La Rueca migratoria.

Tejiendo el lino con la rueca. Imagen grabada a fuego en las entretelas  de mi corazón.  Era en La Cabrera.Tremendamente empobrecida ( no así el tono vital de sus gentes que siempre lucharon –y mucho –por la vida) entre otras causas por la emigración. Una tierra  entonces despoblada y envejecida. Amor apasionado de mis primeros pasos como jesuita. Siempre bien acompañado. Una región leonesa, mirando desde su balcón a tierras gallegas y zamoranas. Al retomarla en mis manos,  pidiendo no se borre ese color de oro que sabe dar el tiempo a recuerdos tan queridos, veo mi historia entre los hilos que surgen del lino acariciado por gente tan buena como la que allí conocí.

Pero este post va de otras historias entretejidas. Traer la fotografía aquí supone entretejer mi propia historia con la del autor (Alberto Ares) de un gran libro (La Rueca migratoria),  y hacer mías de alguna manera las muchas historias ( similares a otras de mi vida) y que han ido cosiéndose en el libro ( y a su vez cosiendo el libro) gracias a la aguja fina de su autor. Y desde ahí apoyar la reflexión teórica enriquecedora hecha con una metodología rigurosa.

Son tres los lugares de los que  nos habla Alberto: Boston, Valladolid y Madrid  para tender un tapiz colorista donde dejarse empapar y  dejarse acompañar por los itinerarios vitales, personales, familiares y colectivos de muchos emigrantes .

a) Boston. Como no emocionarse con historias como estas con la que empezamos (p. 92):

“Llegamos agotados al desierto, pero todo parecía ir bien. “El coyote” tomaba una ruta que nos daba confianza. Pero de repente vino la Migra y tuvimos que correr. Con suerte pude escapar con el coyote. Estuvimos perdidos en el desierto varios días. Allí fue horrible. Me violó muchas veces y me amenazaba con matarme o dejarme abandonada  en el desierto si no le dejaba hacer lo suyo. Al final llegamos a Houston. No hay semana que no me despierte llorando, con malos sueños desde aquello . No se lo había contado a nadie hasta ahora. Solo a mi hermana. Nunca quise que mi madre sufriera con ello. (Margarita. Encuentro familiar en Lynn. OP. octubre 2012)”

Un proyecto migratorio no teórico, sino construido y soñado por personas que han sufrido tanto. ¡Tanto! Hay causas  tan variadas como los conflictos armados o políticos, o los proyectos de supervivencia económica o de reagrupación familiar que sus protagonistas han cargado a sus espaldas (como este: un centroamericano de tantos). Ellos se han sentido forzosamente empujados por su propios latidos y el dolor del sufrimiento producido por otros latidos políticos ajenos a su voluntad,  en largas caminatas por el desierto o  en el llamado tren de “la Bestia” para intentar alcanzar el cielo americano o el infierno de la muerte en vida, en un viaje aterrador (¡y eso que todavía no gobernaba Trump!).

b) Valladolid:  Cómo no preguntarse tantas cosas al hilo de experiencias como las de Rachid, de 29 años, originario de Tanger y viviendo en la capital de Castilla (p. 231)  frecuentando Red Incola, segundo espacio-marco para recoger datos y palabras sobre los que luego construir el análisis.

“En Marruecos celebraba todas las fiestas. Las nacionales, porque estudiabas y esos días no ibas al Colegio, y las religiosas porque estás en casa, te reúnes con la familia y hay un ambiente diferente. Aquí ninguna. Antes hacia el Ramadán, pero hace dos años que no puedo por el tema del estómago (…) Y sé que hay marroquís que se reúnen para ello, pero yo echo mucho de menos a la familia en la fiestas y además no tengo amigos marroquíes (…) Además el año pasado, por ejemplo, en la fiesta después del Ramadán estuve trabajando. En la fiesta del Cordero trabajé también. Podría pedir permiso, pero no quiero. Para qué voy a quedarme en casa comiéndome la cabeza  (…) prefiero ocuparme en otras cosas“.

En este caso estamos ante un proceso de integración desde tradiciones religiosas muy facilitadas en la cultura y en la sociedad de origen, que encuentran la dificultad – añadida a otras muchas – de un modelo social y cultural donde esas tradiciones – entre ellas las religiosas – son tan distintas. ¿ Os imagináis a Rachid viendo por primera vez la Semana Santa tan imponente de Valladolid?

