Seleccionar. Ampliar nuestra red y conocer las opciones que presenta en los ámbitos que son de nuestro interés. Esto se hace principalmente a través de los grandes perfiles, que sirven de focos de difusión, y de los temas de conversación que existen en el momento. Cuanto más actuales, mejor. Por ejemplo, Twitter facilita que podamos guardar nuestras búsquedas y usarlas en repetidas ocasiones. También existe la opción de estar al tanto diariamente de los contenidos que van surgiendo en la red en torno a un tema utilizando “Google Alerts”, de gestión muy sencilla e intuitiva. Se pueden encontrar también los principales perfiles en torno a determinados asuntos, algunos muy activos y de gran calidad.
  2. Ganar en calidad. Leemos mucho. Como nunca. Las estadísticas muestran que nuestros jóvenes leen lo que nunca antes se ha podido leer en la historia y tienen acceso a lo que jamás podrían abarcar en toda su vida. Pero no es un problema de cantidad, sino de calidad. Preocupa lo que se lee, dónde se lee, qué transmite. Para ganar en calidad es necesario saber moverse en un universo con miles de blogs nuevos cada día. Hoy por hoy, los grandes referentes de la información no se limitan sólo a lo suyo. A través de las redes citan, establecen relaciones con otros usuarios o lugares. Propongo abrir de este modo la calidad de nuestra lectura. La calidad, en cualquier caso, también va ligada al sentido crítico, a lo que es comprensible para nuestra situación. Además de lugares especializados también conviene aprender a bucear en aquellos que son excelentes divulgadores. Habitualmente hacen de la red su plataforma principal de comunicación.
  3. Ordenar. Todas las redes sociales permiten, de un modo u otro, etiquetar y agrupar personas. En Facebook, esta opción hace visible o invisible nuestras publicaciones según las personas que deseemos. Al mismo tiempo, puedo crear una lista de Favoritos a los que leer siempre. En Twitter, y lo considero fundamental, se pueden crear listas de personas (añadir a listas), que pueden ser públicas o privadas. De esta manera, leer en Twitter no tiene que hacerse siempre directamente en nuestro muro, sino que tenemos la posibilidad de leer selectivamente.
  4. Limitaciones y profundidad. Todas las redes sociales establecen sus criterios de publicación y almacenamiento. Algunas, como Facebook, se rigen además por estrictos criterios de visibilidad. Ante este panorama, los blogs siguen siendo la única alternativa real para no quedarse con la primera impresión, con la imagen bonita, con la frase o párrafo del momento. Las redes sociales sirven de difusión y para la fidelización, quizá también como escaparate en el que darse a conocer. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría de los usuarios no lee, porque ni puede ni quiere, más allá de su propia red social. A quien está en Twitter, le cuesta salir de Twitter. A quien anda por Facebook, lo mismo. Otras, como Instagram, ni siquiera lo permiten. Pero también debemos atender, respecto a la capacidad de profundización en un asunto, que las redes sociales están creando lectores poco enganchados a “una historia”, que se conforman con una noticia sintetizada en una imagen o infografía, que se para en un dato, para luego seguir adelante con el siguiente tema. Desde mi experiencia personal, para ganar en profundidad ha sido imprescindible saber guardar la información valiosa que iba viendo a lo largo de la semana. Comencé marcando como “favoritos” en Twitter aquellos tweets que me gustaría revisar. Pero pronto modifiqué esta práctica. Para ganar en profundidad es necesario aprender a “salir”, ir de un sitio a otro, comprender la red de forma mucho más conectada. Y saber identificar y almacenar lo que resultaba importante.
  5. Curar contenidos. Ante la incapacidad de leer todo, resulta fundamental la capacidad de filtrado. Las herramientas de curación de contenidos nos lo facilitan. Existen algunas muy populares, como Feedly, Scoop.it, Flipboard. La última es de gran calidad visual, a modo de una revista en la que vemos cómo pasan las páginas (aunque personalmente prefiero la primera, que sustituyó masivamente a GoogleReader). Su funcionamiento es muy sencillo e intuitivo. Se van añadiendo las URL de las páginas, blogs o perfiles que nos interese seguir sin perdernos ninguna publicación. Automáticamente, la aplicación nos va guardando todas las novedades que aparezcan. Es fundamental abrir en este sentido carpetas temáticas. Unas páginas seguramente nos llevarán a otras. La aplicación móvil es de muy fácil usabilidad y muy práctica. La recomiendo encarecidamente.

Aun así, las grandes cuestiones sobre la lectura, persisten. Todo esto ayuda, por así decir, a “estar al día”, informado y atento. Actualmente, la lectura se ha vuelto muy superficial, muy dependiente del titular, de las grandes frases, de la agilidad y la velocidad. Se lee “de pasada”, por encima. Se presta atención a lo llamativo, a la vez que se comparte. Urge ganar en profundidad, en criterio para seleccionar y depurar, en filtrado y determinación de fuentes fiables. También en apertura, para no hacer de las redes una especie de periódico-marca-ideológica que pasear debajo del brazo. Leer hoy significa “participar”, e involucrarse. Esta es la gran cuestión. Leer hoy ha pasado a ser una forma de interacción, de diálogo, de proximidad con otro. Es la parte más atractiva del gran cambio. Dicho de otro modo, quien lee pasa a escribir. Lo que antes era una actividad “plana” frente a un libro, se ha transformado en posible relación, que a su vez va creando una red más grande y potente.

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1 Comentario

  1. […] (14) Lectura digital. Nuestros alumnos hoy, serán lectores de mañana. Y si gran parte de nuestra lectura es digital, a través de medios diversos, hay que enseñarles a ser competentes lingüísticamente en este sentido, facilitando el desarrollo de su inteligencia también en este contexto. Leer ya no es simplemente atender a un libro, sino estar atento y comparar diversas fuentes. Más información. […]

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