La revolución digital será feminista o no será

La revolución digital será feminista o no será, y el escándalo Weinstein es un claro ejemplo de ello. El movimiento feminista ha encontrado en la explosión del Social Media las herramientas perfectas para luchar por los derechos de las mujeres y acabar con todas las violencias machistas.

El pasado 5 de octubre The New York Times destapaba los abusos sexuales y violaciones perpetradas durante décadas por el aclamado productor de Hollywood Harvey Weinstein, generando un tsunami imparable que no ha hecho más que empezar.

Lo que pasa en las redes sociales, no se queda en las redes sociales, y ese es el gran poder que tiene el activismo digital, que transciende la pantalla y logra cambios reales. Ya son 47 mujeres las que han denunciado públicamente al productor, una cifra alarmante que no para de aumentar y que ha destruido en dos semanas el imperio del magnate. Su propia empresa, The Weinstein Company, le echaba a la calle, y poco después era expulsado de la Academia de Hollywood.

Lo más terrible de todo esto es que la historia podría haber visto la luz en 2004, cuando Sharon Waxman, que entonces trabajaba en The Times, ya había hecho el reportaje. La semana pasada Sharon escribió un artículo en el que explicó las presiones que se recibieron para dejar el escándalo en un cajón, especialmente por parte de Matt Damon, Ben Affleck y Russell Crowe. Porque los hombres se protegen entre ellos, sobre todo si el hombre en cuestión tiene mucho dinero y mucho poder. Porque proteger los privilegios de otro hombre es proteger los tuyos. Por ello la cultura del ver, oír y callar. Por eso este depredador ha podido abusar impunemente durante 30 años pese a que era algo que “todo el puto mundo sabía”.

Que los hombres nos acosen a las mujeres, abusen sexualmente de nosotras, nos violen, nos agredan o nos asesinen por el mero hecho de ser mujeres, es algo que lleva ocurriendo toda la vida. Pero como bien relataba Malena Rey en su hilo de twitter, antes “era otra época… Era difícil. Nadie más lo decía. Te daba vergüenza. Pensabas que eras la única…”.

Poder ver a golpe de click que no te ha pasado solo a ti, que nos pasa a todas, que puedes contarlo y acabar con la impunidad de la barbarie, que puedes poner nombre y apellidos a tu agresor, lo cambia todo. Por eso muchas mujeres se están atreviendo a denunciar a otros magnates del mundo cinematográfico, como el propio Bob Weinstein o el jefe de Amazon Studios Roy Price, que ha dimitido tras conocerse la acusación.

Somos muchas las mujeres que hemos decidido empezar a hablar para visibilizar y dimensionar que todas nosotras hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas situaciones de acoso o abuso sexual. Por eso la campaña #MeToo (#YoTambién) ha corrido por las redes como la pólvora, logrando que cientos de miles de mujeres de todas las partes del mundo hayamos perdido el miedo, y dimensionando una urgencia social que hay que erradicar.

Ahora necesitamos que sean los hombres los que se sumen a ese #yoTambién para que asuman su responsabilidad individual y social con las violencias machistas. Como dice la periodista Patricia Horrillo, si eres hombre y te resulta imposible encontrar un ejemplo en el que te veas como parte del problema es que no has sido honesto del todo”.

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