Las Migraciones. La Música. Los Obispos. Galeano…

Madre de todos, Iglesia sin fronteras. Lo que la Iglesia, la Compañía de Jesús, e incluso la música, quieren. De todos, y sin fronteras. Hemos celebrado este domingo la Jornada Mundial de Migraciones. De manera peculiar en los Jesuitas de Madrid. Con música, con el eco de Eduardo Galeano, con D. Carlos Osoro (Iglesia de Madrid). Tienen su relación. Lo vamos a ver.

1.-La música: Es armonía. La que todos queremos en nuestras relaciones con culturas, razas, y acentos distintos a los nuestros. Como los grandes órganos de nuestras catedrales que tienen varios teclados sobrepuestos. Unas veces un teclado para que “suene” la  cultura de los emigrantes y otras veces la de la cultura y valores del lugar de destino; o ambas mezcladas con otras culturas variadas. Con la armonía de varios “teclados” a la vez. Como una orquesta afinada.

2.-La Compañía de Jesús: Tiene rasgo claro identitario sirviendo a los emigrantes. Acompañar, servir y defender como quería el P. Arrupe para el SJR. Poniéndolos en valor como la Iglesia desea. La corrupción, la desconfianza en las instituciones públicas, la crisis en la identidad común compartida campan a sus anchas. Hay que reflexionar  sobre la ética de la política y de la vida social. Necesitamos referentes morales, con compromisos creíbles. En este contexto, no podemos desperdiciar las aportaciones de quienes dejan sus fronteras en busca de mejores condiciones de vida. Quienes avalan valentía, coraje y capacidad de sufrimiento. O muestran su compromiso en las aportaciones que comparten con sus sociedades de origen. Testimonios para muchos de los olvidos éticos que nos han llevado a la situación actual. Esperanza en sociedades necesitadas de regeneración. La integración de las valías de los emigrantes, y el diálogo surgido del encuentro de culturas, es esperanza de una sociedad más madura. Sin fronteras. “Mi casa es el mundo”. dicen los jesuitas.

3.-Galeano: “Viajan desde el sur hacia el norte. Desde el sol naciente hacia el poniente. Les han robado su lugar en el mundo. Despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados. Los náufragos de la nacionalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar”. El Mediterráneo sigue siendo un cementerio y Lampedusa una vergüenza. El Papa dixit . Lo retomaba D. Carlos Osoro..

Pero los obispos señalan otra dirección: los emigrantes son un “kairós”. Acontecimiento enriquecedor para la misma Iglesia. Lo recordó Osoro: “No hagamos sentirse a nadie extraño. Y promovamos el desarrollo integral de todo hombre y de todos los hombres”.  Sin fronteras. Porque desvincularse de los confines geográficos, significa proponer la cuestión de Dios y su justicia en los  procesos de encuentro, mixtura y reconstrucción de tejidos sociales, que están de hecho  por todos los rincones. Para que ni España, ni Europa, ni el Mundo encuentren en la Emigración el gran chivo expiatorio para justificar sus fracasos.

Nota: Hemos contado con el apoyo y la colaboración de ASE (Asociacion Europeos) que trabaja con emigrantes de habla española en Europa

Jornada Migraciones
                  Celebración Jornada Mundial del Emigrante en la residencia de los Jesuitas en Maldonado

1 Comentario

  1. A mí lo que me desespera es la falta de responsabilidad y la superficialidad con la que se habla de la cuestión de los refugiados. La Iglesia y personas de buena voluntad dicen “bienvenidos” y ahí se quedan, por el otro lado se dice “cerrad las fronteras”. Y nadie dice (o por lo menos si lo dice, no es lo que más se oye): que se piense cómo se las va a atender, que se haga un plan con medidas concretas y sensatas según las necesidades, y que se lleve a cabo poniendo dinero y trabajo. Mientras tanto, la gente sufre.

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