c) Madrid (y Ecuador): En todo proyecto migratorio hay una dimensión política de la que no se puede prescindir. El siguiente testimonio (p. 296)  de gente ecuatoriana tan apoyada en Pueblos Unidos y en la Parroquia San Francisco Javier me lleva a estas preguntas: ¿Quiénes marcan realmente las políticas migratorias para que estas no desemboquen en migraciones forzosas? ¿Estas decisiones recogen el sentir de la ciudadanía de los distintos países?  ¿Qué exigencias debemos visibilizar de todas la maneras posibles para favorecer por ejemplo la integración? Una asociación ecuatoriana muy arraigada y activa  en Madrid se dirigía así en un Foro social Mundial celebrado en Quito a los responsables de la cosa pública:

“Amigos y amigas, desde Rumiñahui : Deseamos que el 2013  llegue lleno de sorpresas buenas: trabajos, felicidad y amor. Anhelamos y haremos todo el esfuerzo para que este nuestro país (España) salga de esta crisis. Finalmente, señores/as políticos/as, dejar a un lado intereses personales y de partido para pensar solo en el pueblo, que somos vuestros mandantes, que somos los que más sufrimos el embiste de la crisis. Trabajad sin descanso y siempre en beneficiar al pueblo pobre que somos la grana mayoría (Ruminahui. Faccebook OP- observación participante- . diciembre de 2012)  
Podríamos seguir entretejiendo más historias. Muchas más de las que recoge este libro . Pero escribiendo así, de corrido, un libro se cosería  relativamente fácil con una grabadora y un transcriptor . Pero sería una oferta nada atrayente. Lo importante es comprobar la textura del tejido, hacia dónde conducen la disposición y el orden de los hilos entrelazados.

He escogido ejemplos con unas variables distintas (sufrimiento personal, religiosidad, acción política) que están dentro de los procesos y las preguntas por su integración en tres personas de  tres comunidades distintas (salvadoreña en Boston , marroquíes en Valladolid, y ecuatoriana tan apoyada por Pueblos Unidos en Madrid). Son  tres personas de las tres ciudades donde el autor ha acompañado a emigrantes. Ejemplos para lo que el hilo conductor de la obra terminará desvelando: Puede haber  tantos procesos de integración como personas que emigran. Ningún proceso de integración personal es igual a otro lo que impedirá homogeneizar el análisis de la integración tras sus variados casos  e imposibilitará establecer pronósticos para  comprobar el resultado final de los largos procesos de integración. El autor presenta una propuesta, que es  el modelo de integración mixto que reconoce tres tipos de comportamientos  en su camino hacia  de incorporación en las sociedades de acogida : asimilacionicistas, multiculturales y de proyecto. Con Alberto, también nosotros creemos que abre mayores esperanzas  gestionar la diversidad lejos tanto de la multiculturalidad como de la asimilación. Cuando en los patios colegiales niños de distintos países, culturas, etnias y razas juegan juntos al fútbol , o los vecinos de varias nacionalidades de un inmueble tienen la reunión de comunidad están sellando acuerdos interculturales en proyecto .

Hilos tejiendo historia. ¡Leed el libro! y veréis algunas propuestas para una buena gestión de la diversidad: huir de las acciones excluyentes que dividen a la ciudadanía e impiden el  acceso a derechos básicos; construir los espacios sociales valorando y cuidando al máximo los elementos culturales dentro de las tradiciones celebrativas familiares y comunitarias;sentir  como algo urgente los procesos  educativos y empujar hacia liderazgos – con  mayor asociacionismo no egoísta –  generosos y fuertes para  la construcción de cohesión social: mirar el “hacia dónde”, el sentido que dirige la seña identitaria donde lo religioso tiene tanta importancia; reconocer de una vez por todas que la clave que empuja la reforma social está en la presencia de las mujeres cada vez más necesaria dentro de los  poderes que la ejecutan

Ir viendo estos hilos al hilo de las historias desgranadas te va enriquecer. Verás un libro escrito con cabeza y corazón. Tras muchos años de estudio y trabajo se van recogiendo los hilos de una realidad compleja que salen de la rueca y que podrá terminar cuajando en aquel tejido social con el que sueña el papa Francisco : ¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro! (EG. Nº 210)

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José Luis Pinilla

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José Luis Pinilla Martín

67 años de amaneceres, añorando el aire oxigenado y limpio de mi pueblo (Toro, Zamora), para que me limpie los muchos caminos untuosos que el tráfico de la vida te regala de manera pegajosa y grasa. Lavándome con el agua fresca de las bienaventuranzas que me regalaron en Salamanca, La Cabrera (León), Valladolid, Logroño, Madrid…
Desde mi actual trabajo eclesial con los emigrantes, quiero seguir respirando y soñando como las mariposas, que vuelan en los libres caminos del aire, para acompañar los caminos del éxodo humano (que, por cierto, no son nada libres). Uniendo fe y justicia "al ritmo" de la respiración de Ignacio de Loyola. E intentado acompañar a los fugitivos de la vida imposible.

Twitter: @jlptoro48

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