¿Cuál es el saldo comercial que tiene La Rioja con Burgos?

¿A quién le importa?

No le importa a nadie porque es obvio que La Rioja y Burgos están integradas en una única economía y en un único país. La teoría dice que si La Rioja vende cada año a Burgos mucho más de lo que le compra, la única forma que esto puede suceder es porque La Rioja le presta a Burgos (o invierte en Burgos) más o menos la misma cantidad. De esta manera, Burgos recibe en forma de préstamo lo que necesita para comprarle a La Rioja. Es decir, que Burgos compra “a crédito” utilizando a La Rioja como banco y como proveedor.

Pero claro, si esto continuase de forma indefinida, nos encontraríamos con montañas de deuda en Burgos. ¿Cómo es posible que a nadie le importe que Burgos pueda estar acumulando cantidades desorbitantes de deuda con La Rioja?

La razón es obvia. No le importa a nadie porque esto no ocurre, ya que existe un mecanismo de redistribución fiscal que reequilibra el proceso evitando la acumulación indefinida de deuda en Burgos. La Rioja, al ser más rica, paga más impuestos que Burgos, y Burgos, al ser más pobre, recibe más ayudas sociales que La Rioja, reequilibrándose así gran parte del problema. Este mecanismo genera además estabilidad en el largo plazo ya que las inversiones privadas riojanas y las inversiones públicas estatales funcionarán como motores de desarrollo en Burgos generando industrias que permitirán a Burgos en el futuro vender más productos a La Rioja, reequilibrando en el largo plazo el desequilibrio comercial.

Aunque este sistema genera un pequeño desincentivo al trabajo tanto en Burgos (ya que llegan recursos “gratis” por medio de una redistribución fiscal) como en La Rioja (ya que cuanto más productivos son los riojanos más impuestos pagan), demuestra ser un sistema estable.

Lo que nos debe importar por tanto no es si existen desequilibrios comerciales entre unos grupos y otros, que siempre existirán, sino cuáles son los mecanismos que se establecen para que ese desequilibrio “natural” se equilibre. Debemos imaginar un equilibrista con dos palos, si hay un palo largo a un lado (desequilibrio comercial), debe existir un palo largo al otro lado (redistribución fiscal) para que el equilibrista no se caiga (a consecuencia de una acumulación descomunal de deuda).

Pues bien, este dilema explica muchas cosas:

–          Explica en parte la crisis política catalana. De los muchos catalanes que demandan “la independencia”, algunos de ellos solo buscan “la pela“, actuando como Riojanos codiciosos que no quieren pagar los impuestos que se necesitan para equilibrar su superávit comercial con el resto del estado español. Como dicen ellos, “la pela es la pela”. Su ciega codicia les impide ver que la única razón por la que el estado español les puede comprar todos esos productos es precísamente porque los catalanes pagan más impuestos. Si desapareciera esa redistribución fiscal, la deuda que acumularía el estado español con Cataluña haría imposible mantener mucho tiempo el superavit comercial catalán. Como decía aquel gran pensador “la codicia es miope y no percibe su verdadero interés a largo plazo“.

–          Explica la crisis del sur de Europa con Alemania. En este caso la ausencia de un mecanismo eficiente de redistribución fiscal en Europa generó una acumulación de deuda privada en el sur europeo procedente de préstamos alemanes. Préstamos que se realizaron para permitir al sur de Europa comprar los productos alemanes. Desde 2008, los alemanes han dejado de prestar al sur europeo y han actuado como riojanos que buscan torpemente en Latinoamérica un nuevo Burgos.

–          Explica la deuda descomunal que acumuló Irlanda hasta el año 2008. En el caso de Irlanda, consiguió atraer las inversiones alemanas mediante el poco “ético” sistema de reducir los impuestos al capital hasta niveles escandalosos. Pero “ni con esas” se puede conseguir que la deuda crezca indefinidamente en ausencia de un sistema de equilibrio fiscal. Así que también le llegó su momento a Irlanda en 2008.

–          Explica la acumulación, hoy en 2016, de deuda en Latinoamerica, que es exacta a la de los años 80 pero con diferentes protagonistas. Ahora Alemania, que venía prestando a Latinoamérica desde el año 2008, dejará de prestarla, dejándola de nuevo arrasada por la deuda y provocando una enorme especulación contra las monedas latinoamericanas que volverán a hundirse sin remedio. Entonces, Alemania buscará otra vez un nuevo “Burgos” al que prestar para que compre los productos alemanes. Africa subsahariana tiene todas las papeletas para convertirse en ese nuevo Burgos alemán, de hecho, Africa Subsahariana ya es uno de los muchos “Burgos” con los que se relaciona China.

¿Y todo esto cómo se arregla?

Aprendamos de la historia. En 1944, cuando a las grandes potencias les dio un ataque de “racionalidad” e intentaron organizar el mundo para evitar que la segunda mitad del siglo XX fuera tan sangrienta como la primera, el británico Keynes propuso la creación de una moneda de reserva mundial (distinta del dólar) y la creación de un sistema que equilibrara los superávit comerciales de los países sin generar deuda en los países deficitarios. Propuesta que fue denegada por Estados Unidos que quería al dólar como moneda de reserva mundial y a ellos mismos como garantes del equilibrio.

El  sistema, finalmente diseñado por EEUU, se vino abajo en dos ocasiones:

–          Entre 1944 y 1971, EEUU funcionaba como una gigantesca Rioja que vendía productos a Europa y, a su vez, le prestaba o donaba a Europa (que era un “Burgos” arrasado por la guerra y necesitado de préstamos, donaciones e inversiones) lo que Europa necesitaba para su reconstrucción y para comprar los productos americanos. Esta transferencia de recursos de EEUU a Europa es lo que se conoció como Plan Marshall. A finales de los 60 los europeos decidieron ahorrar, acumulando los dólares que recibían de las inversiones estadounidenses y dejando de comprar productos a EEUU. Esto hizo que el sistema se viniera abajo en 1971.

–          Entre 1971 y 2008, EEUU cambió de rol y pasó a funcionar como un GIGANTESCO BURGOS que compraba productos extranjeros sin límite. Esto era posible porque le pedía prestado a China, a Alemania (que ahora prestaba en lugar de pedir prestado) y a Japón. Como sabemos, en 2008 el sistema se vino de nuevo abajo por la descomunal deuda privada y pública que EEUU acumuló.

Hoy, mientras se dialoga para ver qué nuevo sistema crear, la propuesta de Keynes vuelve a las mesas de los grandes dirigentes.

Pero no nos engañemos. Para conseguir el equilibrio no solo necesitamos de instituciones (moneda única, sistema de redistribución fiscal, etc…). Todo eso lo tenemos en España y parece estar “resquebrajándose“. Para conseguir el equilibrio necesitamos, además de las instituciones, el sentido de pertenencia a algo común. Necesitamos que pronto ocurra que preguntarse acerca del superávit comercial de Alemania o de Cataluña resulte tan absurdo como preguntarse acerca del superávit comercial de La Rioja o acerca del superavit comercial de los morenos o los diestros, es decir, que nos concibamos como ciudadanos de un único mundo, de una única familia.